33 puntos, y el resto de la categoría mirando hacia arriba. Todo equipo que acaba primero se pasa la temporada fingiendo que no piensa en ello, y este ya ha empezado a fingir.
«Quiero ganar cosas y me gustaría hacerlo aquí.» No se ha exigido nada ni se ha amenazado con nada, pero una directiva como la de Ajax escucha una frase así exactamente como está construida.
3 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Kasper Dolberg. 4‑2 ante Groningen, y la ovación final fue sobre todo suya.
11 goles y una media de 7.32 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
Roda avanza y Ajax se vuelve a casa, con el 0‑1 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
Puesto 2, 27 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Ajax lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
9 goles y una media de 7.22 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
En breve
DirectivaNadie salió deprisa del vestuario de Ajax
Ya son 6 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
7.93, 1 en el marcador y la comedia concreta de un jugador de la línea de cuatro celebrando como quien hace esto cada semana. No lo hace, y por eso el estadio reaccionó como reaccionó.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Ajax puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Roméo Garnier tiene 17 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
200 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
Julian Brandt se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Ajax lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Rayane Bounida, y el técnico lo permitió.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
El idioma ha llegado, el encogerse de hombros se ha ido, y discute en los entrenamientos como alguien que cuenta con estar aquí el año que viene. Nada de eso aparece en un traspaso y todo se ve en el campo.
Lo siguiente, en casa: AZ, que llega en el puesto 5. La clase de partido sobre el que una temporada se construye en silencio o pierde en silencio su forma.
«Júzguenme por él». Un entrenador no dice algo así por accidente: traslada la presión de los hombros de Viktor Tsygankov a los suyos, y ambos lo saben.
Calificado con 7.02, y elegido para el once de la jornada por ello. Fue el mejor jugador de aquel campo, y los seleccionadores vieron el mismo partido que todos los demás.
4‑0 ante Spartak Moscow, y una actuación que cambiará cómo habla del club el resto de la competición. En el fútbol continental las reputaciones se construyen en noches sueltas, y esta fue una.
Mateo Retegui y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Ajax nadie finge estar haciéndolo.
A los 18 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Ya son 50 con el club, cada uno archivado en la memoria de alguien con una fecha y un marcador. Sobre cifras así discuten los aficionados dentro de veinte años.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Oscar Gloukh tiene 22 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Thilo Kehrer y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Excelsior obligó a Ajax a sudarlo, pero el marcador decía 2‑1 al final y la tabla no pregunta cómo.
Mercado28/09/2026
Puede que el Ajax no pueda darle a Lucas Rosa lo que quiere
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Lucas Rosa quiere fútbol continental; si el Ajax puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ajax, y no se va a retirar.
«Hay cosas que me han gustado y cosas que estaremos haciendo el martes hasta que salgan». 1‑1, y un entrenador que ya había decidido cómo iba a ser el martes.
El nombre de Mateo Retegui no deja de aparecer en las páginas deportivas ajenas. Ajax no dice nada, lo cual dice bastante.
Notas de los jugadores14/09/2026
Las ocasiones llegaron y se fueron para Mateo Retegui
8 disparos, un recuento que parece una buena tarde hasta que miras la otra columna. Los delanteros sobreviven a semanas así dando por hecho que las ocasiones seguirán llegando; el día que dejan de llegar se convierte en un problema.
Regates completados: 30. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Marc-André ter Stegen, y el técnico lo permitió.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 22 años que siente suyo. Oscar Gloukh la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Ajax puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
La lesión más común del fútbol y de la que más prisa se tiene por volver. En Ajax hablarán de 16 días y se andarán con cuidado, porque la segunda siempre es peor que la primera.
Notas de los jugadores31/08/2026
Julian Brandt jugó una tarde distinta a la de todos los demás
8.11. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
Esto no es fondo de armario y nadie finge que lo sea. Se han pagado $42.7M porque Mateo Retegui es sencillamente mejor que lo que ya había, y el club ha decidido dejar de esperar.
La oferta de Newcastle United por Kasper Dolberg se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Mateo Retegui está viviendo esa versión en el Ajax, y suele notarse en el primer mes.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Twente conserva a su hombre, y Ajax vuelve a una lista con un nombre tachado.
Heerenveen pagó $4.8M y Ajax lo aceptó, que es toda la historia en una frase. La versión larga habla del presupuesto salarial y se contará toda la temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ajax cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Mateo Retegui. 2‑0 ante Heracles, y la ovación final fue sobre todo suya.