Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Daniel González quiere fútbol continental; si el Universidad de Chile puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Ignacio Sáez tiene 22 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Eric Meza está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Nicolás Ramírez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En un vestuario las cifras no se quedan en secreto. No pide más de lo que vale; pregunta por qué el de al lado vale más, y Universidad de Chile no tiene una buena respuesta.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Luis Cáceres ha apuntado la fecha.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Luis Cáceres será jugador de otro club este fin de semana, y en Universidad de Chile las despedidas han empezado en voz baja.
Daniel González y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla15/11/2027
Israel Poblete choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El banquillo15/11/2027
Daniel González se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Universidad de Chile lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Nicolás Fernandez ha apuntado la fecha.
En breve
El banquilloOctavio Rivero llama a la puerta del técnico
PlantillaPaolo Guajardo ya sabe lo que gana el de al lado
0‑0 ante Cruzeiro, bajo los focos, contra gente que no habla el mismo idioma que la grada. En estas noches un club mide su década, y nunca son tantas como todo el mundo espera.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Universidad de Chile lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Daniel González y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Ian Garguez quiere fútbol continental; si el Universidad de Chile puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Eric Meza estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Peto de calentamiento, noventa minutos mirando, y un apretón de manos al final que no engañó a nadie. Los partidos grandes dicen en quién confía un técnico; este se lo dijo a Nicolás Fernandez.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universidad de Chile cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla01/11/2027
Eric Meza choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Lucas Romero ha apuntado la fecha.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Universidad de Chile nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Daniel González y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla18/10/2027
Eric Meza choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Bianneider Tamayo quiere fútbol continental; si el Universidad de Chile puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Claudio Torres ya tiene su respuesta de Universidad de Chile; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
El banquillo18/10/2027
Juan Martín Lucero se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Universidad de Chile lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Es la ambición más legítima del deporte y la más difícil de satisfacer para la mayoría de los clubes. Javier Altamirano quiere fútbol continental; si el Universidad de Chile puede ofrecerlo es una pregunta sobre las dos próximas temporadas, no sobre él.
Daniel González y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Eric Meza está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo11/10/2027
Tobías Reinhart se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Universidad de Chile lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Las cifras no se guardan en un vestuario y nunca se han guardado. No pide más de lo que vale: pregunta por qué el de al lado vale más, y en el Universidad de Chile esa pregunta es más difícil de responder.
Daniel González estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla27/09/2027
Eric Meza choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Octavio Rivero ya tiene su respuesta de Universidad de Chile; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
El banquillo27/09/2027
Eric Meza se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Universidad de Chile lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Octavio Rivero entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Las cifras no se guardan en un vestuario y nunca se han guardado. No pide más de lo que vale: pregunta por qué el de al lado vale más, y en el Universidad de Chile esa pregunta es más difícil de responder.
1‑0 ante Sport Huancayo, y una actuación que se le describirá durante el resto de la temporada a quienes no estuvieron. Lucas Romero está en el centro de esa descripción.
Se ha jugado el último partido de liga y la tabla ha dejado de moverse: 60 puntos. El verano empieza el lunes, y con él la discusión sobre qué ha significado todo esto.
14 partidos invicto como local. Los visitantes llegan ya hablando del ambiente, que suele ser la señal de que han perdido medio partido antes del saque inicial.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Luis Cáceres será jugador de otro club este fin de semana, y en Universidad de Chile las despedidas han empezado en voz baja.
1 para Lucas Romero, calificado con 7.36, y el nombre de un central en la parte de la crónica a la que normalmente solo llega por error. En el vestuario no le dejarán olvidarlo en un mes.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 22 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Universidad de Chile puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
«La firma más fácil de mi carrera.» Tobías Reinhart y Universidad de Chile acuerdan 5 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
2 detenidos en la tanda y un estadio que seguirá describiéndolos dentro de veinte años. A un portero le basta una noche así para quedarse en la memoria.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universidad de Chile pueden fingir no haber oído.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Universidad de Chile no han contestado, que también es una forma de contestar.
13 sin derrota sobre su césped. El campo no ha cambiado; la grada sí: más ruidosa antes y más rápida en notar cuándo el rival preferiría estar en otra parte.
20 goles y una media de 7.35 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
La racha sin perder llega a 9. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universidad de Chile pueden fingir no haber oído.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universidad de Chile cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 22 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Eric Meza está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Eric Meza sale de esa comparación dentro del equipo, y el Universidad de Chile se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Luis Cáceres, y el técnico lo permitió.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Juan Martín Lucero lo produjo, y el 9.01 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
19 goles y una media de 7.35 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
Lucas Romero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Tobías Reinhart, y el técnico lo permitió.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 21 años que siente suyo. Gonzalo Reyna la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
No es una queja y no es una exigencia: quiere jugar fútbol continental, y ha dejado de esconderlo. Si Universidad de Chile puede dárselo es una pregunta sobre el club, no sobre él.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universidad de Chile cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla09/08/2027
Eric Meza choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Un gol en el minuto 90 convirtió tres puntos en uno y una buena tarde en una discusión sobre cómo se gestionan los partidos que durará hasta el sábado.
«La firma más fácil de mi carrera.» Joaquín Fernández y Universidad de Chile acuerdan 4 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
Peto de calentamiento, noventa minutos mirando, y un apretón de manos al final que no engañó a nadie. Los partidos grandes dicen en quién confía un técnico; este se lo dijo a Javier Correa.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Luis Cáceres ya tiene su respuesta de Universidad de Chile; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
No hay forma más cruel de perder un partido. El Universidad de Chile marcó en el 91, el saque de centro apenas llegó a producirse, y la afición visitante seguía de pie cuando sonó el final.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Eric Meza lo ha hecho, en Universidad de Chile, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Estaba todo acordado hasta que dejó de estarlo, y Maximiliano Guerrero vuelve a Universidad de Chile con un verano para olvidar. Ninguno de los dos clubes dice quién se levantó de la mesa.
A los 35 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 8.23 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Universidad de Chile nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Ha pasado la hora límite y la plantilla es la que es. Altas, 5; bajas, 2; y todo lo demás que se publicó sobre este club el mes pasado fue un rumor que se quedó en rumor.
18 goles y una media de 7.31 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. O'Higgins conserva a su hombre, y Universidad de Chile vuelve a una lista con un nombre tachado.
Dos goles y un 8.81 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Universidad de Chile, y no se va a retirar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Universidad de Chile lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Daniel González y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Octavio Rivero. 2‑1 ante San Marcos de Arica, y la ovación final fue sobre todo suya.
A los 22 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
8.29. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
Plantilla26/04/2027
Israel Poblete choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Daniel González y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Minuto 92, contra Universidad de Concepcion, y un gol que supo a victoria para todo el que se había quedado. Fue un empate. Nadie que salga del estadio lo va a describir así.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Israel Poblete está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Regates completados: 14. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Tomas Diaz tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Octavio Rivero está en ella.
«La firma más fácil de mi carrera.» Juan Martín Lucero y Universidad de Chile acuerdan 2 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
Daniel González estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Ignacio Sáez tiene 21 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Israel Poblete estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
El banquillo08/03/2027
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Tomas Diaz ante una sala que ya las había oído.