Puesto 11 y 6 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Leiknir pueden fingir no haber oído.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Leiknir pueden fingir no haber oído.
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Steven Turner está viviendo esa versión en el Leiknir, y suele notarse en el primer mes.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Leiknir cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Leiknir hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Plantilla21/12/2026
Palabras en el entrenamiento del Leiknir sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Árni Elvar Árnason está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Leiknir hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Plantilla02/11/2026
Palabras en el entrenamiento del Leiknir sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Dmitry Stotskiy está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Leiknir, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.