Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Przemysław Tytoń lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en AEL, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en AEL, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En AEL nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en AEL, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que AEL pueden fingir no haber oído.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En AEL saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en AEL, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de AEL ha sido explícito sobre la situación de Vasilis Papafotis, que es más de lo que reciben muchos.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que AEL pueden fingir no haber oído.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que AEL pueden fingir no haber oído.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que AEL pueden fingir no haber oído.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de AEL ha sido explícito sobre la situación de Andreas Panagiotou, que es más de lo que reciben muchos.
«Lo sabré cuando llegue el momento. Todavía no ha llegado». Luis Morgillo tiene 34 años y 0 partidos a sus espaldas, y el AEL tendrá que planificar con cualquiera de las dos respuestas.
En breve
La gradaLa prensa ha encontrado a su hombre en Daniil Paroutis
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que AEL pueden fingir no haber oído.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Es el nombre de todas las columnas y de todas las tertulias, y eso pesa a cualquier edad. Hay futbolistas que crecen ahí dentro y otros que se apagan sin ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en AEL, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Estaba todo acordado hasta que dejó de estarlo, y Andreas Makris vuelve a AEL con un verano para olvidar. Ninguno de los dos clubes dice quién se levantó de la mesa.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que AEL pueden fingir no haber oído.
Directiva07/09/2026
Los sueldos se llevan el 443% de lo que ingresa AEL
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Luis Morgillo llega con 33 años, sin nada que demostrar y con mucho que transmitir. Las piernas son moneda de jóvenes; saber dónde colocarse no envejece.