«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Deportivo La Guaira pueden fingir no haber oído.
Carlos Rivero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Carlos Faya, y el técnico lo permitió.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Cristopher Varela está en ella.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Deportivo La Guaira saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Juan Perdomo
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Deportivo La Guaira cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Cristopher Varela firme algo — un contrato en Deportivo La Guaira o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Deportivo La Guaira puede pedir y sube el sueldo que Manuel Sulbarán puede exigir.
Carlos Rivero y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Flabián Londoño estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Carlos Rivero está en ella.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Jorge Sánchez entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Desde la ciudad deportiva dicen que ha sido el más enchufado de toda la semana. Es la noticia más silenciosa de un periódico y suele salir la semana antes de que alguien entre en el once.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Deportivo La Guaira nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo09/11/2026
Diego Osio se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Deportivo La Guaira lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Deportivo La Guaira, y no se va a retirar.
«143 internacionalidades. He disfrutado cada una, y ahora le toca a otro». A los 38 se ha apartado de su país y no tiene intención de moverse de Deportivo La Guaira.
Tomás Rincón estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El banquillo02/11/2026
Cristopher Varela se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Deportivo La Guaira lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Le han quitado la capitanía a Cristopher Varela. En el Deportivo La Guaira lo llamarán una decisión de equipo; un vestuario lo lee como un veredicto sobre una persona.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Deportivo La Guaira saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Deportivo La Guaira, y no se va a retirar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Flabián Londoño está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Deportivo La Guaira cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Cristopher Varela firme algo — un contrato en Deportivo La Guaira o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Juan Perdomo ha apuntado la fecha.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Deportivo La Guaira no lo retendrá fingiendo lo contrario.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Deportivo La Guaira pueden fingir no haber oído.
Carlos Rivero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 19 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Flabián Londoño está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
7 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Deportivo La Guaira saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Nadie vende un abono con un fichaje así. Cualquier entrenador que haya pasado un mal octubre lo quiere de todos modos, y el Deportivo La Guaira ha ido a buscar el suyo pronto.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Deportivo La Guaira. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
En breve
El banquilloJorge Sánchez pide hablar con el técnico
El banquilloFlabián Londoño conserva el voto de su entrenador
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Deportivo La Guaira cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Enmanuel Meléndez tiene 19 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Flabián Londoño está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«La firma más fácil de mi carrera.» Miguel González y Deportivo La Guaira acuerdan 4 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Flabián Londoño está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Le han quitado la capitanía a Rommell Ibarra. En el Deportivo La Guaira lo llamarán una decisión de equipo; un vestuario lo lee como un veredicto sobre una persona.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Deportivo La Guaira saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Deportivo La Guaira, otra semana sin la firma de Manuel Sulbarán.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Juan Perdomo ha apuntado la fecha.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Deportivo La Guaira pueden fingir no haber oído.
7 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Flabián Londoño está en ella.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Cristopher Varela firme algo — un contrato en Deportivo La Guaira o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Un parón con la selección, y una camiseta de Deportivo La Guaira que durante unos días hace también de anuncio. Una convocatoria halaga al jugador y al club que lo formó en la misma frase.
Victoria por 2‑2 ante Metropolitanos, un sitio en la siguiente ronda y la aritmética silenciosa que todo aficionado hace de camino a casa: ¿cuántas quedan para una final?
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Deportivo La Guaira nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Las normas lo permiten y escuece igual. Manuel Sulbarán ha acordado condiciones con el Deportivo Lara para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Flabián Londoño estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Regates completados: 20. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Tiene 19 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Carlos Rivero y Deportivo La Guaira acuerdan 2 años más.
Carlos Rivero estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Quedan 49 meses y de los despachos solo llega silencio: ni oferta, ni conversaciones, nada que su gente pueda contestar. Los clubes que dejan negociar al calendario acaban negociando con el calendario.
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
El banquillo03/08/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑2, pronunciadas por Darwin Gonzalez ante una sala que ya las había oído.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Genderson Ascanio: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Deportivo La Guaira necesitando que juegue como si nada de eso importara.