Ólafur Kristófer Helgason estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ólafur Kristófer Helgason estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Fylkir no lo retendrá fingiendo lo contrario.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Eyþór Aron Wöhler puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Hlynur Sævar Jónsson. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Orri Sveinn Segatta y Fylkir acuerdan 3 años más.
Orri Sveinn Segatta estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Quedan 36 meses y de los despachos solo llega silencio: ni oferta, ni conversaciones, nada que su gente pueda contestar. Los clubes que dejan negociar al calendario acaban negociando con el calendario.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Guðfinnur Þór Leósson ya tiene su respuesta de Fylkir; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.