Joaquín Panichelli estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla31/05/2027
7 caras nuevas y el Greuther Fürth todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Akaki Gogia, y el técnico lo permitió.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Brynjar Ingi Bjarnason puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Greuther Fürth, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Max Finkgräfe estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Greuther Fürth donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Lo que era una línea en la contraportada se ha convertido en cántico, y el cántico no es amable. En Greuther Fürth preferirían resolverlo con discreción, y de discreto ya no le queda nada.
La clase de año que termina con un nombre leído en voz alta en un salón. Greuther Fürth lo disfrutó cada semana y ahora tiene el problema de que los demás lo saben.
Plantilla24/05/2027
Palabras en el entrenamiento del Greuther Fürth sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Max Finkgräfe está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Greuther Fürth cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El nombre de Joaquín Panichelli no deja de aparecer en las páginas deportivas ajenas. Greuther Fürth no dice nada, lo cual dice bastante.
El banquillo24/05/2027
Juan Cabrera se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Greuther Fürth lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
En breve
El banquilloJulian Green llama a la puerta del técnico
31 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Kalamata pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Kalamata preguntó y AEK dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Kalamata le dijo a Mariano Penepil que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Marius Adamonis ha apuntado la fecha.
46 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Kalamata pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Kalamata cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Aris Thessaloniki conserva a su hombre, y Kalamata vuelve a una lista con un nombre tachado.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Kalamata no lo retendrá fingiendo lo contrario.
Plantilla25/01/2027
Nikos Vafeas choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Kalamata saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
En breve
El banquilloNicolas Diguiny se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Mariano Penepil estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Nicolas Diguiny estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Dimitrios Samaris tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Una amarilla que no hacía falta, en una noche en la que el partido ya estaba ganado. Kalamata pierden a un jugador por el motivo más evitable que existe.
Una lesión de rodilla de las peores para Gonzalo Ávila
22 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Kalamata pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
21 puntos, y el resto de la categoría mirando hacia arriba. Todo equipo que acaba primero se pasa la temporada fingiendo que no piensa en ello, y este ya ha empezado a fingir.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Kalamata cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Marius Adamonis, y el técnico lo permitió.
Regates completados: 16. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Directiva30/11/2026
Los sueldos se llevan el 99% de lo que ingresa Kalamata
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
Gonzalo Ávila se lesiona los ligamentos de la rodilla: 36 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 36 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Gonzalo Piñeiro y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El partido que el resto de la categoría espera con más ganas que cualquiera de los dos equipos que lo juegan. Ambos saben que una victoria cambia la temporada y una derrota no la acaba, que es lo que lo hace difícil de jugar.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Antes llevaba la otra camiseta. El sábado juega contra Athens Kallithea con esta, y todo lo que diga esta semana sobre que es un partido más será mentira.
El banquillo16/11/2026
Nicolas Diguiny se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Kalamata lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Kalamata. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Nikita Iosifov firme algo — un contrato en Kalamata o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Gonzalo Ávila se lesiona los ligamentos de la rodilla: 45 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 45 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Media liga jugada, puesto 1, 18 puntos en el casillero. Multiplicarlo por dos es la cuenta que ha hecho todo aficionado y la única que nadie en el club hará en voz alta.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
5 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
En breve
El banquilloAhora mismo hay alguien mejor que Mariano Penepil
18 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Kalamata pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Dos goles y un 8.85 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
14 puntos, y el resto de la categoría mirando hacia arriba. Todo equipo que acaba primero se pasa la temporada fingiendo que no piensa en ello, y este ya ha empezado a fingir.
Mariano Penepil estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Dimitrios Samaris sobre una tarde de 2‑1 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Nicolas Diguiny estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
40 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Kalamata pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Gonzalo Piñeiro estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 21 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
Directiva05/10/2026
Los sueldos se llevan el 118% de lo que ingresa Kalamata
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Un gol en el minuto 89 convirtió tres puntos en uno y una buena tarde en una discusión sobre cómo se gestionan los partidos que durará hasta el sábado.
El entrenador ha reordenado su cabeza y Maximiliano Moreira ha salido de ella más abajo. Le dirán que es temporal, y los jugadores que ya han oído eso antes evitarán mirarlo a los ojos.
Maximiliano Moreira se lesiona los ligamentos de la rodilla: 47 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 47 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
1‑2 ante Kavala, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
Olympiacos B querrá olvidar esto cuanto antes: 3‑0, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Kalamata fue despiadado como lo son los equipos buenos.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Kalamata cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Marius Adamonis, y el técnico lo permitió.
Kalamata preguntó y River Plate dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Mariano Penepil y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Empate en el minuto 85, tras una tarde que Kalamata tenía prácticamente cerrada. Panionios lo llamará un punto ganado; el vestuario local lo llamará dos regalados, y los dos tienen razón.
Hay un nivel en el que a un futbolista dejan de ponerlo a prueba y empiezan solo a contenerlo, y él llegó ahí hace ya tiempo. En el Kalamata lo saben, y también todos los que lo ven.
Hizo falta que Josete Miranda marcara para llevarse algo: 1‑1 ante Panionios, y medio vestuario lo llamará un punto ganado.
Plantilla14/09/2026
Palabras en el entrenamiento del Kalamata sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Nicolas Diguiny está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Hay cosas que me han gustado y cosas que estaremos haciendo el martes hasta que salgan». 1‑1, y un entrenador que ya había decidido cómo iba a ser el martes.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Kalamata pueden fingir no haber oído.
La oferta de Marko por Carmelo Algarañaz se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Kalamata nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Kalamata lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Temperley, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
Gonzalo Piñeiro y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Cada sábado hace cosas a las que nadie a su alrededor sabe responder. Es halagador durante una temporada y un problema a partir de la siguiente, y en Kalamata saben en cuál de las dos están.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Kalamata, otra semana sin la firma de Rodrigo Borges.