«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Bukhara lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bukhara cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Muxammad Yuldashev estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Empate en el minuto 96, tras una tarde que Bukhara tenía prácticamente cerrada. AGMK lo llamará un punto ganado; el vestuario local lo llamará dos regalados, y los dos tienen razón.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Amirbek Saidov está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
Directiva03/05/2027
En Bukhara el 85% de los ingresos se va en sueldos
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Bukhara ha sido explícito sobre la situación de Nika Kacharava, que es más de lo que reciben muchos.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Sardor Qulmatov estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo26/04/2027
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑2 Eldor Mirzaev salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
Nadie en el Bukhara insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Minuto 89, medio estadio ya camino de la salida, y Javohir Ro'ziyev decidió que nadie se iba a ninguna parte. A Neftchi no le quedó tiempo para responder.
7.54, 1 en el marcador y la comedia concreta de un jugador de la línea de cuatro celebrando como quien hace esto cada semana. No lo hace, y por eso el estadio reaccionó como reaccionó.
Nota de 7.95. Hay un tipo de atacante cuyo valor solo aparece cuando cuentas en qué participó en vez de qué remató, y este es el día en que ese argumento se demuestra solo.
Temur Mamasiddiqov estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Tiene 22 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bukhara cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Bukhara lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Amirbek Saidov y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Bukhara trata con un hombre que quiere otro país.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Xurshidbek Muxtorov, y el técnico lo permitió.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Sardor Qulmatov estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
En breve
Lo que vieneDilshod Saitov se enfrenta a su antiguo club
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Bukhara, y no se va a retirar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Bukhara no han contestado, que también es una forma de contestar.
Temur Mamasiddiqov estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Muxammad Yuldashev estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo22/03/2027
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Eldor Mirzaev no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Bukhara tampoco lo escondía nadie.
Nadie en el Bukhara insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bukhara cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Sardor Qulmatov estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Bukhara nadie finge estar haciéndolo.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Eldor Mirzaev tras el 0‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
Dorsales del primer equipo para chavales a los que los técnicos conocen desde los doce años. La mayoría no llegará, y todos han hecho ya la parte más difícil.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Bukhara nadie finge estar haciéndolo.
Tiene 23 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Timur Tukhtasinov ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Jaloliddin Abdullaev lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Nodir Tukhtasinov ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Bukhara nadie finge estar haciéndolo.
Dilshod Saitov y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Dominik Begić, y el técnico lo permitió.
Plantilla01/03/2027
Palabras en el entrenamiento del Bukhara sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Muxammad Yuldashev está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Toda carrera larga llega a la semana en que el jugador empieza a pensar en la última. Le gustaría que fuera en el club que lo puso por primera vez en un campo, y en el Bukhara ya lo saben.
Amirbek Saidov estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Bukhara, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bukhara cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Sardor Qulmatov estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
El banquillo15/02/2027
Amirbek Saidov se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Bukhara lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Bukhara lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Pakhtakor, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Bukhara no lo retendrá fingiendo lo contrario.
Una temporada para mirar al jugador de otro: Dilshod Saitov llega de Pakhtakor con algo que demostrar y un billete de vuelta en el cajón. Las buenas cesiones enriquecen a todos; esta empieza el sábado.
Una cara nueva en su posición y, de repente, Xurshidbek Muxtorov tiene que reconquistar lo que creía suyo. El Bukhara no ha prometido nada: en esta fase casi nunca se promete.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Muhammadsafo Fozilov deja Bukhara por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.
El banquilloDilshod Saitov conserva el voto de su entrenador
27Edición
La Gaceta de Bukhara
01/02/2027
De nuestro corresponsal de fútbolEstable
Directiva01/02/2027
Pasa el cierre con 0 de alta y 0 de baja
Ese es todo el negocio hecho en Bukhara hasta que vuelva a abrirse el mercado. Si fue suficiente se responderá los sábados y no en una columna, y el primer sábado está cerca.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Sardor Qulmatov estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Mironshoh Shonazarov será jugador de otro club este fin de semana, y en Bukhara las despedidas han empezado en voz baja.
