Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 11 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Hapoel Kiryat Shmona, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Hapoel Kiryat Shmona saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Un parón con la selección, y una camiseta de Hapoel Kiryat Shmona que durante unos días hace también de anuncio. Una convocatoria halaga al jugador y al club que lo formó en la misma frase.
Dados por muertos hace quince días, el vestuario ha cerrado filas y ha respondido en el campo. Algo se dijo detrás de esa puerta, y de momento aguanta.
«La firma más fácil de mi carrera.» Kosuke Nakamura y Hapoel Kiryat Shmona acuerdan 2 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Kosuke Nakamura lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Hapoel Kiryat Shmona, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Hapoel Kiryat Shmona saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Kosuke Nakamura lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
Se fue a celebrarlo como quien llevaba meses cargando con ello, porque lo llevaba. Hapoel Kiryat Shmona tienen a su fichaje desatascado y una pregunta menos en cada rueda de prensa.
Todo debut es una pequeña historia sobre el futuro: Yehonatan Malka, 19 años, de los campos de la cantera al primer equipo. Sus padres, en la grada, guardarán el programa del partido.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Hapoel Kiryat Shmona saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.