«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Mjondalen trata con un hombre que quiere otro país.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Mjondalen, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Lo que era una noticia de contraportada es ya asunto del graderío, y el graderío no entiende de matices. En Mjondalen querrían resolverlo antes de que sea la única pregunta.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Mjondalen. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
Dados por muertos hace quince días, el vestuario ha cerrado filas y ha respondido en el campo. Algo se dijo detrás de esa puerta, y de momento aguanta.
Un programa propio, al margen del grupo, dirigido a la única cosa que el cuerpo técnico cree que lo frena. Casi todas las mejoras ocurren así y ninguna sale en el periódico.
La afición se organiza contra la directiva de Mjondalen
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Ola Visted estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Mjondalen, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Mjondalen. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Mjondalen pueden fingir no haber oído.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mjondalen cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Jonas Bruusgaard entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Oliver Midtgård. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mjondalen cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla11/01/2027
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Mjondalen
8 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Erik Kristiansen, y el técnico lo permitió.
En breve
El banquilloBenjamin Sundo llama a la puerta del técnico
El banquilloEl entrenador le hace una promesa a Brinder Singh
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Mjondalen todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Mjondalen se está agotando.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Mjondalen no han contestado, que también es una forma de contestar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mjondalen cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Toda plantilla es mitad jugadores que el entrenador eligió y mitad jugadores que heredó. A Camil Jebara lo eligieron, el que lo eligió se ha ido, y con el siguiente empieza otra vez de cero.
No un contrato nuevo, no un dorsal nuevo: un lugar nuevo en la cabeza del entrenador, que es el único ascenso del fútbol que importa de verdad. Markus Ottesen acaba de subir en él.
La afición se organiza contra la directiva de Mjondalen
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Mjondalen lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Mjondalen, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Benjamin Sundo, y el técnico lo permitió.
8 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Mjondalen tendrá que responder con minutos o con un traspaso.
Quedan 1 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Mjondalen puede pedir y sube el sueldo que Mathias Bringaker puede exigir.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Mjondalen hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Directiva07/12/2026
El silencio de arriba empieza a sonar en Mjondalen
Nadie en la directiva ha dicho nada contra el entrenador, y ese es justo el problema: tampoco dicen ya nada a favor.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Martin Torp y Mjondalen acuerdan 1 años más.
El banquilloEl técnico planta su bandera en Anders Hiim
18Edición
La Crónica de Mjondalen
30/11/2026
De nuestro corresponsal de fútbolInquietud
La grada30/11/2026
El ánimo en el Mjondalen ha cambiado de naturaleza
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Puesto 15 y 6 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Mjondalen lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mjondalen cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Keerat Singh Mann, y el técnico lo permitió.
14 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Mjondalen tiene que sacar un resultado de donde sea.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Mjondalen nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mjondalen cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Martin Bohinen tras el 1‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Mjondalen hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Mjondalen lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mjondalen cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Nickolay Årsbog, y el técnico lo permitió.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Ola Visted: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Mjondalen necesitando que juegue como si nada de eso importara.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Mathias Bringaker entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Quedan 2 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Mjondalen puede pedir y sube el sueldo que Mathias Bringaker puede exigir.
El idioma ha llegado, el encogerse de hombros se ha ido, y discute en los entrenamientos como alguien que cuenta con estar aquí el año que viene. Nada de eso aparece en un traspaso y todo se ve en el campo.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Mjondalen lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Peder Klausen estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Anders Hiim, y el técnico lo permitió.
Regates completados: 16. Siempre había un defensa delante de él y nunca hubo un defensa delante de él mucho rato.
Plantilla09/11/2026
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Mjondalen
10 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑1, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Puesto 14 y 6 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. Tobias Flem está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo02/11/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Martin Bohinen no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Mjondalen tampoco lo escondía nadie.
Alexander Groven tiene 34 y ya no le queda nada por demostrar. Le queda saber dónde colocarse, cuándo bajar el ritmo y qué decir en el descanso, y nada de eso sale en una gráfica física.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Mjondalen nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
A Camil Jebara le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo26/10/2026
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Martin Bohinen eligió la versión del vaso medio lleno del 1‑1; la afición se fue con la otra.
