Las eliminatorias esperan a que alguien las agarre, y Filip Ugrinić lo hizo ante Pontevedra. 5‑0 al final, y en el bombo de la siguiente ronda está Valencia.
Dos goles y un 9.13 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Dos goles y un 8.49 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Lo más difícil de tener 20 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Ryunosuke Sato no lo necesitó: 8.01, y parecía el más cómodo del campo.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Valencia puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Valencia cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Tiene 23 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Valencia, y no se va a retirar.
La oferta de Levante por Filip Ugrinić se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Estaba todo acordado hasta que dejó de estarlo, y Diego López vuelve a Valencia con un verano para olvidar. Ninguno de los dos clubes dice quién se levantó de la mesa.
«Quiero ganar cosas y me gustaría hacerlo aquí.» No se ha exigido nada ni se ha amenazado con nada, pero una directiva como la de Valencia escucha una frase así exactamente como está construida.
Una nota de 7.41, y nadie en el estadio la discutiría. Estuvo en todo lo que importaba y en casi todo lo que no.
El banquillo14/09/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Luken Castillo no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Valencia tampoco lo escondía nadie.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Valencia pueden fingir no haber oído.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Valencia la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
Mercado07/09/2026
Tan cerca: el traspaso de Hugo Duro muere sobre la bocina
El precio estaba acordado y el vuelo, mirado — y entonces el teléfono dejó de sonar. Mallorca pasó página, Hugo Duro se reincorpora a Valencia, y todos fingen que el lunes es solo un lunes.
«No era lo adecuado para mí. No voy a explicar por qué a nadie salvo a quienes les debo una explicación». Un acuerdo cerrado entre dos clubes, y un jugador que declinó formar parte de él.
Directiva07/09/2026
Valencia cierra el mercado con una plantilla hecha a su medida
Altas, 21; bajas, 1; y ningún cambio más en meses. El entrenador tiene lo que tiene, la afición tiene su opinión al respecto, y la tabla tendrá la última palabra.
Arnaut Danjuma estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Pablo Maffeo está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
Antes era una de las opciones. Ahora es uno de los hombres alrededor de los cuales se eligen las opciones, y el cambio ocurrió tan en silencio que solo el vestuario lo notó ese día.