15 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Damac pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 60 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Kewin y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Jonathan Okita está en ella.
22 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Damac pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 67 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Nabil Alioui lo produjo, y el 9.43 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Dos goles y un 8.65 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Morlaye Sylla lo produjo, y el 8.50 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Ya son 11 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
7.86, 1 en el marcador y la comedia concreta de un jugador de la línea de cuatro celebrando como quien hace esto cada semana. No lo hace, y por eso el estadio reaccionó como reaccionó.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Damac lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
29 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Damac pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Damac hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
5 triunfos consecutivos como visitante. Los equipos que ganan fuera suelen saber defender y contragolpear, y la tabla ha empezado a reflejar lo que han dado esos viajes.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Abdulrahman Al-Obaid, y el técnico lo permitió.
36 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Damac pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 82 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Ya son 9 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
Toda racha termina una tarde que alguien había apuntado como trámite. Esta duró 7 partidos: los bastantes para que la ciudad dejara de contarlos, y los justos para que recuerde exactamente quién la paró.
Regates completados: 17. Hacia el minuto setenta aparece en la cara de un lateral una desesperación muy concreta, y ahí estaba.
Plantilla26/10/2026
7 caras nuevas y el Damac todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
El banquillo26/10/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Saad Al-Salem no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Damac tampoco lo escondía nadie.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 89 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
A los 18 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Nabil Alioui. 1‑0 ante Al-Shoulla, y la ovación final fue sobre todo suya.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 1‑0, Saad Al-Salem podía permitirse ser generoso.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
En breve
Lo que vieneDamac se enfrenta al equipo al que todos persiguen
El banquilloNabil Alioui se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 97 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Ahmed Omar y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Issam Al-Qarni, y el técnico lo permitió.
El banquillo12/10/2026
Jonathan Okita se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Damac lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Damac, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Damac saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Las cifras no se guardan en un vestuario y nunca se han guardado. No pide más de lo que vale: pregunta por qué el de al lado vale más, y en el Damac esa pregunta es más difícil de responder.
Ahora parece alguien que vive aquí y no alguien que viene a trabajar aquí. Ha costado casi toda una temporada, y en el Damac la diferencia se ve desde la última fila.
6 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
1 para Morlaye Sylla, calificado con 7.83, y el nombre de un central en la parte de la crónica a la que normalmente solo llega por error. En el vestuario no le dejarán olvidarlo en un mes.
Sanousi Al-Hawsawi y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Directiva05/10/2026
Los sueldos se tragan el 297% de los ingresos de Damac
Cualquier club destina a sus jugadores la mayor parte de lo que gana. Destinarles casi todo es un acuerdo distinto, y siempre que se ha probado ha terminado de la misma manera.
200 partidos con esta camiseta, a través de entrenadores, descensos y todo lo demás. Una entrega así está desapareciendo del fútbol, y la grada sabe lo que está viendo.
La directiva ha respondido con dinero en lugar de con ánimos, que es la única respuesta que un entrenador quiere. Gastarlo bien ya es problema exclusivamente suyo.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Abdelkader Bedrane sale de esa comparación dentro del equipo, y el Damac se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Damac cosas que tardan más de una semana en retirarse.
7 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 1‑0, Saad Al-Salem podía permitirse ser generoso.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Hazzaa Al-Ghamdi, y el técnico lo permitió.
Morlaye Sylla y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Regates completados: 17. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Jamal Harkass, y el técnico lo permitió.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Saad Al-Salem sobre una tarde de 1‑0 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
6 intentos, ninguno dentro. Estuvo en los sitios correctos toda la tarde, que es lo difícil, e hizo mal lo fácil: con eso un entrenador puede convivir.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Nabil Alioui está en ella.
En breve
Notas de los jugadoresLas ocasiones llegaron y se fueron para Khaled Al-Sumairi
Dos goles y un 8.64 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. David Kaiki lo produjo, y el 8.24 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Ya son 3 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 22 años que siente suyo. David Kaiki la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Majed Al-Awad y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
El banquillo14/09/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Saad Al-Salem, sobre una victoria por 2‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
La oferta de Al-Khaleej por Khaled Al-Sumairi se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Directiva07/09/2026
Damac cierra el mercado con una plantilla hecha a su medida
Altas, 14; bajas, 4; y ningún cambio más en meses. El entrenador tiene lo que tiene, la afición tiene su opinión al respecto, y la tabla tendrá la última palabra.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Al-Fayha conserva a su hombre, y Damac vuelve a una lista con un nombre tachado.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Jonathan Okita está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Tariq Abdullah: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Damac necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Una decisión que no decide nada sobre el campo y lo decide todo en el vestuario. El entrenador ha dicho, sin decirlo, qué voz quiere que se oiga cuando la suya no esté.
Lo que era una noticia de contraportada es ya asunto del graderío, y el graderío no entiende de matices. En Damac querrían resolverlo antes de que sea la única pregunta.
Hajer pagó $210.0K y Damac lo aceptó, que es toda la historia en una frase. La versión larga habla del presupuesto salarial y se contará toda la temporada.
7 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Saad Al-Salem sobre una tarde de 1‑0 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
9 intentos, ninguno dentro. Estuvo en los sitios correctos toda la tarde, que es lo difícil, e hizo mal lo fácil: con eso un entrenador puede convivir.
Noventa minutos muy concretos pedían otro tipo de jugador, y el entrenador eligió uno. No está en mala forma y no está en el once, y las dos cosas son ciertas.
100 partidos con esta camiseta, a través de entrenadores, descensos y todo lo demás. Una entrega así está desapareciendo del fútbol, y la grada sabe lo que está viendo.
Ahmed Omar y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
El banquillo24/08/2026
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Saad Al-Salem eligió la versión del vaso medio lleno del 0‑0; la afición se fue con la otra.
Noventa minutos, cero goles, y la discusión empezó antes de vaciarse el aparcamiento: ¿un punto sumado o dos regalados ante Al-Riyadh? El debate seguirá vivo el jueves.
Las cifras no se guardan en un vestuario y nunca se han guardado. No pide más de lo que vale: pregunta por qué el de al lado vale más, y en el Damac esa pregunta es más difícil de responder.
«No le pido a nadie que sea mejor de lo que es. Le pido a todos que sean tan buenos como son, cada semana». Dicho en voz alta, delante de todos, y el vestuario de Damac fue distinto después.
«No era lo adecuado para mí. No voy a explicar por qué a nadie salvo a quienes les debo una explicación». Un acuerdo cerrado entre dos clubes, y un jugador que declinó formar parte de él.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Morlaye Sylla marcó, fue calificado con 7.99 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Sanousi Al-Hawsawi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Saad Al-Salem tras el 2‑3, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Es la forma más silenciosa que tiene un club de decirte cuáles son sus ambiciones. Se pidió el dinero, se denegó el dinero, y quienes trabajan allí cada día ya saben exactamente a qué atenerse.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Abdullah Al-Dosari ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Ali Al-Subaie lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Su pasado entró por la puerta antes que él. A los jugadores que han estado donde él ha estado un vestuario los escucha antes de que se lo hayan ganado, y lo tendrá mientras le dure la forma.
Kewin ha hecho la cuenta y no le gusta el resultado. Nada corroe más rápido a un grupo, y ningún club lo ha resuelto nunca explicándole a un futbolista la estructura salarial.
Morlaye Sylla estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Sigue sin haber oferta sobre la mesa, y el contrato de Morlaye Sylla sigue encogiendo. En el idioma de los despachos, un silencio tan largo deja de ser un descuido y empieza a ser una respuesta.
Plantilla03/08/2026
7 caras nuevas y el Damac todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.