No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Esteghlal Khuzestan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Esteghlal Khuzestan. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
Se le ha ido el desconcierto, el idioma va llegando y discute en los entrenamientos como alguien que cuenta con estar aquí el año que viene. La mitad del valor de un fichaje es esto, y nada de ello aparece en el traspaso.
Mohammad Sharifi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Mohammad Mehdi Ahmadi está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Hamid Bouhamdan, y el técnico lo permitió.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Abolfazl Soleimani está en ella.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Mohammad Hossein Zavari ha apuntado la fecha.
En breve
El banquilloAram Abbasi llama a la puerta del técnico
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Esteghlal Khuzestan lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Hojjat Ahmadi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
A los 37, 3 puntos por debajo de lo que era, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses. Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil de esta página.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Hamid Bouhamdan está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Mohammad Hossein Zavari está en ella.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Esteghlal Khuzestan saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Se le ha ido el desconcierto, el idioma va llegando y discute en los entrenamientos como alguien que cuenta con estar aquí el año que viene. La mitad del valor de un fichaje es esto, y nada de ello aparece en el traspaso.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Esteghlal Khuzestan tiene que sacar un resultado de donde sea.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Esteghlal Khuzestan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
3 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Hesam Nafari, y el técnico lo permitió.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Aram Abbasi estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Nadie en el Esteghlal Khuzestan lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Esteghlal Khuzestan tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Toca Sepahan, y hay un hombre en el vestuario de Esteghlal Khuzestan que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 22 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
La oferta de Saba por Hojjat Ahmadi se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
6 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Esteghlal Khuzestan tiene que sacar un resultado de donde sea.
Las normas lo permiten y escuece igual. Sepehr Simanpour ha acordado condiciones con el Saipa para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
Mohammad Sharifi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Aref Gholami estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Foolad conserva a su hombre, y Esteghlal Khuzestan vuelve a una lista con un nombre tachado.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Esteghlal Khuzestan dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Mohammad Reza Mehdizadeh estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Hojjat Ahmadi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Hay cosas que me han gustado y cosas que estaremos haciendo el martes hasta que salgan». 1‑1, y un entrenador que ya había decidido cómo iba a ser el martes.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Esteghlal Khuzestan hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Hojjat Ahmadi lo produjo, y el 9.01 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Ya son 4 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
Tiene 21 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Hojjat Ahmadi. 2‑0 ante Saba, y la ovación final fue sobre todo suya.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Mohammad Reza Mehdizadeh está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Esteghlal Khuzestan hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Esteghlal Khuzestan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Hamid Bouhamdan estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Mohammad Reza Mehdizadeh, y el técnico lo permitió.
«Veo todos los partidos de Esteghlal Khuzestan desde aquí. Eso lo dice todo sobre dónde tengo la cabeza». La cesión en Rah Ahan sigue su curso, pero el corazón nunca hizo el viaje.
A Omid Cheshmi le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
Un fin de semana, medido contra el de todos los demás. Hojjat Ahmadi ha quedado por encima, y para la mayoría de los futbolistas un premio semanal es el único título que da una carrera.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Mohammad Mehdi Ghanbari está en ella.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Farzad Jafari: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Esteghlal Khuzestan necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Esteghlal Khuzestan dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
25 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Esteghlal Khuzestan pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Mohammad Sharifi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 1‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
112 días de baja para Aram Abbasi por una fractura
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Esteghlal Khuzestan dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Esteghlal Khuzestan no han contestado, que también es una forma de contestar.
Hamid Bouhamdan estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Hesam Nafari estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Veo todos los partidos de Esteghlal Khuzestan desde aquí. Eso lo dice todo sobre dónde tengo la cabeza». La cesión en Naft Tehran sigue su curso, pero el corazón nunca hizo el viaje.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Esteghlal Khuzestan ha sido explícito sobre la situación de Keykhosro Siahpour, que es más de lo que reciben muchos.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Mohammad Mehdi Ghanbari está en ella.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Sajjad Danaye Baghaki: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Esteghlal Khuzestan necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Esteghlal Khuzestan hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 20 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
Mohammad Sharifi y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Notas de los jugadores05/10/2026
Omid Cheshmi hizo el trabajo que nadie cuenta: 7.21
13 acciones combinadas y 7.21. Su labor se manifiesta en que otros parezcan buenos, y la única manera fiable de notarla es mirar qué pasa las tardes en que él no está.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 37 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 2‑1, Ehsan Dejagah podía permitirse ser generoso.
Mohammad Sharifi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Aram Abbasi estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
22 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Ehsan Dejagah tras el 0‑4, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Erfan Sazegari, y el técnico lo permitió.
Lo más difícil de tener 21 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Mehdi Khoshbakht no lo necesitó: 7.69, y parecía el más cómodo del campo.
Aref Rostami y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Amir Hossein Jalalivand la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Hamid Bouhamdan está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Ehsan Dejagah tras el 1‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
«He dado todo aquí y necesito un reto nuevo.» La petición es formal, y la relación ya no volverá a ser exactamente la misma.
Directiva07/09/2026
Pasa el cierre con 20 de alta y 5 de baja
Ese es todo el negocio hecho en Esteghlal Khuzestan hasta que vuelva a abrirse el mercado. Si fue suficiente se responderá los sábados y no en una columna, y el primer sábado está cerca.
Mohammad Sharifi y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Objetivos de mercado07/09/2026
El cierre del mercado se lleva por delante el fichaje de Aria Shafiedoost
A Esteghlal Khuzestan se le acabó el tiempo con Sepahan. El papeleo seguía abierto cuando pasó la hora límite, y un traspaso que estaba casi hecho es ahora un traspaso que nunca existió.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Hamid Bouhamdan está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Hojjat Ahmadi lo produjo, y el 8.99 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Esteghlal Khuzestan, y no se va a retirar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Hamid Bouhamdan está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Sogdiana conserva a su hombre, y Esteghlal Khuzestan vuelve a una lista con un nombre tachado.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Esteghlal Khuzestan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 21 años que siente suyo. Hojjat Ahmadi la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Hay un silencio muy concreto: el de un estadio viendo disolverse una posición ganadora. Esteghlal siguió viniendo porque nada lo frenó, y al Esteghlal Khuzestan le preguntarán por la última media hora toda la semana.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 8 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Esteghlal Khuzestan la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
El acuerdo con Zob Ahan está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Hamid Bouhamdan estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Aram Abbasi está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Gostaresh Foulad conserva a su hombre, y Esteghlal Khuzestan vuelve a una lista con un nombre tachado.
Hamid Bouhamdan y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Tractor conserva a su hombre, y Esteghlal Khuzestan vuelve a una lista con un nombre tachado.
Recuperó y luego hizo algo con ello, que son dos trabajos y la razón de que el marcador tenga el aspecto que tiene. 12 acciones combinadas y un 7.42, y ninguna de ellas saldrá en un resumen.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Ashkan Gholizadeh lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Mohammad Noorafkan ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Ramin Ebrahimi lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Saeid Cheshmi es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Calificado con 7.86. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
«La firma más fácil de mi carrera.» Hamid Bouhamdan y Esteghlal Khuzestan acuerdan 2 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
4 chavales suben, y en algún punto del edificio quienes los entrenaron con doce años están teniendo, en silencio, la mejor mañana de su año laboral. Nada de esto sale en un resultado, y es para esto que existe la cantera.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Saeid Taremi lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Ramin Khodadad ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Kaveh Hosseini es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Morteza Moharrami lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
13 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.