53 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Anápolis pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Renan estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Gustavo Veiga estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Busatto ha apuntado la fecha.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en Anápolis reconocería. Los sábados se nota.
61 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Anápolis pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Anápolis cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 36 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Anápolis es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Jhosenffer Yllescas estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Gustavo Veiga. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Busatto ha apuntado la fecha.
69 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Anápolis pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Renan y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Plantilla15/02/2027
Gustavo Veiga choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
10 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Eric Melo firme algo — un contrato en Anápolis o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Anápolis. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
Rafael Tavares se lesiona los ligamentos de la rodilla: 77 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 77 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Anápolis cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Jhosenffer Yllescas lo ha hecho, en Anápolis, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Plantilla08/02/2027
Palabras en el entrenamiento del Anápolis sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Gustavo Veiga está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Danilo Ribeiro es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Tiene 20 años y nadie en Anápolis lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
Tiene 20 años y nadie en Anápolis lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
Tiene 19 años y nadie en Anápolis lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Rafael Tavares está en ella.
84 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Anápolis pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Renan estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
92 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Anápolis pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Anápolis cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 36 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Anápolis es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
99 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Anápolis pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Renan y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Cruzeiro conserva a su hombre, y Anápolis vuelve a una lista con un nombre tachado.
107 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Anápolis pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Gustavo Veiga tiene 21 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Mirassol conserva a su hombre, y Anápolis vuelve a una lista con un nombre tachado.
Diego Fumaça y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
El banquillo11/01/2027
Rafael Tavares se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Anápolis lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
En breve
El banquilloGustavo Veiga llama a la puerta del técnico
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Busatto
Rafael Tavares se lesiona los ligamentos de la rodilla: 115 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 115 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Monte Azul ha aceptado el dinero. Lo que Anápolis no tiene aún es al hombre, y entre aquí y la fotografía hay una conversación sobre la ficha que las dos partes temen.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Santos conserva a su hombre, y Anápolis vuelve a una lista con un nombre tachado.
Diego Fumaça y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
A Mirassol le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
Antes era una de las opciones. Ahora es uno de los hombres alrededor de los cuales se eligen las opciones, y el cambio ocurrió tan en silencio que solo el vestuario lo notó ese día.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Anápolis. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
$520.0K sobre la mesa de Monte Azul. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Anápolis cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 36 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Anápolis es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Busatto ha apuntado la fecha.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Álvaro Cabrera firme algo — un contrato en Anápolis o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Anápolis, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Luiz Otávio estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Anápolis ofreció $82.0K; São Bernardo dijo que ni de lejos. Al entrenador le dirán que el dinero sigue ahí para el jugador adecuado, que es lo que se les dice a los entrenadores.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Mirassol conserva a su hombre, y Anápolis vuelve a una lista con un nombre tachado.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Anápolis donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
Una consulta de cesión a Novorizontino: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Vitinho, y el técnico lo permitió.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Eric Melo firme algo — un contrato en Anápolis o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Anápolis pueden fingir no haber oído.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Anápolis lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
La cifra aprobada no bastaba. La directiva ha vuelto a reunirse y ha subido su propia oferta hasta $1.8M: un club que quiere a Kaique Kenji lo suficiente como para preguntar dos veces.
La oferta llegó a Bahia esta semana y a ellos les toca responder. Las primeras ofertas rara vez se hacen para que salgan; se hacen para saber con qué fuerza se cierra la puerta.
Anápolis ofreció $39.0K; Portuguesa dijo que ni de lejos. Al entrenador le dirán que el dinero sigue ahí para el jugador adecuado, que es lo que se les dice a los entrenadores.
Tiene 20 años y nadie en Anápolis lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
Plantilla14/12/2026
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Anápolis
5 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
El banquillo14/12/2026
Rafael Tavares se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Anápolis lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
En breve
PlantillaFranco Ramallo, 18 años, es el mejor joven del fin de semana
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 11 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Anápolis ha acudido a Operário Ferroviário con una oferta, y la afición ha acudido a internet con una opinión sobre ella. Que alguna de las dos cambie algo depende del club vendedor.
6 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Anápolis tiene que sacar un resultado de donde sea.
Notas de los jugadores07/12/2026
Franco Ramallo, 18 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.63
Un 7.63 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 18. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Luiz Otávio y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
15 puntos al llegar a la mitad. La primera vuelta es una promesa; la segunda es una factura, y la ciudad está a punto de descubrir cuál de las dos ha sido esta.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 1‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
En breve
El banquilloAhora mismo hay alguien mejor que Busatto
PlantillaUn sitio en el once del mes para Gustavo Veiga
DirectivaAbierto por fichajes: Anápolis entra en el mercado
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 7.90 con 34 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Anápolis lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Marcelo Cirino y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Un 1‑1 ante Maringá deja al vestuario entre el alivio y la lástima.
El banquillo30/11/2026
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». João Nardo eligió la versión del vaso medio lleno del 1‑1; la afición se fue con la otra.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Renan, y el técnico lo permitió.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Anápolis sabe decir en qué semana.
Diego Fumaça estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Eric Melo firme algo — un contrato en Anápolis o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Luiz Otávio y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Marcos Nardo lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». João Nardo tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Jugando fuera de sitio, cambiado en la hora, obligado a ser alguien que no es: los detalles varían y el ánimo no. Anápolis tiene un jugador haciendo su trabajo bajo protesta.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Anápolis cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Franco Ramallo, y el técnico lo permitió.
