«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Cartagena lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Aridane Hernández y Cartagena acuerdan 2 años más.
Juan Iglesias y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Benito estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Cartagena le dijo a Juan Iglesias que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
5 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo08/03/2027
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Fernando Prieto eligió la versión del vaso medio lleno del 0‑0; la afición se fue con la otra.
En breve
Partido¿Punto ganado o dos perdidos para Cartagena?
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Pablo De Blasis estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
4 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Yago Santiago estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Cartagena preguntó y Middlesbrough dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
El nombre de Lucho García ha aparecido en conversaciones de las que Cartagena no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Cartagena ha hecho la parte difícil con Boca Juniors, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Se le ofreció un contrato y lo declinó. Si fue la ficha, el papel o la ciudad, nadie en Estudiantes lo dice, y a nadie en Cartagena le divierte adivinarlo.
Nadie hace un documental sobre un isquiotibial y todo el mundo en esto lo teme. En el Cartagena irán con cuidado con la fecha de vuelta, porque la segunda siempre es peor que la primera.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Benito estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
La oferta de Alcorcón por Chiki se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Se le ofreció un contrato y lo declinó. Si fue la ficha, el papel o la ciudad, nadie en River Plate lo dice, y a nadie en Cartagena le divierte adivinarlo.
Pablo De Blasis estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Alfredo Ortuño. 2‑1 ante Antequera, y la ovación final fue sobre todo suya.
Dani Sánchez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Aridane Hernández estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
200 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
Toda racha termina una tarde que alguien había apuntado como trámite. Esta duró 4 partidos: los bastantes para que la ciudad dejara de contarlos, y los justos para que recuerde exactamente quién la paró.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Lucho García, y el técnico lo permitió.
El banquillo21/12/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑2, pronunciadas por Fernando Prieto ante una sala que ya las había oído.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Cartagena le dijo a Chiki que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Pablo De Blasis y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla16/11/2026
Palabras en el entrenamiento del Cartagena sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Aridane Hernández está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Chiki: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Cartagena necesitando que juegue como si nada de eso importara.
En un vestuario las cifras no se quedan en secreto. No pide más de lo que vale; pregunta por qué el de al lado vale más, y Cartagena no tiene una buena respuesta.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Pablo Larrea entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Se hizo la consulta y la respuesta llegó en una frase. No hay cifra sobre la mesa porque no había cifra que hubiera bastado.
Plantilla21/09/2026
Pedro Álvaro choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Un punto rescatado en el minuto 94 vale exactamente un punto y bastante más que eso para un vestuario. Este equipo no se rinde, y esa es una reputación que vale más que el resultado.
9 acciones combinadas y 6.81. Su labor se manifiesta en que otros parezcan buenos, y la única manera fiable de notarla es mirar qué pasa las tardes en que él no está.
Regates completados: 15. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Acabó 1‑1, y de alguna manera siempre pareció que acabaría así. Una de esas tardes en las que la tabla se mueve menos que los ánimos.
El banquillo21/09/2026
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Fernando Prieto eligió la versión del vaso medio lleno del 1‑1; la afición se fue con la otra.