Temur Mamasiddiqov estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla25/01/2027
Palabras en el entrenamiento del Bukhara sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Sardor Qulmatov está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Bukhara ha hecho la llamada a Pakhtakor. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
A Pakhtakor le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
La oferta de Lokomotiv por Muhammadsafo Fozilov se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bukhara cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
A Pakhtakor le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
El banquillo18/01/2027
Amirbek Saidov se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Bukhara lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Bukhara, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Sherzod Esanov. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Las cifras no se guardan en un vestuario y nunca se han guardado. No pide más de lo que vale: pregunta por qué el de al lado vale más, y en el Bukhara esa pregunta es más difícil de responder.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Bukhara la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 20 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
Bukhara lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Pakhtakor, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
Sardor Qulmatov y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
A Pakhtakor le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
Una consulta de cesión a Pakhtakor: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Bukhara, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Bukhara, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
La ventana de inscripciones está abierta y el teléfono ha empezado a sonar. De aquí al cierre, a este club lo relacionarán con cuarenta jugadores y fichará a tres, que es la proporción habitual.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Bukhara. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
El cuerpo técnico le ha puesto a Amirbek Saidov algo aparte. Si es una carencia que se corrige o una virtud que se afila, nadie de fuera lo sabrá hasta que aparezca un sábado.
Amirbek Saidov estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Directiva28/12/2026
En Bukhara el 131% de los ingresos se va en sueldos
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Muxammad Yuldashev estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Temur Mamasiddiqov y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Bukhara, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Ibroxim Numonov
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Bukhara pueden fingir no haber oído.
Temur Mamasiddiqov y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla07/12/2026
Palabras en el entrenamiento del Bukhara sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Muxammad Yuldashev está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Javohir Ro'ziyev entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Temur Mamasiddiqov estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Directiva30/11/2026
En Bukhara el 151% de los ingresos se va en sueldos
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
Plantilla30/11/2026
Palabras en el entrenamiento del Bukhara sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Sardor Qulmatov está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Bukhara nadie finge estar haciéndolo.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Bukhara saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bukhara cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Amirbek Saidov está en ella.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Bukhara, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Sherzod Esanov. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
En breve
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Veljko Filipović
PlantillaBojan Mlađović ya sabe lo que gana el de al lado
16Edición
La Gaceta de Bukhara
16/11/2026
De nuestro corresponsal de fútbolEstable
Plantilla16/11/2026
El veredicto de una temporada sobre Ravshan Xayrullayev: el mejor de su edad
El Bukhara tiene un futbolista de 21 años al que la división acaba de votar como su mejor joven. El siguiente problema del club es que ahora lo saben todos los demás.
Amirbek Saidov y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Bukhara no han contestado, que también es una forma de contestar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bukhara cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Sardor Qulmatov estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
La historia favorita de todo periódico y la menos favorita de todo entrenador. Lo ocurrido «se está tratando internamente», que es lo que dicen los clubes cuando preferirían que nadie volviera a preguntar.
Ravshan Xayrullayev estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Directiva02/11/2026
Los sueldos se llevan el 151% de lo que ingresa Bukhara
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Plantilla02/11/2026
Palabras en el entrenamiento del Bukhara sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Sardor Qulmatov está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bukhara cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Amirbek Saidov está en ella.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Bukhara, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
El cartel ya estaba arriba, las protestas habían empezado, y entonces el balón entró en el minuto 90. Obod repasará cada segundo del descuento durante una semana.
Temur Mamasiddiqov y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Sardor Qulmatov estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Algunos partidos los decide un instante; este lo decidió un hombre. 7.84 en la ficha, y la afición del Bukhara se fue a casa repitiendo un nombre.
El banquillo19/10/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Eldor Mirzaev, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Sardor Qulmatov estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Bukhara nadie finge estar haciéndolo.
11 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Shirinboy Abdullayev: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Bukhara necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Sardor Qulmatov estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Directiva05/10/2026
Los sueldos se tragan el 211% de los ingresos de Bukhara
Cualquier club destina a sus jugadores la mayor parte de lo que gana. Destinarles casi todo es un acuerdo distinto, y siempre que se ha probado ha terminado de la misma manera.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
Plantilla05/10/2026
Palabras en el entrenamiento del Bukhara sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Muxammad Yuldashev está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Bukhara lo saben.
Con 21 años ha pasado un mes siendo mejor que todos los de su edad en la liga, que es algo distinto y más difícil que una buena tarde. En el Bukhara se esforzarán mucho por no darle demasiada importancia.