El premio al mejor joven del mes va para un futbolista de 20 años del Anápolis que ha parecido un jugador hecho durante cuatro jornadas seguidas. Las cuatro siguientes son las que deciden si lo es.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Luiz Otávio estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 20 años que siente suyo. Álvaro Cabrera la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
200 partidos con estos colores. Una entrega así es cada temporada más rara, y la grada lo sabe.
Plantilla26/10/2026
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Anápolis
13 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Anápolis cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
7.53, y ninguna discusión seria por parte de quien estuvo allí. El Anápolis tenía once hombres sobre el campo y uno de ellos decidió cómo salía.
El banquillo26/10/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». João Nardo fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 35 años, 4 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
El banquillo19/10/2026
Rafael Tavares se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Anápolis lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Toca Caxias, y hay un hombre en el vestuario de Anápolis que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Luiz Otávio y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Pedro Porto ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Luiz Figueiredo es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Con 20 años se mide con el resto de los chavales de la categoría y sale por delante. La versión adulta de este premio es adonde al club le gustaría que llevara.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en Anápolis reconocería. Los sábados se nota.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Busatto ha apuntado la fecha.
En breve
PlantillaBusatto ya sabe lo que gana el de al lado
El banquilloLeonardo Lima llama a la puerta del técnico
6 partidos sin ganar es la clase de racha que cambia cómo una ciudad habla de su club, y Itabaiana fue la tarde en que se detuvo. Un resultado no arregla nada y con uno todo parece distinto.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Anápolis cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Tiene 18 años y nadie en Anápolis lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Álvaro Cabrera sale de esa comparación dentro del equipo, y el Anápolis se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
El banquillo05/10/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». João Nardo, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
En breve
El banquilloUn error, y Kaik Viçoza todavía lo paga
PlantillaÁlvaro Cabrera, 20 años, es el mejor joven del fin de semana
Notas de los jugadoresUna tarde que Kaik Viçoza querría devolver
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
0‑1 para Ypiranga, y ninguna queja que merezca tinta. La actuación no pidió más de lo que obtuvo.
Plantilla28/09/2026
11 caras nuevas y el Anápolis todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
El banquillo28/09/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por João Nardo ante una sala que ya las había oído.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Anápolis cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Eric Melo firme algo — un contrato en Anápolis o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Eric Melo está viviendo esa versión en el Anápolis, y suele notarse en el primer mes.
A los 35, 3 puntos por debajo de lo que era, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses. Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil de esta página.
«Hay una distancia, y fingir que no la hay no ayuda a nadie.» Ninguna de las partes se ha movido, y el calendario trabaja para una sola de ellas.
El banquillo21/09/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 João Nardo salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Plantilla21/09/2026
Un joven del Anápolis se lleva el premio al mejor sub-21
Álvaro Cabrera tiene 20 años y durante un fin de semana fue el mejor de todos los de su edad en la división. Nadie debería construir una carrera sobre eso, y todo el mundo lo hace en silencio.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Álvaro Cabrera lo produjo, y el 8.45 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Regates completados: 22. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Luiz Otávio y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 20 años que siente suyo. Álvaro Cabrera la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Rodrygo Braga es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Paulo Correia lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Empate en el minuto 87, tras una tarde que Anápolis tenía prácticamente cerrada. Floresta lo llamará un punto ganado; el vestuario local lo llamará dos regalados, y los dos tienen razón.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Anápolis cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Ygor está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
Un nombre más en la lista: Masr El Makasa ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre Álvaro Cabrera. La respuesta de Anápolis no ha cambiado. De momento.
Luiz Otávio estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El sistema ha cambiado y su posición no. Un futbolista puede mejorar su forma; no puede mejorar el dibujo del entrenador, y ese es todo el problema.
Plantilla31/08/2026
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Anápolis
9 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Luiz Otávio lo ha hecho, en Anápolis, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Plantilla24/08/2026
Busatto sufre una lesión muscular: 17 días de baja
La lesión que siempre vuelve, de la que siempre se regresa con prisa y que en silencio cuesta más carreras que las dramáticas. 17 días es la estimación; la cifra honesta depende de si alguien tiene paciencia.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Gustavo Veiga, y el técnico lo permitió.
La música estaba apagada y las duchas corrieron tarde. Lo que se dijo en ese vestuario se queda allí, pero el sábado publicará el acta.
El banquillo24/08/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 1‑4 João Nardo salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
0‑1 ante São José, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
Notas de los jugadores17/08/2026
Gustavo Veiga no podía pedir más en su estreno: 7.53
Los debuts se sobreviven, no se disfrutan. Este se disfrutó: 7.53, 0 goles y un entrenador al que ya le preguntan si vuelve a ser titular la semana que viene.
Plantilla17/08/2026
Gustavo Veiga consigue el traspaso que siempre quiso
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Gustavo Veiga acaba de firmar por el Anápolis y, por una vez, la respuesta importaba.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 7.86 con 35 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: otro club lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 14 años que siente suyo. Sérgio Braga la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Igor Viana lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Ronny lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Samuel Santos es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Antônio Bezerra lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Marcão estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Ravel deja Anápolis por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Fernando Viana deja Anápolis por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Paulo Henrique deja Anápolis por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Leonan deja Anápolis por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.
En breve
Notas de los jugadoresKaik Viçoza los encaró todo el partido