El Chapecoense no quería vender y la cifra es la razón por la que lo hizo. $120.0K por Kaíque Maciel, y la exigencia que llega con él no la suaviza ningún periodo de adaptación.
Fabricio Pérez Espósito y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Iguatu ha hecho la llamada a Paysandu. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Traspaso acordado, contrato acordado, y una resonancia que dijo otra cosa. Él vuelve a Ituano; Iguatu vuelve al mercado; y los dos insistirán en que aquí no hay historia.
$32.0K era lo máximo que el club iba a pagar y Atlético Mineiro pedía más. Operaciones así resucitan en la última semana del mercado más o menos la mitad de las veces, y todos los implicados lo saben.
Plantilla21/12/2026
Palabras en el entrenamiento del Iguatu sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Lima está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Iguatu cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Iguatu saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Cada sábado hace cosas a las que nadie a su alrededor sabe responder. Es halagador durante una temporada y un problema a partir de la siguiente, y en Iguatu saben en cuál de las dos están.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Iguatu ha hecho la parte difícil con Ituano, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
El Chapecoense no quería vender y la cifra es la razón por la que lo hizo. $56.0K por Cacá, y la exigencia que llega con él no la suaviza ningún periodo de adaptación.
Fabricio Pérez Espósito estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
$32.0K sobre la mesa de Atlético Mineiro. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
Iguatu preguntó y Londrina dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
Plantilla14/12/2026
Palabras en el entrenamiento del Iguatu sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Lima está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Mercado14/12/2026
Se atascan las conversaciones entre Iguatu y Badhuga
«Estamos muy lejos, y fingir lo contrario no ayuda a nadie.» Nadie se ha movido, y el calendario no juega a favor del club.
7 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
Los clubes se han dado la mano con Chapecoense; el jugador todavía no. Lo siguiente es el contrato, y en el contrato mueren más operaciones de las que nadie publica.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». César Valenzuela y Iguatu acuerdan 1 años más.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Iguatu cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Iguatu, otra semana sin la firma de Renato.
La directiva ha respondido con dinero en lugar de con ánimos, que es la única respuesta que un entrenador quiere. Gastarlo bien ya es problema exclusivamente suyo.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Renato entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
A los 33 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 8.09 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
Fabricio Pérez Espósito y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Media liga jugada, puesto 6, 24 puntos en el casillero. Multiplicarlo por dos es la cuenta que ha hecho todo aficionado y la única que nadie en el club hará en voz alta.
El banquillo30/11/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Marcos Ribeiro, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
Badhuga estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Vitor Saci estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Plantilla16/11/2026
10 caras nuevas y el Iguatu todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Iguatu, otra semana sin la firma de Lima.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Fernando Soares entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Ahora parece alguien que vive aquí y no alguien que viene a trabajar aquí. Ha costado casi toda una temporada, y en el Iguatu la diferencia se ve desde la última fila.
5 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: otro club lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Iguatu cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla09/11/2026
Palabras en el entrenamiento del Iguatu sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Vitor Saci está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. André Monteiro es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Natan acaba de firmar por el Iguatu y, por una vez, la respuesta importaba.
Ya son 7 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
4 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El entrenador ha reordenado su cabeza y Marquinho ha salido de ella más abajo. Le dirán que es temporal, y los jugadores que ya han oído eso antes evitarán mirarlo a los ojos.
Cristiano Xavier estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Iguatu, y no se va a retirar.
Ya son 6 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Iguatu sabe decir en qué semana.
Luigi Gaspar y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Fernando Moreira y Iguatu acuerdan 3 años más.
«Hay cosas que me han gustado y cosas que estaremos haciendo el martes hasta que salgan». 0‑0, y un entrenador que ya había decidido cómo iba a ser el martes.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Iguatu cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 37 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
11 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 0‑0, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
Noventa minutos, cero goles, y la discusión empezó antes de vaciarse el aparcamiento: ¿un punto sumado o dos regalados ante Sampaio Corrêa? El debate seguirá vivo el jueves.
Todo debut es una pequeña historia sobre el futuro: Fernando Moreira, 14 años, de los campos de la cantera al primer equipo. Sus padres, en la grada, guardarán el programa del partido.
