101 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Ayacucho pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
La operación que iba a llevar a Luciano Zúñiga al UTC se ha roto en la última fase y vuelve a presentarse en el Ayacucho con un verano para olvidar y una temporada por jugar. Nadie dice quién se levantó de la mesa.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Una operación que a mediodía estaba a una llamada de cerrarse había muerto a medianoche. Ayacucho volverá a intentarlo cuando se abra el mercado; puede que para entonces Sporting Cristal ya no venda.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Deyair Reyes entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
El Ayacucho pasó todo el mercado intentando colocar a Valentín Fiezzi y no apareció nadie. Entrena con un grupo que ya le ha dicho que no cuenta con él, y ambas partes esperan ahora la siguiente ventana.
Luis Iberico se lesiona los ligamentos de la rodilla: 108 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 108 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Traspaso acordado, ficha acordada, y UTC esperando con una camiseta. En Ayacucho nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
Directiva23/07/2029
Ayacucho cierra el mercado con una plantilla hecha a su medida
Altas, 3; bajas, 5; y ningún cambio más en meses. El entrenador tiene lo que tiene, la afición tiene su opinión al respecto, y la tabla tendrá la última palabra.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Ayacucho ha hecho la parte difícil con Sporting Cristal, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Bryann Fernández estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Ayacucho, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
El Ayacucho pasó todo el mercado intentando colocar a Jiries Salem y no apareció nadie. Entrena con un grupo que ya le ha dicho que no cuenta con él, y ambas partes esperan ahora la siguiente ventana.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Ayacucho. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
El banquilloEl técnico sale a defender a Jared Ulloa
155Edición
El Diario de Ayacucho
16/07/2029
De nuestro corresponsal de fútbolInquietud
Plantilla16/07/2029
Luis Iberico se lesiona los ligamentos de la rodilla: 115 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 115 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Gian Ortega Ocampo y Ayacucho acuerdan 5 años más.
Una consulta de cesión a Cesar Vallejo: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
Ayacucho ha hecho la llamada a Juan Aurich. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Plantilla16/07/2029
Palabras en el entrenamiento del Ayacucho sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Bryann Fernández está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Prefiero decírselo a la cara antes que leerlo en el periódico.» La reunión la pidió el jugador, y eso ya dice casi todo.
Mercado16/07/2029
El agente de Jiries Salem vuelve a agitar las aguas
«Los jugadores ambiciosos necesitan proyectos ambiciosos. Saquen sus propias conclusiones». El representante de Jiries Salem lo dijo sonriendo, y se aseguró de que todos lo apuntaran.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Juan Ibáñez
Luis Iberico se lesiona los ligamentos de la rodilla: 122 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 122 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Se ha jugado el último partido de liga y la tabla ha dejado de moverse: 18 puntos. El verano empieza el lunes, y con él la discusión sobre qué ha significado todo esto.
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Universitario lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
Willy Pretel estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Deportivo Municipal conserva a su hombre, y Ayacucho vuelve a una lista con un nombre tachado.
Luis Iberico se lesiona los ligamentos de la rodilla: 129 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 129 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Ya van 9 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Ayacucho ha hecho la parte difícil con Universitario, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
La oferta llegó a Cienciano esta semana y a ellos les toca responder. Las primeras ofertas rara vez se hacen para que salgan; se hacen para saber con qué fuerza se cierra la puerta.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Facundo Silvera estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Luis Iberico se lesiona los ligamentos de la rodilla: 136 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 136 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
El acuerdo con Deportivo Municipal está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
143 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Ayacucho pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Ayacucho lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
Cienciano ha aceptado el dinero. Lo que Ayacucho no tiene aún es al hombre, y entre aquí y la fotografía hay una conversación sobre la ficha que las dos partes temen.
El acuerdo con Juan Aurich está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Facundo Silvera y Ayacucho acuerdan 2 años más.
A las directivas les dicen durante años lo que hacen mal y no oyen nada los días que aciertan. Este es uno de esos días: Nicolás Figueroa del Melgar por $970.0K, y una taquilla que está teniendo una mañana excelente.
150 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Ayacucho pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Sporting Cristal ha aceptado el dinero. Lo que Ayacucho no tiene aún es al hombre, y entre aquí y la fotografía hay una conversación sobre la ficha que las dos partes temen.
