Traspaso acordado, ficha acordada, y Atlético Mineiro esperando con una camiseta. En Grêmio nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Grêmio pueden fingir no haber oído.
A los 35 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 7.94 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
14 goles y una media de 7.23 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Grêmio preguntó y Sport Recife dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Vasco da Gama querrá olvidar esto cuanto antes: 3‑0, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Grêmio fue despiadado como lo son los equipos buenos.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Grêmio lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
13 goles y una media de 7.20 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
Partido28/11/2026
El Grêmio convierte su casa en un mal sitio para visitar
8 sin derrota sobre su césped. El campo no ha cambiado; la grada sí: más ruidosa antes y más rápida en notar cuándo el rival preferiría estar en otra parte.
Recuperó y luego hizo algo con ello, que son dos trabajos y la razón de que el marcador tenga el aspecto que tiene. 10 acciones combinadas y un 7.55, y ninguna de ellas saldrá en un resumen.
Juan Ignacio Nardoni y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Encajar es una cosa; la respuesta es lo que habla de un vestuario. Jovane Cabral puso al Grêmio en tablas en 4 minutos, y Ceará no llegó a jugar nunca con ventaja.
Nota de 7.99 en una tarde que corrió del primer al último pitido. Fallara lo que fallara en Grêmio, el mejor del campo era suyo.
El banquillo23/11/2026
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Wagner Leonardo
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 2‑3, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Dodi, y el técnico lo permitió.
El banquillo23/11/2026
Gustavo Martins se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Grêmio lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Grêmio pueden fingir no haber oído.
Wagner Leonardo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«La firma más fácil de mi carrera.» Leonel Pérez y Grêmio acuerdan 5 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
El banquillo16/11/2026
Carlos Vinícius se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Grêmio lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Mathías Villasanti firme algo — un contrato en Grêmio o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
En un vestuario las cifras no se quedan en secreto. No pide más de lo que vale; pregunta por qué el de al lado vale más, y Grêmio no tiene una buena respuesta.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Grêmio. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Grêmio lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«Quiero jugar por títulos mientras las piernas me lo permitan». Nada en esa frase es una petición de traspaso, y nadie en Grêmio la escuchó como otra cosa.
Regates completados: 38. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 8.43 con 35 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Grêmio pueden fingir no haber oído.
«Quiero jugar por títulos mientras las piernas me lo permitan». Nada en esa frase es una petición de traspaso, y nadie en Grêmio la escuchó como otra cosa.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Francis Amuzu, y el técnico lo permitió.
A Martin Braithwaite le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
Se explicará como un cambio por el bien del equipo, y puede que incluso lo sea. Nadie que lo haya llevado se lo cree, y tampoco el hombre al que acaban de quitárselo.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Grêmio lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
7.95, 1 en el marcador y la comedia concreta de un jugador de la línea de cuatro celebrando como quien hace esto cada semana. No lo hace, y por eso el estadio reaccionó como reaccionó.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Weverton, y el técnico lo permitió.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 1‑1, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
En breve
Notas de los jugadoresCarlos Vinícius los encaró todo el partido
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Grêmio, y no se va a retirar.
10 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
El banquillo19/10/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Willian Queiroz no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Grêmio tampoco lo escondía nadie.
El banquillo19/10/2026
Carlos Vinícius se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Grêmio lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
Noventa minutos, cero goles, y la discusión empezó antes de vaciarse el aparcamiento: ¿un punto sumado o dos regalados ante Atlético Mineiro? El debate seguirá vivo el jueves.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Gustavo Martins. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Dodi entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
En breve
Notas de los jugadoresCarlos Vinícius los va pasando de uno en uno
Juan Ignacio Nardoni estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El banquillo12/10/2026
Weverton se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Grêmio lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Filip Krovinović, y el técnico lo permitió.
Toca Atlético Mineiro, y hay un hombre en el vestuario de Grêmio que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Grêmio. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
Se le ha ido el desconcierto, el idioma va llegando y discute en los entrenamientos como alguien que cuenta con estar aquí el año que viene. La mitad del valor de un fichaje es esto, y nada de ello aparece en el traspaso.
Ocupa el puesto 5 y estará esperando. Fuera de casa es donde una temporada enseña su verdadero carácter, y este equipo tiene algo que demostrar sobre el suyo.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Leonel Pérez tiene 22 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
A un centrocampista se lo mide por si el equipo funciona cuando él está en el campo, algo casi imposible de ver y completamente obvio a posteriori. 11 acciones, 6.76, y un entrenador que no volverá a cambiarlo con prisas.
El premio es poca cosa con un significado grande: durante cuatro semanas nadie en esta categoría hizo mejor su trabajo. Grêmio tienen el trofeo en una estantería y al jugador en el once.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
A un centrocampista se lo mide por si el equipo funciona cuando él está en el campo, algo casi imposible de ver y completamente obvio a posteriori. 18 acciones, 7.71, y un entrenador que no volverá a cambiarlo con prisas.