20 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Mjondalen pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Ya van 10 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Ola Visted y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo19/10/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑2, pronunciadas por Martin Bohinen ante una sala que ya las había oído.
27 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Mjondalen pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mjondalen cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla12/10/2026
21 caras nuevas y el Mjondalen todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
Martin Torp tiene 34 y ya no le queda nada por demostrar. Le queda saber dónde colocarse, cuándo bajar el ritmo y qué decir en el descanso, y nada de eso sale en una gráfica física.
Puesto 14 y 4 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Tobias Flem marcó, fue calificado con 7.44 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Ola Visted estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Regates completados: 16. Hacia el minuto setenta aparece en la cara de un lateral una desesperación muy concreta, y ahí estaba.
El banquillo05/10/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 2‑3 Martin Bohinen salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Mathias Bringaker será jugador de otro club este fin de semana, y en Mjondalen las despedidas han empezado en voz baja.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Mjondalen lo saben.
No pasa nada durante meses y de pronto aparece, sin coste, tras firmar un precontrato mientras seguía jugando para otro. Es la forma menos dramática de fichar a un futbolista y a menudo la más astuta.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Ya van 7 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mjondalen cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 1‑3, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Mjondalen donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
Fredrik Røsten tiene 18 años, y Mjondalen lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Mathias Bjorkan ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Jonas Johansen es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Regates completados: 18. Cada vez que recibía, alguien tenía que decidir, y cada vez la decisión fue la equivocada.
Plantilla14/09/2026
19 caras nuevas y el Mjondalen todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 1‑1, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Mjondalen pueden fingir no haber oído.
Toca el líder, y la medida honesta de dónde está en realidad este equipo. Cualquiera le gana al club que tiene debajo; la pregunta es qué pasa contra Valerenga.
Cuando pasa esto no se anuncia nada y todo el mundo lo sabe. Es una parte mayor del plan en Mjondalen de lo que era hace un mes, y la ciudad deportiva se dio cuenta antes de que lo dijera la alineación.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Mjondalen querrían reconocer. Se le nota los sábados.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Mjondalen nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
5 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo31/08/2026
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Oliver Rotihaug
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Mjondalen ha hecho la parte difícil con Rosenborg, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Mathias Bringaker ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Mjondalen preguntó y Molde dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Partido22/08/2026
Ninguna portería a cero a la vista para el Mjondalen
Ya van 4 partidos con al menos dos en contra. Se ha reordenado la defensa, se ha respaldado al portero en público, y los goles siguen entrando igual.
Kweku Kekeli estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Kweku Kekeli, y el técnico lo permitió.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 1‑3, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 10 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
0‑2 ante Rosenborg, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
Derrota por 0‑3 ante Molde, y superado en todo lo que importa. La autopsia empieza el lunes por la mañana en el campo de entrenamiento.
Directiva17/08/2026
Pasa el cierre con 11 de alta y 0 de baja
Ese es todo el negocio hecho en Mjondalen hasta que vuelva a abrirse el mercado. Si fue suficiente se responderá los sábados y no en una columna, y el primer sábado está cerca.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Rosenborg lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Viking conserva a su hombre, y Mjondalen vuelve a una lista con un nombre tachado.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mjondalen cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Mjondalen ha hecho la parte difícil con Rosenborg, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Peder Klausen y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
7 goles en un partido, Mathias Bringaker en el marcador y un resultado que parecerá una errata. Los neutrales no podían pedir más al Mjondalen ni a Rosenborg.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Hakon Henriksen ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Aron Thorsby ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
Christian Mork Breivik y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Mjondalen lo saben.
Regates completados: 18. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Sigue sin haber oferta sobre la mesa, y el contrato de Peder Klausen sigue encogiendo. En el idioma de los despachos, un silencio tan largo deja de ser un descuido y empieza a ser una respuesta.
En breve
Objetivos de mercadoUna cesión de Anders Hiim está en marcha
Objetivos de mercadoUna cesión de Noah Sahsah está en marcha