84 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Portuguesa pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Portuguesa nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Portuguesa cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Joaquín Arce, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Portuguesa, otra semana sin la firma de Jordan.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Lodovico firme algo — un contrato en Portuguesa o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
91 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Portuguesa pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Patrick Luan será jugador de otro club este fin de semana, y en Portuguesa las despedidas han empezado en voz baja.
Caio Roque y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Veo todos los partidos de Portuguesa desde aquí. Eso lo dice todo sobre dónde tengo la cabeza». La cesión en Ferroviário sigue su curso, pero el corazón nunca hizo el viaje.
Plantilla31/01/2033
Palabras en el entrenamiento del Portuguesa sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Igor Toledo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Lodovico entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Matheus Cadorini firme algo — un contrato en Portuguesa o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
99 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Portuguesa pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Juan Manuel Velásquez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Directiva24/01/2033
En Portuguesa el 91% de los ingresos se va en sueldos
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Plantilla24/01/2033
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Portuguesa
6 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Portuguesa, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Fueron honestos conmigo, y prefiero saberlo.» A Zé Adilson le han comunicado que no entra en los planes del técnico de Portuguesa.
El banquillo24/01/2033
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Thierry
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
Jordan se lesiona los ligamentos de la rodilla: 125 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 125 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Portuguesa pueden fingir no haber oído.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Portuguesa no han contestado, que también es una forma de contestar.
Portuguesa ha acudido a Operário Ferroviário con una oferta, y la afición ha acudido a internet con una opinión sobre ella. Que alguna de las dos cambie algo depende del club vendedor.
Caio Roque y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Un club de su país ha hecho la pregunta, y él nunca ha fingido que no quisiera que se la hicieran. A Portuguesa le espera una conversación que no va a ganar con dinero.
Se ha jugado el último partido de liga y la tabla ha dejado de moverse: 56 puntos. El verano empieza el lunes, y con él la discusión sobre qué ha significado todo esto.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Portuguesa la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Portuguesa, y no se va a retirar.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Patrick Luan será jugador de otro club este fin de semana, y en Portuguesa las despedidas han empezado en voz baja.
Caio Roque y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Todos han dejado de fingir: Sport Recife hará la llamada por Valentino Álvarez esta semana. En Portuguesa tienen una cifra en mente, y la cifra no es tímida.
9 partidos sin ganar es la clase de racha que cambia cómo una ciudad habla de su club, y Juventude fue la tarde en que se detuvo. Un resultado no arregla nada y con uno todo parece distinto.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Portuguesa cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Tiene 20 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Lucas Werneck. 2‑0 ante Juventude, y la ovación final fue sobre todo suya.
A un centrocampista se lo mide por si el equipo funciona cuando él está en el campo, algo casi imposible de ver y completamente obvio a posteriori. 10 acciones, 7.47, y un entrenador que no volverá a cambiarlo con prisas.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 20 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Caio Roque estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Portuguesa hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Patrick Luan ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Portuguesa cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
Plantilla11/10/2032
Dudu Mosconi choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Valentino Álvarez entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Victoria por 1‑0 ante Retrô, un sitio en la siguiente ronda y la aritmética silenciosa que todo aficionado hace de camino a casa: ¿cuántas quedan para una final?
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Portuguesa nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Plantilla24/05/2032
Igor Torres choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Tiene 23 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Diego Sabando estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
7 intentos, ninguno dentro. Estuvo en los sitios correctos toda la tarde, que es lo difícil, e hizo mal lo fácil: con eso un entrenador puede convivir.
En breve
El banquilloJean Renard: «Tenemos que ser mejores»
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Vitinho Vitinho será jugador de otro club este fin de semana, y en Portuguesa las despedidas han empezado en voz baja.
Santiago Cuellar y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla23/02/2032
Igor Torres choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Nadie hace un documental sobre un isquiotibial y todo el mundo en esto lo teme. En el Portuguesa irán con cuidado con la fecha de vuelta, porque la segunda siempre es peor que la primera.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Portuguesa cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Portuguesa ha sido explícito sobre la situación de Daniel Fagundes, que es más de lo que reciben muchos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Arthur Monteiro, y el técnico lo permitió.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Portuguesa, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En breve
El banquilloGustavo Maia se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Portuguesa, y no se va a retirar.
Caio Roque y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla16/02/2032
Palabras en el entrenamiento del Portuguesa sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Laureano Torrejón está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Miguel Silva ya tiene su respuesta de Portuguesa; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Portuguesa cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
En breve
MercadoLa experiencia entra por la puerta de Portuguesa
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Konyaspor hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Lucas Torreira y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Konyaspor lo saben.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Quedan 3 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Konyaspor puede pedir y sube el sueldo que Marius Ştefănescu puede exigir.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Konyaspor hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Konyaspor lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Las normas lo permiten y escuece igual. Tunahan Akpınar ha acordado condiciones con el Manisa FK para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Mustafa Fettahoğlu estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
8 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En breve
DirectivaEn Konyaspor el 85% de los ingresos se va en sueldos