Juan Ignacio Nardoni y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El gol que puso a Santos por delante todavía se repetía en las pantallas del pasillo cuando el Grêmio empató, 1 minutos después. Una ventaja vale lo que hagas con ella.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
16 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Grêmio pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Martin Braithwaite y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Carlos Vinícius. 2‑0 ante São Paulo, y la ovación final fue sobre todo suya.
10 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
23 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Grêmio pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 8.48 con 35 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Juan Ignacio Nardoni estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Calificado con 7.99. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
En breve
El banquilloEl veredicto del entrenador
El banquilloWeverton se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
El banquilloGabriel Grando se lleva el toque del técnico
6Edición
El Heraldo de Grêmio
07/09/2026
De nuestro corresponsal de fútbolOptimismo
Plantilla07/09/2026
Gabriel Menegon se lesiona los ligamentos de la rodilla: 30 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 30 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«Sé lo que va a decir la gente. Sé lo que quiero, y está aquí». Eibar tenía el traspaso acordado y la camiseta lista; no tenía al jugador, y ahora ya no lo tendrá.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Juan Ignacio Nardoni estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Carlos Vinícius está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Gustavo Martins está en ella.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Grêmio saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Victoria por 2‑0 ante Ceará, un sitio en la siguiente ronda y la aritmética silenciosa que todo aficionado hace de camino a casa: ¿cuántas quedan para una final?
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Grêmio pueden fingir no haber oído.
La oferta de Zaragoza por André Henrique se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
1 para Leonel Pérez, calificado con 7.75, y el nombre de un central en la parte de la crónica a la que normalmente solo llega por error. En el vestuario no le dejarán olvidarlo en un mes.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Juan Ignacio Nardoni estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 22 años que siente suyo. Leonel Pérez la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
«Sé lo que va a decir la gente. Sé lo que quiero, y está aquí». PSBS Biak tenía el traspaso acordado y la camiseta lista; no tenía al jugador, y ahora ya no lo tendrá.
Las normas lo permiten y escuece igual. João Borne ha acordado condiciones con el Nautico para el verano, y hasta entonces viste esta camiseta como alguien que ya ha elegido la siguiente.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
200 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
Plantilla24/08/2026
11 caras nuevas y el Grêmio todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
Plantilla24/08/2026
Un club más pequeño le vendría bien ahora a Weverton
Ha tenido bastante ruido. Si el Grêmio puede ser un sitio más tranquilo para él, o si la única cura es marcharse a donde las tertulias sean más amables, es cuestión de los próximos meses.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 0‑0, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
En breve
El banquilloCarlos Vinícius se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
El banquilloLa tabla de forma ha alcanzado a André Henrique
Las eliminatorias esperan a que alguien las agarre, y Gustavo Ferrareis lo hizo ante Sampaio Correa. 5‑0 al final, y en el bombo de la siguiente ronda está Grêmio.
Con 3 goles de desventaja esto era un trámite, y el trámite duró hasta que dejó de serlo. El Grêmio encontró algo que la primera parte no había anunciado, y Cruzeiro no supo sostener lo que tenía.
Juan Ignacio Nardoni estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
A los 18 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
En breve
Notas de los jugadoresUna exhibición de João Pedro
Notas de los jugadoresUno de esos días de Caio Paulista
Notas de los jugadoresGustavo Ferrareis jugó una tarde distinta a la de todos los demás
«Escuché, lo pensé y me quedo. Esa es toda la historia». Los clubes habían acordado un traspaso. Leonel Pérez no había acordado irse, y resultó ser la parte que importaba.
Ganar a cualquier otro son tres puntos. Ganarles a ellos, con su nombre en el gol, es un año de presumir para Grêmio y una historia que sobrevivirá a su contrato.
«Quiero ganar cosas y me gustaría hacerlo aquí.» No se ha exigido nada ni se ha amenazado con nada, pero una directiva como la de Grêmio escucha una frase así exactamente como está construida.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Grêmio cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Thiago Galhardo lo ha hecho, en Grêmio, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Juan Ignacio Nardoni estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
285 partidos a lo largo de 10 temporadas con una sola camiseta. Ya nadie planea una carrera así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Hyoran lo ha hecho, en Grêmio, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
«Quiero jugar por títulos mientras las piernas me lo permitan». Nada en esa frase es una petición de traspaso, y nadie en Grêmio la escuchó como otra cosa.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Martin Braithwaite y Grêmio acuerdan 2 años más.
Martin Braithwaite estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Weverton, y el técnico lo permitió.
Nada en la semana que viene es normal. Internacional el sábado, una ciudad que ya ha empezado a hablar de ello, y un vestuario al que no hace falta explicarle lo que significa.