Willy Pretel estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No pasa nada durante meses y de pronto aparece, sin coste, tras firmar un precontrato mientras seguía jugando para otro. Es la forma menos dramática de fichar a un futbolista y a menudo la más astuta.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Valentín Fiezzi ya tiene su respuesta de Ayacucho; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Una consulta de cesión a Universitario: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
En breve
Objetivos de mercadoUna cesión de Vasco Espejo está en marcha
Objetivos de mercadoUna cesión de César Bautista está en marcha
Regates completados: 16. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 1‑1, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Martín Navarro, y el técnico lo permitió.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Luis Iberico: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Ayacucho necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Una nota de 7.33, y nadie en el estadio la discutiría. Estuvo en todo lo que importaba y en casi todo lo que no.
El banquillo21/05/2029
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Jose Santamaria no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Ayacucho tampoco lo escondía nadie.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
Noventa minutos, cero goles, y la discusión empezó antes de vaciarse el aparcamiento: ¿un punto sumado o dos regalados ante Alianza Atletico? El debate seguirá vivo el jueves.
Nadie en el Ayacucho insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Movido de lado a lado, cambiado antes de hora, corriendo lo que no le toca: Jean Pierre Archimbaud está harto de ser útil y querría ser titular. En Ayacucho lo saben, y lo saben desde hace semanas.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Jose Santamaria tras el 1‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
Regates completados: 12. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Antes llevaba la otra camiseta. El sábado juega contra Alianza Atletico con esta, y todo lo que diga esta semana sobre que es un partido más será mentira.
Regates completados: 51. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Jean Pierre Archimbaud y Ayacucho acuerdan 2 años más.
Willy Pretel estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El premio al mejor joven del mes va para un futbolista de 20 años del Ayacucho que ha parecido un jugador hecho durante cuatro jornadas seguidas. Las cuatro siguientes son las que deciden si lo es.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Un 7.71 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 20. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
A los 20 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Jose Santamaria sobre una tarde de 1‑0 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Luis Iberico: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Ayacucho necesitando que juegue como si nada de eso importara.
En breve
El banquilloRoyer Salcedo llama a la puerta del técnico
12 puntos al llegar a la mitad. La primera vuelta es una promesa; la segunda es una factura, y la ciudad está a punto de descubrir cuál de las dos ha sido esta.
La música estaba apagada y las duchas corrieron tarde. Lo que se dijo en ese vestuario se queda allí, pero el sábado publicará el acta.
El banquillo23/04/2029
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑3 Jose Santamaria salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ya se había levantado el cartel del añadido, la victoria estaba descontada, y entonces marcó Melgar. No hay peor minuto para encajar, y el estadio se vació en el silencio que sigue a uno de esos.
A Ronaldo Alguedas le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Jose Santamaria tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
En breve
El banquilloJiries Salem llama a la puerta del técnico
Lo que vieneEl líder es el siguiente para Ayacucho
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Fabián Palomino, y el técnico lo permitió.
Regates completados: 17. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Luis Iberico: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Ayacucho necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Noventa minutos muy concretos pedían otro tipo de jugador, y el entrenador eligió uno. No está en mala forma y no está en el once, y las dos cosas son ciertas.
«No le pido a nadie que sea mejor de lo que es. Le pido a todos que sean tan buenos como son, cada semana». Dicho en voz alta, delante de todos, y el vestuario de Ayacucho fue distinto después.
Nadie hace un documental sobre un isquiotibial y todo el mundo en esto lo teme. En el Ayacucho irán con cuidado con la fecha de vuelta, porque la segunda siempre es peor que la primera.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Patrick Gonzáles sale de esa comparación dentro del equipo, y el Ayacucho se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Calificado con 7.45. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo26/03/2029
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Jose Santamaria no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Ayacucho tampoco lo escondía nadie.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Cesar Vallejo defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Ayacucho, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Un parón con la selección, y una camiseta de Ayacucho que durante unos días hace también de anuncio. Una convocatoria halaga al jugador y al club que lo formó en la misma frase.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
7 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
3 penaltis detenidos desde los once metros, y un estadio que los describirá uno por uno durante veinte años. A un portero le hace falta una noche así en toda su carrera, y esta fue la suya.
Deportivo Municipal avanza y Ayacucho se vuelve a casa, con el 0‑0 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Ayacucho sabe decir en qué semana.
Once metros, un portero adivinando, y aun así no entró. El siguiente lo tirará él, y el estadio entero aguantará la respiración.
El banquillo12/03/2029
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Jose Santamaria ante una sala que ya las había oído.
El club buscó fuera durante un mes, no encontró nada que le convenciera más y le dio el cargo al hombre que ya lo estaba haciendo. Conoce la casa; ahora tiene que demostrar que conoce el resto.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Willy Pretel y Ayacucho acuerdan 2 años más.
