No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Osasuna Promesas le dijo a Álex Jiménez que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Osasuna Promesas pueden fingir no haber oído.
100 partidos con esta camiseta, a través de entrenadores, descensos y todo lo demás. Una entrega así está desapareciendo del fútbol, y la grada sabe lo que está viendo.
Regates completados: 12. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Noventa minutos, cero goles, y la discusión empezó antes de vaciarse el aparcamiento: ¿un punto sumado o dos regalados ante Bilbao Athletic? El debate seguirá vivo el jueves.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Mauro Echegoyen. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
El banquillo03/01/2028
Jon García quiere un sitio de verdad en este equipo
Movido de lado a lado, cambiado antes de hora, corriendo lo que no le toca: Jon García está harto de ser útil y querría ser titular. En Osasuna Promesas lo saben, y lo saben desde hace semanas.
20 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Osasuna Promesas tiene que sacar un resultado de donde sea.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Osasuna Promesas, y no se va a retirar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Osasuna Promesas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El Osasuna Promesas le dijo a Mateo Quesada que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
Nadie en el Osasuna Promesas insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Una cara nueva en su posición y una camiseta que creía suya, de repente en discusión. Osasuna Promesas no ha prometido nada, que es lo que prometen los clubes en esta fase.
Ya van 19 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Notas de los jugadores13/12/2027
Anai, 21 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.93
Un 7.93 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Dimitris Stamatakis y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Dimitris Stamatakis, y el técnico lo permitió.
Regates completados: 13. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Anai firme algo — un contrato en Osasuna Promesas o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Ya van 18 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
12 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Osasuna Promesas sabe decir en qué semana.
9 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Anai y Osasuna Promesas acuerdan 5 años más.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Osasuna Promesas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El entrenador ha reordenado su cabeza y Mikel García ha salido de ella más abajo. Le dirán que es temporal, y los jugadores que ya han oído eso antes evitarán mirarlo a los ojos.
11 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Regates completados: 25. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Bruno y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Álex Jiménez entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Mérida llega como líder. A un equipo de arriba se le gana más o menos una vez al mes, y el club que lo consigue se lleva una semana que recuerda durante un año.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Álex Jiménez firme algo — un contrato en Osasuna Promesas o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Ya van 16 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Las ocasiones se generan y algo ocurre entre generarlas y rematarlas. Ya van 10 partidos, y la inquietud en el estadio llega un poco antes cada semana.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Osasuna Promesas pueden fingir no haber oído.
A los 21 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Algunos partidos los decide un instante; este lo decidió un hombre. 7.21 en la ficha, y la afición del Osasuna Promesas se fue a casa repitiendo un nombre.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Osasuna Promesas, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
9 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Osasuna Promesas sabe decir en qué semana.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Osasuna Promesas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Unai Santos y Osasuna Promesas acuerdan 4 años más.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Osasuna Promesas tendrá que responder con minutos o con un traspaso.
Ya van 14 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
0‑4 para Cacereño, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
8 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Osasuna Promesas sabe decir en qué semana.
Dimitris Stamatakis estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
4 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
16 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
La racha llega a 12 y las preguntas alrededor de Osasuna Promesas ya no son amables.
Plantilla25/10/2027
Jon García se lesiona los ligamentos de la rodilla: 15 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 15 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
0‑6 para Racing Ferrol, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Osasuna Promesas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Partido23/10/2027
Nadie fue capaz de dejar de marcar
6 goles. Los dos banquillos pasaron la segunda parte mirándose entre ellos más que al césped. Los puristas se quejarán del Osasuna Promesas y de Racing Ferrol por igual; los demás se lo pasaron en grande.
1 error, un gol y una noche delante de los mismos tres segundos. La verá hoy, mañana y probablemente en febrero, y cualquiera que haya jugado sabe en qué fotograma se queda parado.
En breve
MercadoRafa Fernández tiene permiso para buscarse otro sitio
Una lesión de rodilla de las peores para Jon García
23 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Osasuna Promesas pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Ya van 11 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
9 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
5 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Bruno estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
43 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Osasuna Promesas pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Ya van 10 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
4 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 21 años que siente suyo. Unai Santos la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Calificado con 7.46. Pregunte a cualquiera que salga del estadio qué lo decidió y obtendrá un nombre, que es el único premio que de verdad ha contado nunca.
Un mes es tiempo suficiente para que nadie entre por casualidad. Dimitris Stamatakis está en el mejor once de la categoría, que es un elogio más discreto que un premio y más fiable.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Osasuna Promesas, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Una lesión de rodilla de las peores para Jon García
52 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Osasuna Promesas pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Ya van 9 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Osasuna Promesas sabe decir en qué semana.
Noventa minutos, cero goles, y la discusión empezó antes de vaciarse el aparcamiento: ¿un punto sumado o dos regalados ante Zamora? El debate seguirá vivo el jueves.
Nadie en el Osasuna Promesas insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Con 21 años está en el once por méritos y otro lo mira desde el banquillo. En el Osasuna Promesas los puestos se ganan en silencio y se pierden a gritos.
