Andrés Blanco se lesiona los ligamentos de la rodilla: 50 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 50 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Los sueldos han adelantado a los ingresos y los contables han empezado a sentarse en reuniones a las que antes se excusaban. La ambición va segunda en una temporada así.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Román Barreto estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Juan Cettou estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
En el Argentino de Quilmes todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 36 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Argentino de Quilmes, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo27/10/2031
Rodrigo González se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Argentino de Quilmes lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Argentino de Quilmes pueden fingir no haber oído.
Plantilla13/10/2031
Román Barreto choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Juan Cettou y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Lucas Galusso entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Román Barreto. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Argentino de Quilmes pueden fingir no haber oído.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Argentino de Quilmes no han contestado, que también es una forma de contestar.
«La firma más fácil de mi carrera.» Jarlan Barrera y Argentino de Quilmes acuerdan 2 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Román Barreto está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Román Barreto firme algo — un contrato en Argentino de Quilmes o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Preguntádmelo en verano. Lo sabré antes que nadie.» Tiene 36 años y 450 partidos a la espalda, y Argentino de Quilmes tienen que planificar con las dos respuestas.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Luís Henrique está en ella.
En breve
El banquilloA Mario Ramírez le han prometido minutos
16 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Argentino de Quilmes pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Argentino de Quilmes pueden fingir no haber oído.
Agustín San Juan y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Sebastián Cáceres lo ha hecho, en Argentino de Quilmes, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Las cuentas son de lectura incómoda. Primero los salarios y después la ambición: ese es ahora el orden en Argentino de Quilmes.
Plantilla20/01/2031
Román Barreto choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Sebastián Alfonso entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Mario Ramírez llega con 37 años, sin nada que demostrar y con mucho que transmitir. Las piernas son moneda de jóvenes; saber dónde colocarse no envejece.