Valentín Fiezzi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Fabián Palomino, y el técnico lo permitió.
Con 20 años ha pasado un mes siendo mejor que todos los de su edad en la liga, que es algo distinto y más difícil que una buena tarde. En el Ayacucho se esforzarán mucho por no darle demasiada importancia.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Ronaldo Alguedas está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
6 goles en un partido, Luis Iberico en el marcador y un resultado que parecerá una errata. Los neutrales no podían pedir más al Ayacucho ni a Alianza Atletico.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 2‑4, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Ayacucho, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Batido 4 veces y con 3 paradas por toda compañía. Estos marcadores se quedan en la ficha del portero los provoque quien los provoque, y esa es la injusticia silenciosa del oficio.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Regates completados: 25. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 1‑0, Alexander Reyna podía permitirse ser generoso.
Toca Alianza Atletico, y hay un hombre en el vestuario de Ayacucho que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
10 veces se puso por medio. De los centrales se escribe cuando fallan y se los ignora cuando no, así que una tarde así hay que decirla en voz alta: él es la razón de que el marcador diga lo que dice.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Tomás Díaz Grassano lo produjo, y el 8.37 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Regates completados: 26. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Willy Pretel estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Directiva12/02/2029
Sigue sin haber nombre sobre la puerta en Ayacucho
Día 11 de la vacante. Se ha puesto precio a candidatos, se les ha tanteado y se les ha descartado en silencio — y el balance del interino empieza a ser un argumento por sí solo.
Hay una impotencia muy concreta en encajar 2 veces antes del minuto veinte. UTC intentó reordenarse, el Ayacucho no se lo permitió, y el resultado estaba escrito mucho antes de confirmarse.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
Plantilla12/02/2029
7 caras nuevas y el Ayacucho todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
Cuatro párrafos en la web del club, ninguno sobre fútbol. La directiva le dio las gracias, le deseó suerte y ya tenía la búsqueda en marcha antes de publicarlo.
Ya van 10 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
«Alguien tiene que dar la alineación el sábado. Esta semana soy yo, y hasta ahí he pensado.» No hubo promesas en ninguna dirección, que es como suelen empezar estas cosas.
6 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
5 chavales suben, y en algún punto del edificio quienes los entrenaron con doce años están teniendo, en silencio, la mejor mañana de su año laboral. Nada de esto sale en un resultado, y es para esto que existe la cantera.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Jamilton Isuiza y Ayacucho acuerdan 2 años más.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Wilder Lapadula lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La peor noticia más silenciosa del fútbol. Con 23 años no se ha movido nada en meses; no hacia atrás, que al menos sería una conversación, simplemente a ninguna parte. Alguien en el club tendrá que decidir si la culpa es del club o suya.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Ayacucho se está agotando.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Ayacucho hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla15/01/2029
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Ayacucho
8 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Jiries Salem puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Juan Ibáñez ha apuntado la fecha.
En breve
MercadoEl mercado dijo que no: Deyair Reyes se queda
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Ayacucho todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
La versión oficial será que fue rutinaria. No lo fue, el momento lo dice, y todas las personas de esa sala saben lo que cuesta el próximo mal resultado.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 33 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
El reloj hizo lo que Juan Aurich no quiso, y le puso fin. Los aficionados que siguieron la cuenta atrás pasarán el próximo mercado haciéndolo otra vez.
«La firma más fácil de mi carrera.» Lautaro Ultra y Ayacucho acuerdan 4 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
El banquillo08/01/2029
La salida del técnico deja a Facundo Silvera a la intemperie
Toda plantilla tiene hombres que fichó un entrenador concreto y hombres que simplemente se heredaron. Facundo Silvera está en el primer grupo, y quien lo quiso aquí ya no está en el edificio.
Los clubes se han dado la mano con Juan Aurich; el jugador todavía no. Lo siguiente es el contrato, y en el contrato mueren más operaciones de las que nadie publica.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Cienciano conserva a su hombre, y Ayacucho vuelve a una lista con un nombre tachado.
El reloj hizo lo que Sporting Cristal no quiso, y le puso fin. Los aficionados que siguieron la cuenta atrás pasarán el próximo mercado haciéndolo otra vez.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Jiries Salem ya tiene su respuesta de Ayacucho; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
El banquillo01/01/2029
La salida del técnico deja a Facundo Silvera a la intemperie
Toda plantilla tiene hombres que fichó un entrenador concreto y hombres que simplemente se heredaron. Facundo Silvera está en el primer grupo, y quien lo quiso aquí ya no está en el edificio.