«Si nos van a ganar, que no sea porque a alguien de aquí le daba pereza». Se levantó y lo dijo delante de todos, y eso es algo que un grupo recuerda de un hombre durante años.
61 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Osasuna Promesas pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Regates completados: 35. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Ya van 8 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Mikel García estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Noventa minutos, cero goles, y la discusión empezó antes de vaciarse el aparcamiento: ¿un punto sumado o dos regalados ante Ourense CF? El debate seguirá vivo el jueves.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Asier Larrión firme algo — un contrato en Osasuna Promesas o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«No le pido a nadie que sea mejor de lo que es. Le pido a todos que sean tan buenos como son, cada semana». Dicho en voz alta, delante de todos, y el vestuario de Osasuna Promesas fue distinto después.
En breve
Notas de los jugadoresLa tarde pasó por los pies de Anai
Una lesión de rodilla de las peores para Jon García
70 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Osasuna Promesas pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Osasuna Promesas tendrá que responder con minutos o con un traspaso.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Osasuna Promesas, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Jon García se lesiona los ligamentos de la rodilla: 80 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 80 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Dimitris Stamatakis estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Osasuna Promesas, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Cuando pasa esto no se anuncia nada y todo el mundo lo sabe. Es una parte mayor del plan en Osasuna Promesas de lo que era hace un mes, y la ciudad deportiva se dio cuenta antes de que lo dijera la alineación.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Osasuna Promesas saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Osasuna Promesas abrió la puerta y nadie la cruzó. Así que Pablo Ferrer se queda — transferible, entrenado y disponible — mientras ambas partes tachan los días hasta enero en el mismo calendario.
89 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Osasuna Promesas pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Mikel García ha apuntado la fecha.
«No le pido a nadie que sea mejor de lo que es. Le pido a todos que sean tan buenos como son, cada semana». Dicho en voz alta, delante de todos, y el vestuario de Osasuna Promesas fue distinto después.
En breve
El banquilloPablo Ferrer llama a la puerta del técnico
Dimitris Stamatakis y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Una cara nueva en su posición y, de repente, Mikel García tiene que reconquistar lo que creía suyo. El Osasuna Promesas no ha prometido nada: en esta fase casi nunca se promete.
En breve
El banquilloEl técnico planta su bandera en Anton Yefremov
Puesto 19 y 29 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Osasuna Promesas pueden fingir no haber oído.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Rockson Yeboah. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Una cara nueva en su posición y, de repente, Dimitris Stamatakis tiene que reconquistar lo que creía suyo. El Osasuna Promesas no ha prometido nada: en esta fase casi nunca se promete.
Puesto 19 y 29 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Osasuna Promesas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Dimitris Stamatakis y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Lo menos glamuroso que hace un fichaje extranjero y lo que decide a la mayoría. Un jugador que entiende el grito que llega por detrás es otro futbolista distinto del que no lo entiende.
La clase de año que termina con un nombre leído en voz alta en un salón. Osasuna Promesas lo disfrutó cada semana y ahora tiene el problema de que los demás lo saben.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Osasuna Promesas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Dimitris Stamatakis entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
A los 20 fue el mejor de todos los de su edad en la categoría durante un fin de semana. Nadie debería construir una carrera sobre eso, y todos lo hacen en silencio.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Rockson Yeboah. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Dos goles y un 8.96 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
7 goles en un partido, Anai en el marcador y un resultado que parecerá una errata. Los neutrales no podían pedir más al Osasuna Promesas ni a Arenteiro.
A los 20 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
A un centrocampista se lo mide por si el equipo funciona cuando él está en el campo, algo casi imposible de ver y completamente obvio a posteriori. 11 acciones, 6.92, y un entrenador que no volverá a cambiarlo con prisas.
1‑4 para Bilbao Athletic, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
7.58, 1 en el marcador y la comedia concreta de un jugador de la línea de cuatro celebrando como quien hace esto cada semana. No lo hace, y por eso el estadio reaccionó como reaccionó.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Osasuna Promesas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Batido 4 veces y con 3 paradas por toda compañía. Estos marcadores se quedan en la ficha del portero los provoque quien los provoque, y esa es la injusticia silenciosa del oficio.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Pontevedra defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Noventa minutos muy concretos pedían otro tipo de jugador, y el entrenador eligió uno. No está en mala forma y no está en el once, y las dos cosas son ciertas.
A los centrales se les permite subir dos veces por temporada y se los juzga por lo que hacen cuando llegan. Rockson Yeboah marcó, fue calificado con 7.48 y volvió antes de que nadie notara que se había ido.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Mauro Echegoyen. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Noventa minutos muy concretos pedían otro tipo de jugador, y el entrenador eligió uno. No está en mala forma y no está en el once, y las dos cosas son ciertas.
