Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 48 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Leonel Álvarez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Nunca quise estar en otro sitio. Aquí queda trabajo por terminar.» Mario Ramírez se compromete con Mérida 1 años más.
Plantilla14/12/2026
Javi Areso choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Biel Santiago tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Mérida hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Leonel Álvarez y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
Plantilla07/12/2026
Hugo Mallo choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
A los 23 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Tiene 19 años, y los informes de los ojeadores coinciden en la única línea que importa: el techo. Fichajes así son décimos de lotería escritos por profesionales.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Biel Santiago tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Manuel Severich lo produjo, y el 9.72 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Leonel Álvarez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Hugo Mallo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Rodrigo Pereira la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
2 goles en veinte minutos con Manuel Severich en medio de todo, y Osasuna Promesas sin poder acercarse al balón el tiempo suficiente para cambiar nada. Hay partidos que se ganan antes de la primera consumición.
En breve
Notas de los jugadoresRodrigo Pereira jugó una tarde distinta a la de todos los demás
DirectivaEn Mérida el 85% de los ingresos se va en sueldos
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 73 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mérida cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Biel Santiago tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Mérida, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Mérida hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Rodrigo Pereira estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Hugo Mallo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Odivan, y el técnico lo permitió.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Felipe Coronel entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Santiago D'abarno ha apuntado la fecha.
El idioma ha llegado, el encogerse de hombros se ha ido, y discute en los entrenamientos como alguien que cuenta con estar aquí el año que viene. Nada de eso aparece en un traspaso y todo se ve en el campo.
Getafe avanza y Mérida se vuelve a casa, con el 0‑1 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Mérida hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mérida cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Hugo Mallo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
14 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 97 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Isaías Sánchez lo produjo, y el 8.43 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Leonel Álvarez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Rolando García Guerreño y Mérida acuerdan 1 años más.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Isaías Sánchez. 3‑1 ante Arenas Club, y la ovación final fue sobre todo suya.
A los 21 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Rodrigo Pereira, y el técnico lo permitió.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Mérida hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Mérida no han contestado, que también es una forma de contestar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mérida cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Manuel Severich la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
100 partidos con esta camiseta, a través de entrenadores, descensos y todo lo demás. Una entrega así está desapareciendo del fútbol, y la grada sabe lo que está viendo.
Por detrás, y batido según cualquier lectura honesta, hasta el minuto 91. Bilbao Athletic tenía los puntos en el bolsillo y un rincón de la grada seguía creyendo, que es cuando suele pasar.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
Regates completados: 22. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Leonel Álvarez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Javi Areso estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Biel Santiago tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Nadie en el Mérida insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 122 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
A los 38, 3 puntos por debajo de lo que era, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses. Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil de esta página.
18 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Mérida, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Mérida hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Leonel Álvarez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Las cuentas se leen ahora con más atención que los resultados. Primero los sueldos y después la ambición: ese es el orden del día, y al entrenador ya se lo han dicho.
En el Mérida todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 35 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Sigurður Bjartur Hallsson lo produjo, y el 8.72 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Sigurður Bjartur Hallsson. 2‑1 ante Barakaldo, y la ovación final fue sobre todo suya.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Rodrigo Pereira la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Biel Santiago sobre una tarde de 2‑1 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
Rodrigo Pereira estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Mérida donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Mérida. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
Una lesión de rodilla de las peores para Hugo Soto
14 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Mérida pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Mérida preguntó y Athletic Bilbao dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Mérida donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Biel Santiago sobre una tarde de 1‑0 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
23 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Mérida pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Sebastián Bedoya lo ha hecho, en Mérida, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
Directiva07/09/2026
Cierra el mercado en Mérida: 22 de alta, 2 de baja
Ha pasado la hora límite y la plantilla es la que es. Altas, 22; bajas, 2; y todo lo demás que se publicó sobre este club el mes pasado fue un rumor que se quedó en rumor.
El acuerdo con Gimnasia y Esgrima está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Leonel Álvarez estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
12 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
Sebastián Bedoya tiene 20 años, y Mérida lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
Javi Lancho se lesiona los ligamentos de la rodilla: 21 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 21 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Pipe se ha ido, en las cuentas hay $470.0K más, y la afición se ha quedado con la sensación de que también le han vendido algo a ella. Un buen negocio y una buena decisión no siempre son lo mismo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mérida cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Gimnàstic pagó $470.0K y Mérida lo aceptó, que es toda la historia en una frase. La versión larga habla del presupuesto salarial y se contará toda la temporada.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Estudiantes conserva a su hombre, y Mérida vuelve a una lista con un nombre tachado.
A All Boys le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
A Gimnasia y Esgrima le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Pablo Cacharrón ya tiene su respuesta de Mérida; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
28 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Mérida pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Mérida nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Mérida lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en River Plate, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
Leonel Álvarez y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Una consulta de cesión a Colón: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
En breve
MercadoGimnàstic están a punto de descolgar el teléfono
Javi Lancho se lesiona los ligamentos de la rodilla: 35 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 35 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Se le ofreció un contrato y lo declinó. Si fue la ficha, el papel o la ciudad, nadie en River Plate lo dice, y a nadie en Mérida le divierte adivinarlo.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Cádiz conserva a su hombre, y Mérida vuelve a una lista con un nombre tachado.
Mérida ha hecho la llamada a Mitre. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Es el negocio menos glamuroso que hace un club y la razón por la que las temporadas no se caen en febrero. Santiago D'abarno está aquí para las semanas en que hay tres lesionados y alguien tiene que jugar igual.
Una cara nueva en su posición y una camiseta que creía suya, de repente en discusión. Mérida no ha prometido nada, que es lo que prometen los clubes en esta fase.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Mérida la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Real Sociedad lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Real Sociedad conserva a su hombre, y Mérida vuelve a una lista con un nombre tachado.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Raúl Diez ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Luka Domínguez lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Mario Vidal ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
En breve
PlantillaDemasiado cambio y demasiado rápido en el Mérida
Rodrigo Pereira y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Zaragoza conserva a su hombre, y Mérida vuelve a una lista con un nombre tachado.
El nombre de Benjamin Dibrani ha aparecido en conversaciones de las que Mérida no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Sigurður Bjartur Hallsson entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.