El entrenador ha reordenado su cabeza y Patrick Gonzáles ha salido de ella más abajo. Le dirán que es temporal, y los jugadores que ya han oído eso antes evitarán mirarlo a los ojos.
A los 23 nada se ha movido en meses. No hacia atrás, que al menos daría para una conversación: simplemente a ninguna parte, y alguien en el club tiene que decidir de quién es la culpa.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Ayacucho se está agotando.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Ayacucho hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
La lesión que siempre vuelve, de la que siempre se regresa con prisa y que en silencio cuesta más carreras que las dramáticas. 15 días es la estimación; la cifra honesta depende de si alguien tiene paciencia.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ayacucho ofreció $7.0K; Juan Aurich dijo que ni de lejos. Al entrenador le dirán que el dinero sigue ahí para el jugador adecuado, que es lo que se les dice a los entrenadores.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Universitario conserva a su hombre, y Ayacucho vuelve a una lista con un nombre tachado.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.
Willy Pretel estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ayacucho ha acudido a Juan Aurich con una oferta, y la afición ha acudido a internet con una opinión sobre ella. Que alguna de las dos cambie algo depende del club vendedor.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Universitario conserva a su hombre, y Ayacucho vuelve a una lista con un nombre tachado.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
A Cienciano le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
6 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Ayacucho hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Plantilla11/12/2028
Lautaro Ultra es el mejor jugador joven de la temporada
No un mes, no una racha: una temporada entera siendo el mejor futbolista de 21 años que nadie en esta categoría pudo poner en un campo. Este es el galardón que se mencionará durante el resto de su carrera.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.
Alianza Atletico quería más de $100.0K y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
Ayacucho preguntó y Universitario dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Plantilla11/12/2028
Palabras en el entrenamiento del Ayacucho sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Gian Ortega Ocampo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Los fichajes llegan con una imagen del club en la cabeza, y la de este era más grande que el edificio. Jugará bien y se irá, en ese orden, y todo el mundo lo sabe.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Roberto Lapadula lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
La versión oficial será que fue rutinaria. No lo fue, el momento lo dice, y todas las personas de esa sala saben lo que cuesta el próximo mal resultado.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.
A Cienciano le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Royer Salcedo ya tiene su respuesta de Ayacucho; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
PlantillaPalabras en el entrenamiento del Ayacucho sobre quién trabaja
El banquilloLuciano Zúñiga se lleva el toque del técnico
122Edición
El Diario de Ayacucho
27/11/2028
De nuestro corresponsal de fútbolCrisis
La grada27/11/2028
La afición se organiza contra la directiva de Ayacucho
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Ayacucho se está agotando.
Valentín Fiezzi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
En breve
PlantillaLos informes de entrenamiento de Giacomo Gambetta no son buenos
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Mario Ramírez será jugador de otro club este fin de semana, y en Ayacucho las despedidas han empezado en voz baja.
Willy Pretel estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Ronaldo Alguedas, y el técnico lo permitió.
En breve
PlantillaPalabras en el entrenamiento del Ayacucho sobre quién trabaja
Giacomo Gambetta estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Ronaldo Alguedas entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Plantilla13/11/2028
Palabras en el entrenamiento del Ayacucho sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Vicente Belmar está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Roberto Lapadula lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
La versión oficial será que fue rutinaria. No lo fue, el momento lo dice, y todas las personas de esa sala saben lo que cuesta el próximo mal resultado.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
No pasa nada durante meses y de pronto aparece, sin coste, tras firmar un precontrato mientras seguía jugando para otro. Es la forma menos dramática de fichar a un futbolista y a menudo la más astuta.
Vicente Belmar tiene 20 años, y Ayacucho lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
Se explicará como un cambio por el bien del equipo, y puede que incluso lo sea. Nadie que lo haya llevado se lo cree, y tampoco el hombre al que acaban de quitárselo.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Willy Pretel estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Gian Ortega Ocampo, y el técnico lo permitió.
Valentín Fiezzi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
Valentín Fiezzi y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
El banquillo09/10/2028
Mario Ramírez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Ayacucho lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Ayacucho, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Ayacucho puede pedir y sube el sueldo que Marcelo Matzuda puede exigir.
