Ramón Lentini se lesiona los ligamentos de la rodilla: 113 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 113 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Nadie hace un documental sobre un isquiotibial y todo el mundo en esto lo teme. En el Levante irán con cuidado con la fecha de vuelta, porque la segunda siempre es peor que la primera.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 22 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Petar Ratkov la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Una nota de 7.70, y nadie en el estadio la discutiría. Estuvo en todo lo que importaba y en casi todo lo que no.
El banquillo28/09/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Alberto Caballero fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
121 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Levante pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
José Luis Morales y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Levante cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
9 intentos, ninguno dentro. Estuvo en los sitios correctos toda la tarde, que es lo difícil, e hizo mal lo fácil: con eso un entrenador puede convivir.
Una lesión de rodilla de las peores para Ramón Lentini
145 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Levante pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Alavés pagó $3.8M y Levante lo aceptó, que es toda la historia en una frase. La versión larga habla del presupuesto salarial y se contará toda la temporada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Levante cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Tiene 23 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
9 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
Calificado con 7.70. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
Una lesión de rodilla de las peores para Ramón Lentini
153 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Levante pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Levante la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
«Escuché, lo pensé y me quedo. Esa es toda la historia». Los clubes habían acordado un traspaso. Pablo Campos no había acordado irse, y resultó ser la parte que importaba.
Levante preguntó y Sport Recife dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑3, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Una consulta de cesión a Almería: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.