Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Floresta ha hecho la parte difícil con Tijuana, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Floresta preguntó y Santos dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
9 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
1‑2 ante Athletico Paranaense, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
Se le ofreció un contrato y lo declinó. Si fue la ficha, el papel o la ciudad, nadie en Cruzeiro lo dice, y a nadie en Floresta le divierte adivinarlo.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Vissel Kobe conserva a su hombre, y Floresta vuelve a una lista con un nombre tachado.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Floresta ha sido explícito sobre la situación de Jefferson Paulino, que es más de lo que reciben muchos.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Pedro Ivo marcó, fue calificado con 7.76 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Participación en 2 goles, de un futbolista que se pasó los noventa minutos haciendo lo que un entrenador quiere de verdad: estar donde el balón iba a acabar. 7.97 junto a su nombre.
Fernandinho y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Bismark estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 37 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Ceará conserva a su hombre, y Floresta vuelve a una lista con un nombre tachado.
Rafinha estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Cedric estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
A Al Dhafra le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
8 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Regates completados: 19. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Márcio Guimarães lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
En breve
PlantillaNo hay sitio para Jacobo Escobar en el nuevo dibujo
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 7.89 con 33 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Floresta, y no se va a retirar.
Jefferson Paulino y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 39 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Floresta es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
1‑4 para Ponte Preta, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 7.95 con 33 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
Cedric estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Caio Ribeiro tras el 1‑4, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Floresta cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
10 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Hay una versión de cada carrera en la que el jugador acaba donde él eligió y no donde lo eligieron. Thiago Gigena está viviendo esa versión en el Floresta, y suele notarse en el primer mes.
Jefferson Paulino y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Derrota por 0‑1, y merecida. El entrenador fue breve después, lo cual probablemente fue prudente.
Plantilla21/09/2026
Palabras en el entrenamiento del Floresta sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Thiago Gigena está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
El banquillo21/09/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Caio Ribeiro salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Tiene 20 años, y los informes de los ojeadores coinciden en la única línea que importa: el techo. Fichajes así son décimos de lotería escritos por profesionales.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Marco Antônio está en ella.
En breve
Lo que vieneEl líder es el siguiente para Floresta
Notas de los jugadoresRafinha los va pasando de uno en uno
Jefferson Paulino estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hace los sábados cosas a las que nadie de su alrededor puede responder: durante una temporada resulta halagador y después es un problema. El Floresta no lo retendrá fingiendo lo contrario.
Cualquier aficionado en el estadio podría haber señalado el agujero de este equipo, y la mayoría lo hizo, en voz alta, durante meses. Gui Siqueira llega para cerrarlo.
Plantilla07/09/2026
10 caras nuevas y el Floresta todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Matheus Martins está en ella.
El banquillo07/09/2026
El técnico no ha terminado de olvidar el error de Tiepo
En público está superado para todos. No lo está para quien pone el equipo, y el único sitio donde se nota es una alineación. Tendrá otra oportunidad: la tendrá en un partido que importe menos.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Floresta cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ya son 50 goles con estos colores, cada uno el recuerdo de alguien. En la grada hay un aficionado capaz de decirte dónde estaba en la mayoría de ellos.
Hay un nivel en el que a un futbolista dejan de ponerlo a prueba y empiezan solo a contenerlo, y él llegó ahí hace ya tiempo. En el Floresta lo saben, y también todos los que lo ven.
El América Mineiro seguirá alineándolo hasta junio y no recibirá nada por él después. Italo ha pactado su marcha al Floresta, y los únicos que pierden en ese arreglo son quienes dejaron correr el contrato.
A los 14 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En breve
Notas de los jugadoresAndré Costa los va pasando de uno en uno
El banquilloDaniel Troiano se lleva el toque del técnico
El banquilloCaio Ribeiro: «Tenemos que ser mejores»
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Quedan 24 meses y de los despachos solo llega silencio: ni oferta, ni conversaciones, nada que su gente pueda contestar. Los clubes que dejan negociar al calendario acaban negociando con el calendario.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 1‑0, Caio Ribeiro podía permitirse ser generoso.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Tiepo firme algo — un contrato en Floresta o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.