La afición se organiza contra la directiva de Ayacucho
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Ayacucho todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
No se ha anunciado nada y todos entienden lo que significa. Una junta que reúne a todo el departamento de fútbol un martes por la mañana es una junta que ha dejado de creer que el problema se arregle solo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El entrenador ha reordenado su cabeza y Jared Ulloa ha salido de ella más abajo. Le dirán que es temporal, y los jugadores que ya han oído eso antes evitarán mirarlo a los ojos.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Patrick Gonzáles ya tiene su respuesta de Ayacucho; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Jared Ulloa y Ayacucho acuerdan 3 años más.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Fabián Palomino está en ella.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo11/09/2028
Mario Ramírez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Ayacucho lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Ayacucho tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Desde la ciudad deportiva dicen que ha sido el más enchufado de toda la semana. Es la noticia más silenciosa de un periódico y suele salir la semana antes de que alguien entre en el once.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Roberto Lapadula lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
Todo el departamento de fútbol en una sala una mañana entre semana. No se anunció nada después, que es lo que anuncia una directiva cuando se le ha acabado la paciencia.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Ayacucho se está agotando.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Toda plantilla es mitad jugadores que el entrenador eligió y mitad jugadores que heredó. A Gian Ortega Ocampo lo eligieron, el que lo eligió se ha ido, y con el siguiente empieza otra vez de cero.
El dinero que le dijeron al entrenador que tenía es ahora dinero que el entrenador tenía. $2.0M fuera de la mesa sin un comunicado, y un vestuario que entiende lo que significa.
Valentín Fiezzi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Jime Tuesta, y el técnico lo permitió.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Mario Ramírez está en ella.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Ayacucho tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
El idioma ha llegado, el encogerse de hombros se ha ido, y discute en los entrenamientos como alguien que cuenta con estar aquí el año que viene. Nada de eso aparece en un traspaso y todo se ve en el campo.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Ayacucho todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Todo el departamento de fútbol en una sala una mañana entre semana. No se anunció nada después, que es lo que anuncia una directiva cuando se le ha acabado la paciencia.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Patrick Gonzáles sale de esa comparación dentro del equipo, y el Ayacucho se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
Toda plantilla es mitad jugadores que el entrenador eligió y mitad jugadores que heredó. A Jean Pierre Archimbaud lo eligieron, el que lo eligió se ha ido, y con el siguiente empieza otra vez de cero.
Se explicará como un cambio por el bien del equipo, y puede que incluso lo sea. Nadie que lo haya llevado se lo cree, y tampoco el hombre al que acaban de quitárselo.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Mario Ramírez ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Giacomo Gambetta estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Universitario conserva a su hombre, y Ayacucho vuelve a una lista con un nombre tachado.
Objetivos de mercado31/07/2028
El cierre del mercado se lleva por delante el fichaje de Daniel Prieto
A Ayacucho se le acabó el tiempo con Alianza Atletico. El papeleo seguía abierto cuando pasó la hora límite, y un traspaso que estaba casi hecho es ahora un traspaso que nunca existió.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Ayacucho tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Ayacucho pasaron un mes intentando colocarlo y nadie devolvió la llamada. Entrena con un vestuario que ya le ha dicho dónde está, y las dos partes empiezan la cuenta atrás para el siguiente.
Alianza Atletico ha aceptado el dinero. Lo que Ayacucho no tiene aún es al hombre, y entre aquí y la fotografía hay una conversación sobre la ficha que las dos partes temen.
Directiva24/07/2028
Pasa el cierre con 1 de alta y 1 de baja
Ese es todo el negocio hecho en Ayacucho hasta que vuelva a abrirse el mercado. Si fue suficiente se responderá los sábados y no en una columna, y el primer sábado está cerca.
El reloj hizo lo que Juan Aurich no quiso, y le puso fin. Los aficionados que siguieron la cuenta atrás pasarán el próximo mercado haciéndolo otra vez.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Patrick Gonzáles, y el técnico lo permitió.
El banquillo24/07/2028
Fabián Palomino se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Ayacucho lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Ayacucho tendrá que responder con minutos o con un traspaso.
Ayacucho abrió la puerta y nadie la cruzó. Así que Jhon Alvarez se queda — transferible, entrenado y disponible — mientras ambas partes tachan los días hasta enero en el mismo calendario.
En breve
El banquilloJesús Rossi pide hablar con el técnico
Giacomo Gambetta y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ayacucho preguntó y Sport Huancayo dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Valentín Fiezzi, y el técnico lo permitió.
El banquillo17/07/2028
Mario Ramírez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Ayacucho lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Martín Navarro entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Ya van 9 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Se ha jugado el último partido de liga y la tabla ha dejado de moverse: 24 puntos. El verano empieza el lunes, y con él la discusión sobre qué ha significado todo esto.
El acuerdo con Alianza Atletico está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
5 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Ayacucho sabe decir en qué semana.
