La desventaja de 2 goles fue real y la remontada también. Óscar Perea estuvo en el centro, Morelia en el final, y todo el que se marchó antes oirá hablar de esta tarde durante años.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Nicolás Fernández marcó, fue calificado con 7.73 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Puebla nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Jugará aquí hasta el verano y luego saldrá por la puerta sin coste, después de haber firmado ya en otra parte. Con la primera parte de esa frase la afición puede; con la segunda, no tanto.
Estaba todo acordado hasta que dejó de estarlo, y Yonathan Del Valle vuelve a Puebla con un verano para olvidar. Ninguno de los dos clubes dice quién se levantó de la mesa.
Luis Gabriel Rey y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Chofis estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Plantilla18/12/2028
Palabras en el entrenamiento del Puebla sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Luifer Hernández está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
El banquillo18/12/2028
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Raul Alvarez no lo escondía tras el 2‑2, y en el vestuario de Puebla tampoco lo escondía nadie.
A Raul Castillo le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Puebla lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Alan Arboleda será jugador de otro club este fin de semana, y en Puebla las despedidas han empezado en voz baja.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Luis Gabriel Rey estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Pablo Bennevendo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
8 puntos al llegar a la mitad. La primera vuelta es una promesa; la segunda es una factura, y la ciudad está a punto de descubrir cuál de las dos ha sido esta.
En breve
MercadoPuebla y Chofis hablan en idiomas distintos
Las eliminatorias esperan a que alguien las agarre, y Carlos Galicia lo hizo ante Monterrey. 1‑0 al final, y en el bombo de la siguiente ronda está Puebla.
Puesto 16 y 8 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Puebla nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Luis Gabriel Rey estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
La racha llega a 5 y las preguntas alrededor de Puebla ya no son amables.
Plantilla23/10/2028
Palabras en el entrenamiento del Puebla sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Pablo Bennevendo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Puebla cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Raul Alvarez tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Nadie en el Puebla insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Puebla cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Luifer Hernández ha apuntado la fecha.
Ahora parece alguien que vive aquí y no alguien que viene a trabajar aquí. Ha costado casi toda una temporada, y en el Puebla la diferencia se ve desde la última fila.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Puebla hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Luis Gabriel Rey y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Plantilla25/09/2028
6 caras nuevas y el Puebla todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Puebla hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«He dado todo aquí y necesito un reto nuevo.» La petición es formal, y la relación ya no volverá a ser exactamente la misma.
Plantilla17/07/2028
Palabras en el entrenamiento del Puebla sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Pablo Bennevendo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Puebla preguntó y Club America dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Puebla cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla17/07/2028
8 caras nuevas y el Puebla todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
Puebla ha hecho la llamada a Guadalajara. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Una consulta de cesión a Tigres: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Luifer Hernández, y el técnico lo permitió.
En breve
El banquilloJesús Iván Rodríguez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
El banquilloPedro Santos llama a la puerta del técnico
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 61 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Puebla, y no se va a retirar.
Puebla ha acudido a Guadalajara con una oferta, y la afición ha acudido a internet con una opinión sobre ella. Que alguna de las dos cambie algo depende del club vendedor.
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Ramiro Paunero acaba de firmar por el Puebla y, por una vez, la respuesta importaba.
Luis Gabriel Rey estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
$22.0K sobre la mesa de Tijuana. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Cruz Azul conserva a su hombre, y Puebla vuelve a una lista con un nombre tachado.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Puebla la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
Pachuca ha aceptado el dinero. Lo que Puebla no tiene aún es al hombre, y entre aquí y la fotografía hay una conversación sobre la ficha que las dos partes temen.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Puebla cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Puebla preguntó y Toluca dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Plantilla05/06/2028
Palabras en el entrenamiento del Puebla sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Pablo Bennevendo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
El entrenador ha reordenado su cabeza y Yonathan Del Valle ha salido de ella más abajo. Le dirán que es temporal, y los jugadores que ya han oído eso antes evitarán mirarlo a los ojos.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 34 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
20 partidos y 0 goles lejos de aquí, y un futbolista que el entrenador no tenía en agosto. Las cesiones se hacen esperando exactamente esto y la mayoría no lo dan.
Lucas Camilo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 85 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Puebla cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Víctor Guzmán estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Luifer Hernández ha apuntado la fecha.
Quedan 2 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Puebla puede pedir y sube el sueldo que Lucas Cavallini puede exigir.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Puebla, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Eduardo Ramsés Navarro deja Puebla por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Puebla hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Puebla, y no se va a retirar.
Luis Gabriel Rey estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Puebla nadie finge estar haciéndolo.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Puebla se está agotando.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Puebla, y no se va a retirar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Puebla lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Luis Gabriel Rey y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla01/05/2028
Víctor Guzmán choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Puebla, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Pablo Bennevendo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Luifer Hernández, y el técnico lo permitió.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Puebla, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Ahora parece alguien que vive aquí y no alguien que viene a trabajar aquí. Ha costado casi toda una temporada, y en el Puebla la diferencia se ve desde la última fila.
Luis Gabriel Rey estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Víctor Guzmán estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Iker Moreno entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Puebla ha sido explícito sobre la situación de Eduardo Ramsés Navarro, que es más de lo que reciben muchos.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Puebla pueden fingir no haber oído.
Luis Gabriel Rey y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La persecución de Yonathan Del Valle terminó con $62.0K cambiando de manos y Pumas UNAM sin razones para decir que no. La afición juzgará el precio de la única manera que importa: los sábados.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Santos Laguna conserva a su hombre, y Puebla vuelve a una lista con un nombre tachado.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Las palabras que un fisio dice despacio. 21 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Puebla no han contestado, que también es una forma de contestar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Puebla cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Víctor Guzmán estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
La oferta llegó a Club America esta semana y a ellos les toca responder. Las primeras ofertas rara vez se hacen para que salgan; se hacen para saber con qué fuerza se cierra la puerta.
Emanuel Gularte estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Chofis estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Puebla preguntó y Monterrey dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
7 llegadas, una edad media que nadie llamaría plantilla, y unos padres a los que enseñan un edificio en el que sus hijos pasarán más tiempo que en casa. El trabajo de ojeo ya está hecho; hoy solo hay papeleo.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Alonso Ramírez, y el técnico lo permitió.
Puebla ha hecho saber al mercado que Emanuel Gularte está disponible. El anuncio no lleva precio, pero todos en el gremio saben más o menos lo que pone.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Emanuel Gularte entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.