Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 8 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Notas de los jugadores07/12/2026
Ni rastro de nervios en Anísio Cabral a los 18: 8.65
Lo más difícil de tener 18 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Anísio Cabral no lo necesitó: 8.65, y parecía el más cómodo del campo.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 7.92 con 33 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Pieros Sotiriou. 3‑1 ante AEL, y la ovación final fue sobre todo suya.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Dálcio sale de esa comparación dentro del equipo, y el APOEL se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
Pieros Sotiriou estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Minuto 88, contra AE Kition, y un gol que supo a victoria para todo el que se había quedado. Fue un empate. Nadie que salga del estadio lo va a describir así.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en APOEL nadie finge estar haciéndolo.
A Iván Alejo le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
Anísio Cabral, 18 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.83
Un 7.83 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 18. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Tiene 18 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Regates completados: 15. Cada vez que recibía, alguien tenía que decidir, y cada vez la decisión fue la equivocada.
El banquillo23/11/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Nicholas Alexandrou, sobre una victoria por 2‑1 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
A los 18 fue el mejor de todos los de su edad en la categoría durante un fin de semana. Nadie debería construir una carrera sobre eso, y todos lo hacen en silencio.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Ángel García: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y APOEL necesitando que juegue como si nada de eso importara.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Anísio Cabral tiene 18 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Daniel Mancini y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Nadie en el APOEL insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Panagiotis Kattirtzis tiene 20 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Oliver Zelenika y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el APOEL trata con un hombre que quiere otro país.
El banquillo28/09/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Nicholas Alexandrou ante una sala que ya las había oído.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Konstantinos Laifis: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y APOEL necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en APOEL reconocería. Los sábados se nota.
Traspaso cerrado, contrato pendiente para Iván Alejo
APOEL y Valladolid han fijado $2.5M. El resto pertenece al jugador y a su agente, y un aficionado que ya ha visto una de estas sabe que todavía no hay que comprar la camiseta.
«Escuché, lo pensé y me quedo. Esa es toda la historia». Los clubes habían acordado un traspaso. Panagiotis Kattirtzis no había acordado irse, y resultó ser la parte que importaba.
APOEL preguntó y Pafos dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
El Apollon seguirá alineándolo hasta junio y no recibirá nada por él después. Mateo Pérez ha pactado su marcha al APOEL, y los únicos que pierden en ese arreglo son quienes dejaron correr el contrato.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el APOEL cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Marios Elia ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Marios Economides es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Jason Georgiou ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
En breve
El banquilloMarquinhos llama a la puerta del técnico
$2.5M sobre la mesa de Valladolid. El entrenador lo quería, la directiva acordó una cifra, y las únicas voces que faltan por oírse son las del otro club.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el APOEL cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La versión general de esta queja es que un jugador quiere más. La versión concreta le pone nombre: quiere salir bajo los focos contra clubes de otros países, y ha dejado de disimularlo.
El nombre de Panagiotis Kattirtzis ha aparecido en conversaciones de las que APOEL no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Penarol conserva a su hombre, y APOEL vuelve a una lista con un nombre tachado.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en APOEL, otra semana sin la firma de Álvaro Carrillo.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el APOEL lo saben.
Sigue sin haber oferta sobre la mesa, y el contrato de Konstantinos Laifis sigue encogiendo. En el idioma de los despachos, un silencio tan largo deja de ser un descuido y empieza a ser una respuesta.
En breve
El banquilloMarquinhos llama a la puerta del técnico