Juan Aurich quería más de $12.0K y la directiva no estaba dispuesta a llegar ahí. Se retira, por ahora, que en pleno mercado significa hasta que alguien parpadee.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Sporting Cristal conserva a su hombre, y Ayacucho vuelve a una lista con un nombre tachado.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
Ya van 8 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
No se ha anunciado nada y todos entienden lo que significa. Una junta que reúne a todo el departamento de fútbol un martes por la mañana es una junta que ha dejado de creer que el problema se arregle solo.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Tomás Díaz Grassano y Ayacucho acuerdan 3 años más.
4 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
$12.0K sobre la mesa de Juan Aurich. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
Ayacucho preguntó y Universitario dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
0‑3 para Cienciano, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
El acuerdo con Juan Aurich está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Ayacucho sabe decir en qué semana.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. O'Higgins conserva a su hombre, y Ayacucho vuelve a una lista con un nombre tachado.
Jhon Alvarez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Regates completados: 33. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.
Giacomo Gambetta y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ayacucho preguntó y Sport Huancayo dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Ayacucho ha hecho la llamada a Boca Juniors. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
El banquillo19/06/2028
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Roberto Lapadula no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Ayacucho tampoco lo escondía nadie.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Ayacucho ha hecho la parte difícil con Alianza Atletico, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ayacucho preguntó y Sporting Cristal dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Sport Huancayo se llevó los puntos tras un 0‑1 que costará explicar en la grada.
El banquillo12/06/2028
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Roberto Lapadula ante una sala que ya las había oído.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Gian Ortega Ocampo y Ayacucho acuerdan 4 años más.
Tiene 19 años y nadie en Ayacucho lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
En breve
MercadoPaul Bashi tiene permiso para buscarse otro sitio
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
No se ha anunciado nada y todos entienden lo que significa. Una junta que reúne a todo el departamento de fútbol un martes por la mañana es una junta que ha dejado de creer que el problema se arregle solo.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.
Giacomo Gambetta estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Sporting Cristal conserva a su hombre, y Ayacucho vuelve a una lista con un nombre tachado.
La enfermería confirma 41 días de baja para Pietro Flores, y el plan construido a su alrededor hay que rehacerlo.
El banquillo29/05/2028
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 1‑3 Roberto Lapadula salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Marcelo Matzuda, y el técnico lo permitió.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Luis Iberico: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Ayacucho necesitando que juegue como si nada de eso importara.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En breve
Notas de los jugadoresWilly Pretel lo cambia desde el banquillo
18 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Ayacucho pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
200 veces con esta camiseta, con cualquier tiempo y bajo cuatro o cinco entrenadores distintos. Esa clase de servicio se está yendo del fútbol sin hacer ruido.
El banquillo22/05/2028
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑2, pronunciadas por Roberto Lapadula ante una sala que ya las había oído.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
Toca Alianza Lima, y hay un hombre en el vestuario de Ayacucho que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
En breve
El banquilloMario Ramírez se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Valentín Fiezzi se lesiona los ligamentos de la rodilla: 27 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 27 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Regates completados: 25. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Calificado con 7.47. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo15/05/2028
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Roberto Lapadula no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Ayacucho tampoco lo escondía nadie.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
35 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Ayacucho pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Ayacucho todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
No se ha anunciado nada y todos entienden lo que significa. Una junta que reúne a todo el departamento de fútbol un martes por la mañana es una junta que ha dejado de creer que el problema se arregle solo.
Regates completados: 28. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Valentín Fiezzi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Tomás Díaz Grassano. 1‑0 ante UTC, y la ovación final fue sobre todo suya.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Luis Iberico sale de esa comparación dentro del equipo, y el Ayacucho se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
43 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Ayacucho pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
7 partidos sin ganar, y entonces esto, contra Deportivo Municipal. El alivio es un ruido extraño en un campo de fútbol, y al final fue el único que se oyó.
50 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Ayacucho pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Giacomo Gambetta y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Regates completados: 18. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
16 puntos al llegar a la mitad. La primera vuelta es una promesa; la segunda es una factura, y la ciudad está a punto de descubrir cuál de las dos ha sido esta.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑3, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
En breve
Notas de los jugadoresUn momento carísimo de Alonso Tamariz
El banquilloLa tabla de forma ha alcanzado a Luis Herrera
90Edición
El Diario de Ayacucho
17/04/2028
De nuestro corresponsal de fútbolInquietud
Plantilla17/04/2028
Valentín Fiezzi se lesiona los ligamentos de la rodilla: 58 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 58 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Puesto 2, 16 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Ayacucho lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Toca Universitario, y los dos equipos a los que mira la categoría se miden entre sí. A quien gane le dirán que no hay nada decidido en la misma frase en que lo felicitan.
