Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Villa Dálmine dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
7 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Villa Dálmine tiene que sacar un resultado de donde sea.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Villa Dálmine cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Juan Carlos Vega ante una sala que ya las había oído.
Plantilla30/11/2026
Santino Sienra choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 37 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Santiago Prim estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Edwin Schulz la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Ya se había levantado el cartel del añadido, la victoria estaba descontada, y entonces marcó Dock Sud. No hay peor minuto para encajar, y el estadio se vació en el silencio que sigue a uno de esos.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Villa Dálmine dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Facundo Garzino estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Villa Dálmine tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Pablo Oro está en ella.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Santiago Prim: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Villa Dálmine necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 53 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Villa Dálmine tiene que sacar un resultado de donde sea.
No hay peor forma de perder a un futbolista. Pablo Oro ha pactado su salida, lo que significa que cada partido de aquí a junio lo juega un hombre al que el club ya no puede vender, y arriba alguien tendrá que explicar por qué se llegó a esto.
Matías Nizzo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Facundo Garzino estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Villa Dálmine hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Villa Dálmine tiene que sacar un resultado de donde sea.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Villa Dálmine sabe decir en qué semana.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Juan Carlos Vega tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Santino Forlani sale de esa comparación dentro del equipo, y el Villa Dálmine se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
Cada sábado hace cosas a las que nadie a su alrededor sabe responder. Es halagador durante una temporada y un problema a partir de la siguiente, y en Villa Dálmine saben en cuál de las dos están.
En breve
El banquilloEl técnico pone a Pablo Oro de ejemplo
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Villa Dálmine dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Arístides López estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Nadie en el Villa Dálmine insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Villa Dálmine dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
8 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Facundo Garzino estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
En el Villa Dálmine todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 36 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
El banquillo19/10/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Juan Carlos Vega salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
El banquillo19/10/2026
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Facundo Garzino
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
El banquillo19/10/2026
Mauro Zurita se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Villa Dálmine lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Villa Dálmine hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Matías Nizzo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El Acassuso seguirá alineándolo hasta junio y no recibirá nada por él después. Lucas Rey ha pactado su marcha al Villa Dálmine, y los únicos que pierden en ese arreglo son quienes dejaron correr el contrato.
El banquillo12/10/2026
Pablo Oro se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Villa Dálmine lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Mateo Solís entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Villa Dálmine saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Villa Dálmine. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
El idioma ha llegado, el encogerse de hombros se ha ido, y discute en los entrenamientos como alguien que cuenta con estar aquí el año que viene. Nada de eso aparece en un traspaso y todo se ve en el campo.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Villa Dálmine hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Villa Dálmine pueden fingir no haber oído.
Regates completados: 25. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Villa Dálmine cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Toda racha termina una tarde que alguien había apuntado como trámite. Esta duró 4 partidos: los bastantes para que la ciudad dejara de contarlos, y los justos para que recuerde exactamente quién la paró.
Directiva05/10/2026
Los sueldos se tragan el 98% de los ingresos de Villa Dálmine
Cualquier club destina a sus jugadores la mayor parte de lo que gana. Destinarles casi todo es un acuerdo distinto, y siempre que se ha probado ha terminado de la misma manera.
Plantilla05/10/2026
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Villa Dálmine
11 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Villa Dálmine lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Regates completados: 28. Siempre había un defensa delante de él y nunca hubo un defensa delante de él mucho rato.
Notas de los jugadores28/09/2026
Santino Forlani, 21 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.78
Un 7.78 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Ya son 4 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
Matías Nizzo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Tiene 21 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
El papeleo se termina mucho antes que el jugador. Agustín Fernández ha acordado venir cuando expire su contrato actual, lo que significa que el Villa Dálmine se ha ahorrado un presupuesto de verano con una llamada.
17 veces se puso por medio. De los centrales se escribe cuando fallan y se los ignora cuando no, así que una tarde así hay que decirla en voz alta: él es la razón de que el marcador diga lo que dice.
Calificado con 7.73. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
El banquillo21/09/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Juan Carlos Vega fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Pablo Oro, y el técnico lo permitió.
En breve
El banquilloMauro Zurita se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
A los 23 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Facundo Garzino estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Juan Carlos Vega sobre una tarde de 1‑0 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
El banquillo14/09/2026
Pablo Oro se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Villa Dálmine lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Palabras en el entrenamiento del Villa Dálmine sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Facundo Garzino está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Villa Dálmine cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Plantilla07/09/2026
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Villa Dálmine
11 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En breve
Lo que vieneSantiago Prim se enfrenta a su antiguo club
San Martín SJ avanza y Villa Dálmine se vuelve a casa, con el 1‑2 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Mauro Zurita marcó, fue calificado con 7.82 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Tiene 22 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Calificado con 7.74. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
Las eliminatorias esperan a que alguien las agarre, y Pablo Oro lo hizo ante Sacachispas. 2‑0 al final, y en el bombo de la siguiente ronda está Villa Dálmine.
Dos goles y un 8.93 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Arístides López acaba de firmar por el Villa Dálmine y, por una vez, la respuesta importaba.
El UAI Urquiza seguirá alineándolo hasta junio y no recibirá nada por él después. Álvaro Marín ha pactado su marcha al Villa Dálmine, y los únicos que pierden en ese arreglo son quienes dejaron correr el contrato.
1‑2 para Brown de Adrogué, y ninguna queja que merezca tinta. La actuación no pidió más de lo que obtuvo.
Plantilla24/08/2026
Palabras en el entrenamiento del Villa Dálmine sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Facundo Garzino está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Cristian Broggi, y el técnico lo permitió.
En breve
El banquilloLa vista desde el banquillo
Notas de los jugadoresLauro Gamba cierra la puerta
Matías Nizzo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Un gol en el minuto 92 convirtió tres puntos en uno y una buena tarde en una discusión sobre cómo se gestionan los partidos que durará hasta el sábado.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Juan Carlos Vega tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Plantilla17/08/2026
Palabras en el entrenamiento del Villa Dálmine sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Santino Sienra está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Se fue a celebrarlo como quien llevaba meses cargando con ello, porque lo llevaba. Villa Dálmine tienen a su fichaje desatascado y una pregunta menos en cada rueda de prensa.
Toca Brown de Adrogué, y hay un hombre en el vestuario de Villa Dálmine que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Noventa minutos muy concretos pedían otro tipo de jugador, y el entrenador eligió uno. No está en mala forma y no está en el once, y las dos cosas son ciertas.
En breve
Notas de los jugadoresDel banquillo y decisivo: Mauro Morales
Matías Nizzo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Juan Martín Luna lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Lucas Arias es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Carlos Acosta ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Titi ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Villa Dálmine no lo retendrá fingiendo lo contrario.
Plantilla10/08/2026
10 caras nuevas y el Villa Dálmine todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
Toca Flandria, y hay un hombre en el vestuario de Villa Dálmine que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en Villa Dálmine reconocería. Los sábados se nota.
En breve
El banquilloTomás Ponzo llama a la puerta del técnico
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Villa Dálmine cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Tiene 22 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Plantilla03/08/2026
Palabras en el entrenamiento del Villa Dálmine sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Facundo Garzino está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Villa Dálmine no lo retendrá fingiendo lo contrario.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Juan Carlos Vega sobre una tarde de 2‑1 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.