A los 18 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
La lesión más común del fútbol y de la que más prisa se tiene por volver. En Iguatu hablarán de 15 días y se andarán con cuidado, porque la segunda siempre es peor que la primera.
Badhuga y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Fernando Moreira lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Iguatu cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los 18 fue mejor que todos los de su edad en la categoría durante cuatro semanas seguidas, que es más difícil que una buena tarde. En Iguatu intentarán no darle demasiada importancia.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 0‑0, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
Badhuga estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Tiene 16 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Joaquín Jorquera. 2‑0 ante GAS, y la ovación final fue sobre todo suya.
«Nunca quise estar en otro sitio. Aquí queda trabajo por terminar.» João Fonseca se compromete con Iguatu 3 años más.
El banquillo28/09/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Marcos Ribeiro fue breve tras ganar 2‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Se fue a celebrarlo como quien llevaba meses cargando con ello, porque lo llevaba. Iguatu tienen a su fichaje desatascado y una pregunta menos en cada rueda de prensa.
Con 18 años se mide con el resto de los chavales de la categoría y sale por delante. La versión adulta de este premio es adonde al club le gustaría que llevara.
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Joaquín Jorquera está viviendo esa versión en el Iguatu, y suele notarse en el primer mes.
Tiene 18 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
9 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Marcos Ribeiro sobre una tarde de 1‑0 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
3 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. João Fonseca lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Guilherme Batista tiene 16 años, y Iguatu lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Marcos Ribeiro tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Noventa minutos muy concretos pedían otro tipo de jugador, y el entrenador eligió uno. No está en mala forma y no está en el once, y las dos cosas son ciertas.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Caio Soares está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Luigi Gaspar lo ha hecho, en Iguatu, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Luigi Gaspar y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Hay un alivio muy concreto cuando un club aborda justo aquello por lo que grita su propia grada. Luigi Gaspar llega exactamente para ese trabajo, y ahora tiene que hacerlo.
Mercado31/08/2026
Kainã firma por el Iguatu para arreglar lo que todos veían
Hay un alivio muy concreto cuando un club aborda justo aquello por lo que grita su propia grada. Kainã llega exactamente para ese trabajo, y ahora tiene que hacerlo.
El banquillo31/08/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Marcos Ribeiro salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Iguatu saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Regates completados: 19. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Iguatu no lo retendrá fingiendo lo contrario.
Caio Soares y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
5 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
Calificado con 7.26. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Marcos Ribeiro tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Operário Ferroviário avanza y Iguatu se vuelve a casa, con el 0‑1 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
A los 21 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Juninho. 2‑0 ante Manauara, y la ovación final fue sobre todo suya.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Badhuga y Iguatu acuerdan 1 años más.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 2‑0, Marcos Ribeiro podía permitirse ser generoso.
Marquinho tiene 37 y ya no le queda nada por demostrar. Le queda saber dónde colocarse, cuándo bajar el ritmo y qué decir en el descanso, y nada de eso sale en una gráfica física.
En breve
Notas de los jugadoresMarquinho las deja todas atrás
«Ya basta. Llevamos meses viendo esto». 4 de los 17 del primer equipo se retiraron con eso de fondo, y el mensaje no iba dirigido a ninguno en concreto.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Vitor Peixoto lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Henrique Guimarães lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Guilherme Lima lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Juninho ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
El banquillo10/08/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑2 Marcos Ribeiro salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Iguatu cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Un 1‑0 ante Maranhão, más trabajado que regalado, y una de esas tardes que mandan a todos a casa hablando de la próxima jornada y no de esta.
El banquillo03/08/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Marcos Ribeiro, sobre una victoria por 1‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
Plantilla03/08/2026
Palabras en el entrenamiento del Iguatu sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Caio Soares está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Renato tiene 37 y ya no le queda nada por demostrar. Le queda saber dónde colocarse, cuándo bajar el ritmo y qué decir en el descanso, y nada de eso sale en una gráfica física.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Iguatu no lo retendrá fingiendo lo contrario.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Rogério deja Iguatu por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Talisson deja Iguatu por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Bruno Menezes deja Iguatu por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.