Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
53 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Alavés pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Julen Blanco lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Alavés, y no se va a retirar.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Carles Aleñá quiere fútbol continental; si el Alavés puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Guillermo Cubillos lo ha hecho, en Alavés, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
«Tengo ambiciones y me gustaría que el club las compartiera». Nadie ha pedido salir ni le han señalado la puerta, pero un jugador elige esa frase con cuidado y un despacho la escucha exactamente como fue pensada.
0‑5 para Atlético Madrid, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
Ander Guevara y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Alavés ha sido explícito sobre la situación de Nicolás Valentini, que es más de lo que reciben muchos.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
4 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Alavés sabe decir en qué semana.
Alavés preguntó y Real Madrid dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Alavés cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Defender era opcional y nadie ejerció la opción. 7 goles entre el Alavés y Real Madrid, y ni uno solo de los que pagaron la entrada pedirá que le devuelvan el dinero.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Real Madrid conserva a su hombre, y Alavés vuelve a una lista con un nombre tachado.
Plantilla30/08/2027
Pablo Ibañez choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
En breve
DirectivaNadie salió deprisa del vestuario de Alavés
El banquilloEl técnico no ha terminado de olvidar el error de Nicolás Valentini
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Alavés cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Pablo Ibañez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
A un centrocampista se lo mide por si el equipo funciona cuando él está en el campo, algo casi imposible de ver y completamente obvio a posteriori. 9 acciones, 7.03, y un entrenador que no volverá a cambiarlo con prisas.
El fenómeno más viejo del deporte: una voz nueva en el vestuario y de pronto todo el mundo está disponible para todo. Andreas Christensen entrena como si la última alineación no hubiera existido, porque para él no existe.
La afición se organiza contra la directiva de Alavés
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Notas de los jugadores26/04/2027
La edad todavía no ha alcanzado a Denis Suárez: 7.94
A los 33 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 7.94 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
Jon Pacheco y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Toni Martínez. 1‑0 ante Levante, y la ovación final fue sobre todo suya.
Plantilla26/04/2027
Pablo Ibañez choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
200 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
El banquillo26/04/2027
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». David Herrero, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Alavés le dijo a Jeremía Recoba que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Toca Barcelona, y hay un hombre en el vestuario de Alavés que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
18 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Alavés pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Alavés pueden fingir no haber oído.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Alavés no han contestado, que también es una forma de contestar.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
Jon Pacheco estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
16 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Jon Pacheco y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
3 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
Plantilla30/11/2026
Palabras en el entrenamiento del Alavés sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Pablo Ibañez está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 120 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Alavés lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«Quiero ganar cosas y me gustaría hacerlo aquí.» No se ha exigido nada ni se ha amenazado con nada, pero una directiva como la de Alavés escucha una frase así exactamente como está construida.
Recuperó y luego hizo algo con ello, que son dos trabajos y la razón de que el marcador tenga el aspecto que tiene. 15 acciones combinadas y un 7.43, y ninguna de ellas saldrá en un resumen.
Jon Pacheco y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alavés ofreció $15.6M; Valencia dijo que ni de lejos. Al entrenador le dirán que el dinero sigue ahí para el jugador adecuado, que es lo que se les dice a los entrenadores.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Valencia conserva a su hombre, y Alavés vuelve a una lista con un nombre tachado.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Alavés cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Pablo Ibañez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
A Barcelona le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
Una temporada para mirar al jugador de otro: Vladyslav Krapyvtsov llega de Girona con algo que demostrar y un billete de vuelta en el cajón. Las buenas cesiones enriquecen a todos; esta empieza el sábado.
Nada de esto saldrá en una nota de prensa. Un plan subió, volvió rechazado, y la versión del club que habría existido dentro de tres años dejó de ser posible en silencio.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Alavés cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.