Regates completados: 17. Hacia el minuto setenta aparece en la cara de un lateral una desesperación muy concreta, y ahí estaba.
El banquillo05/10/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 1‑3 Eldor Mirzaev salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bukhara cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Vladimir Rodić. 1‑0 ante Pakhtakor, y la ovación final fue sobre todo suya.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El banquillo28/09/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Eldor Mirzaev, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Muhammadsafo Fozilov, y el técnico lo permitió.
El banquillo28/09/2026
Amirbek Saidov se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Bukhara lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Sherzod Esanov estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Derrota por 1‑2, y merecida. El entrenador fue breve después, lo cual probablemente fue prudente.
Plantilla21/09/2026
Palabras en el entrenamiento del Bukhara sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Sardor Qulmatov está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Temur Mamasiddiqov, y el técnico lo permitió.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Regates completados: 14. Cada vez que recibía, alguien tenía que decidir, y cada vez la decisión fue la equivocada.
Lo que viene21/09/2026
Bukhara se enfrenta al equipo al que todos persiguen
Pakhtakor llega como líder. A un equipo de arriba se le gana más o menos una vez al mes, y el club que lo consigue se lleva una semana que recuerda durante un año.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Bukhara tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 21 años que siente suyo. Ravshan Xayrullayev la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Muxammad Yuldashev estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo14/09/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Eldor Mirzaev, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Bukhara, y no se va a retirar.
Directiva07/09/2026
Bukhara cierra el mercado con una plantilla hecha a su medida
Altas, 12; bajas, 3; y ningún cambio más en meses. El entrenador tiene lo que tiene, la afición tiene su opinión al respecto, y la tabla tendrá la última palabra.
Bukhara preguntó y Akzhaiyk dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Temur Mamasiddiqov estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla07/09/2026
Palabras en el entrenamiento del Bukhara sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Sardor Qulmatov está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
11 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
Bukhara ha hecho la llamada a Morón. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Bukhara, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Bukhara pueden fingir no haber oído.
Bukhara lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Dynamo Kyiv, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Maipú conserva a su hombre, y Bukhara vuelve a una lista con un nombre tachado.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bukhara cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Con 20 años se mide con el resto de los chavales de la categoría y sale por delante. La versión adulta de este premio es adonde al club le gustaría que llevara.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Bukhara, y no se va a retirar.
Notas de los jugadores24/08/2026
Amirbek Saidov, 20 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.61
Un 7.61 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 20. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Alianza Lima lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Andijon conserva a su hombre, y Bukhara vuelve a una lista con un nombre tachado.
Sardor Qulmatov y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El banquillo24/08/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑2, pronunciadas por Eldor Mirzaev ante una sala que ya las había oído.
Bukhara ha hecho la llamada a Dynamo Kyiv. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Fueron 7 paradas, y al menos tres que no tenían por qué serlo. Los diez jugadores de campo le deben una ronda, y lo saben.
La grada17/08/2026
El Navbahor desmonta al Bukhara y la ciudad pide explicaciones
Terminó 1-4. Quedar eliminado en copa es una decepción; esto fue un desmantelamiento público, y la diferencia entre ambas cosas se mide en cuánta gente seguirá hablando de ello en agosto.
Lo más difícil de tener 20 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Amirbek Saidov no lo necesitó: 8.00, y parecía el más cómodo del campo.
La oferta de Metallurg por Muhammadsafo Fozilov se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Sardor Qulmatov marcó, fue calificado con 7.71 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Se le ofreció un contrato y lo declinó. Si fue la ficha, el papel o la ciudad, nadie en Dinamo Moscow lo dice, y a nadie en Bukhara le divierte adivinarlo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Bukhara cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Sparta Prague conserva a su hombre, y Bukhara vuelve a una lista con un nombre tachado.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Bobur Hasanov lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Eldor Shomurodov es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Rustam Tukhtasinov lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Abdulla Komilov es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Sherzod Esanov y Bukhara acuerdan 4 años más.
Sherzod Esanov y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Olimpija Ljubljana conserva a su hombre, y Bukhara vuelve a una lista con un nombre tachado.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Sardor Qulmatov estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
100 veces con esta camiseta, con cualquier tiempo y bajo cuatro o cinco entrenadores distintos. Esa clase de servicio se está yendo del fútbol sin hacer ruido.