El banquillo17/04/2028
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Roberto Lapadula eligió la versión del vaso medio lleno del 0‑0; la afición se fue con la otra.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Deyair Reyes, y el técnico lo permitió.
Valentín Fiezzi se lesiona los ligamentos de la rodilla: 65 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 65 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Regates completados: 22. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Giacomo Gambetta estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Valentín Fiezzi se lesiona los ligamentos de la rodilla: 73 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 73 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Roberto Lapadula lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
No se ha anunciado nada y todos entienden lo que significa. Una junta que reúne a todo el departamento de fútbol un martes por la mañana es una junta que ha dejado de creer que el problema se arregle solo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Jhon Alvarez, y el técnico lo permitió.
En breve
Notas de los jugadoresLa tarde fue de Luis Iberico
El banquilloLa salida del técnico deja a Luis Iberico a la intemperie
Valentín Fiezzi se lesiona los ligamentos de la rodilla: 81 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 81 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Ayacucho hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Valentín Fiezzi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Ángel Guerra: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Ayacucho necesitando que juegue como si nada de eso importara.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Jhon Alvarez entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Mario Ramírez está en ella.
89 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Ayacucho pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 24 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Puesto 3, 13 puntos, y el resultado que todos miran primero ahora es el suyo. La palabra sigue sin pronunciarse en el estadio, que es como se sabe que todos la piensan.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
98 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Ayacucho pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Plantilla13/03/2028
32 días de baja para Willy Pretel por una fractura
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Ayacucho dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Giacomo Gambetta estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Ayacucho hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Nadie hace un documental sobre un isquiotibial y todo el mundo en esto lo teme. En el Ayacucho irán con cuidado con la fecha de vuelta, porque la segunda siempre es peor que la primera.
Willy Pretel estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Ronaldo Alguedas, y el técnico lo permitió.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Luis Iberico. 1‑0 ante Alianza Lima, y la ovación final fue sobre todo suya.
Notas de los jugadores06/03/2028
Luis Iberico jugó una tarde distinta a la de todos los demás
8.00. Hay actuaciones que un aficionado le describe a alguien que no estaba y no consigue transmitir; esta fue una, y el número tampoco ayuda.
El banquillo06/03/2028
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Roberto Lapadula, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 46 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Un gol en el minuto 93 convirtió tres puntos en uno y una buena tarde en una discusión sobre cómo se gestionan los partidos que durará hasta el sábado.
Una nota de 7.96, y nadie en el estadio la discutiría. Estuvo en todo lo que importaba y en casi todo lo que no.
Plantilla28/02/2028
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Ayacucho
8 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Juan Aurich querrá olvidar esto cuanto antes: 4‑0, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Ayacucho fue despiadado como lo son los equipos buenos.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Ayacucho lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
3 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 63 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Ayacucho no han contestado, que también es una forma de contestar.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Ayacucho hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Ayacucho lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
9 partidos sin ganar, y entonces esto, contra Deportivo Municipal. El alivio es un ruido extraño en un campo de fútbol, y al final fue el único que se oyó.
Kevin Ferreyra estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
5 chavales suben, y en algún punto del edificio quienes los entrenaron con doce años están teniendo, en silencio, la mejor mañana de su año laboral. Nada de esto sale en un resultado, y es para esto que existe la cantera.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Jesus Callens es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Jefferson Flores lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Pedro Cartagena es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Gianluca Trauco lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Lautaro Ultra está viviendo esa versión en el Ayacucho, y suele notarse en el primer mes.
En breve
PlantillaAyacucho, un equipo de desconocidos entre sí
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Ayacucho hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Ayacucho hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. River Plate conserva a su hombre, y Ayacucho vuelve a una lista con un nombre tachado.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Willy Pretel estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Una operación que a mediodía estaba a una llamada de cerrarse había muerto a medianoche. Ayacucho volverá a intentarlo cuando se abra el mercado; puede que para entonces Alianza Lima ya no venda.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Royer Salcedo ya tiene su respuesta de Ayacucho; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
El banquillo10/01/2028
Fabián Palomino se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Ayacucho lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Jean Pierre Archimbaud lleva suficientes años para saber cómo se siente una primavera que sale mal, y lo está sintiendo. Un vestuario con miedo juega como un vestuario con miedo.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 108 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Ayacucho todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
La versión oficial será que fue rutinaria. No lo fue, el momento lo dice, y todas las personas de esa sala saben lo que cuesta el próximo mal resultado.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
El acuerdo con Alianza Lima está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Willy Pretel estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No pasa nada durante meses y de pronto aparece, sin coste, tras firmar un precontrato mientras seguía jugando para otro. Es la forma menos dramática de fichar a un futbolista y a menudo la más astuta.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Alianza Lima conserva a su hombre, y Ayacucho vuelve a una lista con un nombre tachado.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Ayacucho hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
La oferta de Melgar por Jiries Salem se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Ayacucho ha hecho la parte difícil con Sporting Cristal, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
$610.0K era lo máximo que el club iba a pagar y Sport Huancayo pedía más. Operaciones así resucitan en la última semana del mercado más o menos la mitad de las veces, y todos los implicados lo saben.
