Un parón con la selección, y una camiseta de Hellas Verona que durante unos días hace también de anuncio. Una convocatoria halaga al jugador y al club que lo formó en la misma frase.
Ahora se pesa cada toque, en la prensa y fuera de ella. Hay quien crece con eso y quien se rompe en silencio, y no se sabe cuál de los dos hasta después.
La racha sin perder llega a 10. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Hellas Verona, y 4 partidos en 17 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Es el nombre de todas las columnas y de todas las tertulias, y eso pesa a cualquier edad. Hay futbolistas que crecen ahí dentro y otros que se apagan sin ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Hellas Verona, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Angelo Vapore deja Hellas Verona por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Hellas Verona no han contestado, que también es una forma de contestar.
La racha sin perder llega a 8. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
«Preguntádmelo en verano. Lo sabré antes que nadie.» Tiene 34 años y 430 partidos a la espalda, y Hellas Verona tienen que planificar con las dos respuestas.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Hellas Verona no han contestado, que también es una forma de contestar.
La racha sin perder llega a 7. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
Ya es aritmética, y la aritmética está hecha. En Hellas Verona el verano de las preguntas difíciles empieza antes de tiempo, y el calendario de la próxima temporada se lee muy distinto.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Hellas Verona pueden fingir no haber oído.
«Tengo ambiciones y me gustaría que el club las compartiera». Nadie ha pedido salir ni le han señalado la puerta, pero un jugador elige esa frase con cuidado y un despacho la escucha exactamente como fue pensada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Hellas Verona nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Es el nombre de todas las columnas y de todas las tertulias, y eso pesa a cualquier edad. Hay futbolistas que crecen ahí dentro y otros que se apagan sin ruido.
En breve
PlantillaCarlo Mancini llama a la puerta del técnico