Ayacucho preguntó y Godoy Cruz dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Ayacucho hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Universitario conserva a su hombre, y Ayacucho vuelve a una lista con un nombre tachado.
El acuerdo con Cienciano está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Kevin Ferreyra y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
En breve
La gradaEl Ayacucho gasta $1.7M en el fichaje que la ciudad quería
El banquilloEl técnico pone a Jesús Rossi de ejemplo
Traspaso acordado, ficha acordada, y Alianza Atletico esperando con una camiseta. En Ayacucho nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
Objetivos de mercado13/12/2027
Traspaso cerrado, contrato pendiente para Luis Iberico
Ayacucho y Sporting Cristal han fijado $1.7M. El resto pertenece al jugador y a su agente, y un aficionado que ya ha visto una de estas sabe que todavía no hay que comprar la camiseta.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Luciano Zúñiga lo ha hecho, en Ayacucho, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
«Fueron honestos conmigo, y prefiero saberlo.» A Jiries Salem le han comunicado que no entra en los planes del técnico de Ayacucho.
El banquillo13/12/2027
Fabián Palomino se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Ayacucho lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Jesús Rossi
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Ayacucho hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
No se ha anunciado nada y todos entienden lo que significa. Una junta que reúne a todo el departamento de fútbol un martes por la mañana es una junta que ha dejado de creer que el problema se arregle solo.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.
El acuerdo con Cienciano está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Kevin Ferreyra estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla06/12/2027
Jesús Rossi ha mejorado a los 24, y nadie lo esperaba
Las carreras deben estancarse y luego caer, y los que ignoran eso son siempre los que escuchaban en el entrenamiento. 3 puntos, a lo largo de meses, a una edad en la que la dirección suele ser una sola.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Ayacucho nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Fabián Palomino está en ella.
Un cambio en el banquillo no es una historia, son veinticinco. Esta es la de Santiago Maidana: era el jugador de alguien y ahora tiene que ser el de otro, empezando de cero.
Jean Pierre Archimbaud lleva suficientes años para saber cómo se siente una primavera que sale mal, y lo está sintiendo. Un vestuario con miedo juega como un vestuario con miedo.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Ayacucho nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
La lesión más común del fútbol y de la que más prisa se tiene por volver. En Ayacucho hablarán de 18 días y se andarán con cuidado, porque la segunda siempre es peor que la primera.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Jesús Rossi, y el técnico lo permitió.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Ayacucho se está agotando.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Ayacucho cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En breve
El banquilloEl técnico planta su bandera en Kevin Ferreyra
Willy Pretel estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Unas palabras del idioma, un amigo en la percha de al lado y una ciudad deportiva que ha dejado de parecer extranjera. Nada que se pueda medir, y todo visible los sábados.
En breve
El banquilloEl técnico sale a defender a Piero Camacho
Puesto 11 y 13 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Ayacucho todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Jiries Salem será jugador de otro club este fin de semana, y en Ayacucho las despedidas han empezado en voz baja.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Benito Yllaconza está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
Un cambio en el banquillo no es una historia, son veinticinco. Esta es la de Jean Pierre Archimbaud: era el jugador de alguien y ahora tiene que ser el de otro, empezando de cero.
Ayacucho ha hecho saber al mercado que Kevin Ferreyra está disponible. El anuncio no lleva precio, pero todos en el gremio saben más o menos lo que pone.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Willy Pretel y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Ayacucho pueden fingir no haber oído.
Valentín Fiezzi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Kevin Ferreyra estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El banquillo13/09/2027
Fabián Palomino se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Ayacucho lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Se empieza a mirar la tabla antes de que acaben los partidos, y eso siempre es la señal. En el Ayacucho nadie dice la palabra en voz alta, y todo el mundo la está pensando.
Puesto 11 y 13 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Ayacucho, y no se va a retirar.