Iban 13 partidos. Los jugadores no lo celebraron como hombres que han ganado un partido; lo celebraron como hombres a los que acaban de soltar de algo.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Osasuna Promesas, y no se va a retirar.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Rockson Yeboah lo produjo, y el 8.93 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Notas de los jugadores12/04/2027
Bruno, 21 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.84
Un 7.84 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
Dimitris Stamatakis y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Raúl Chasco la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Rockson Yeboah firme algo — un contrato en Osasuna Promesas o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
13 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Osasuna Promesas tiene que sacar un resultado de donde sea.
Dos goles y un 8.93 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Anton Yefremov tiene 23 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Tiene 22 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
100 veces con esta camiseta, con cualquier tiempo y bajo cuatro o cinco entrenadores distintos. Esa clase de servicio se está yendo del fútbol sin hacer ruido.
Minuto 96, contra Guadalajara, y un gol que supo a victoria para todo el que se había quedado. Fue un empate. Nadie que salga del estadio lo va a describir así.
A los 23 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Osasuna Promesas saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Ocupa el puesto 15 y estará esperando. Fuera de casa es donde una temporada enseña su verdadero carácter, y este equipo tiene algo que demostrar sobre el suyo.
En breve
El banquilloEl técnico planta su bandera en Anton Yefremov
11 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Osasuna Promesas tiene que sacar un resultado de donde sea.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Osasuna Promesas, y no se va a retirar.
Puesto 18 y 22 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
Entrena duro, dice lo que hay que decir y vuelve a un piso vacío. En el Osasuna Promesas nadie ha hecho nada mal, y por eso mismo es tan difícil de arreglar.
«No le pido a nadie que sea mejor de lo que es. Le pido a todos que sean tan buenos como son, cada semana». Dicho en voz alta, delante de todos, y el vestuario de Osasuna Promesas fue distinto después.
En breve
MercadoLa historia de Asier Larrión se niega a morir
Ya van 10 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
«La firma más fácil de mi carrera.» Dimitris Stamatakis y Osasuna Promesas acuerdan 4 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
A los 23 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Mario Cortés tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 11 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Osasuna Promesas lo saben.
Dimitris Stamatakis estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
A los 20 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
El banquillo01/03/2027
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑2, pronunciadas por Mario Cortés ante una sala que ya las había oído.
8 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Osasuna Promesas tiene que sacar un resultado de donde sea.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Mauro Echegoyen. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Regates completados: 9. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Noventa minutos muy concretos pedían otro tipo de jugador, y el entrenador eligió uno. No está en mala forma y no está en el once, y las dos cosas son ciertas.
«De fuera no va a venir nadie a salvarnos». Fue corto, fue incómodo y, según todos, el vestuario del Osasuna Promesas quedó después más callado que en toda la temporada.
Ya van 7 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Bruno estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Mario Cortés tras el 1‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Cuatro o cinco fines de semana de regularidad, medidos contra todos los demás de la categoría. Un elogio más discreto que un premio, y más fiable.
El banquillo08/02/2027
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Mario Cortés no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Osasuna Promesas tampoco lo escondía nadie.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Celta Fortuna defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en Osasuna Promesas reconocería. Los sábados se nota.
11 acciones defensivas y una portería a cero al final de ellas. La tarde de un defensa solo se puede contar por lo que no ocurrió, y por eso nadie hace un resumen con ella y cualquier entrenador de la categoría la firmaría.
Dimitris Stamatakis y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Hay cosas que me han gustado y cosas que estaremos haciendo el martes hasta que salgan». 1‑1, y un entrenador que ya había decidido cómo iba a ser el martes.
Una amarilla que no hacía falta, en una noche en la que el partido ya estaba ganado. Osasuna Promesas pierden a un jugador por el motivo más evitable que existe.
Dos goles y un 8.67 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Notas de los jugadores11/01/2027
Bruno, 21 años, juega como si llevara aquí una vida: 7.68
Un 7.68 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 21. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
A los 20 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Osasuna Promesas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Rockson Yeboah. 2‑1 ante Unionistas, y la ovación final fue sobre todo suya.
Tiene 20 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
«Nos lo hemos ganado. Les pedí una reacción y la he tenido, y ahora quiero lo mismo el sábado». Mario Cortés sobre una tarde de 2‑1 que le gustó más de lo que estaba dispuesto a enseñar.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 23 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
Dimitris Stamatakis estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Regates completados: 17. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«Hay cosas que me han gustado y cosas que estaremos haciendo el martes hasta que salgan». 0‑0, y un entrenador que ya había decidido cómo iba a ser el martes.
Antes era una de las opciones. Ahora es uno de los hombres alrededor de los cuales se eligen las opciones, y el cambio ocurrió tan en silencio que solo el vestuario lo notó ese día.
Toca Unionistas, y hay un hombre en el vestuario de Osasuna Promesas que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Dimitris Stamatakis y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Raúl Chasco la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Mario Cortés tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Osasuna Promesas, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Osasuna Promesas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Con 18 años se mide con el resto de los chavales de la categoría y sale por delante. La versión adulta de este premio es adonde al club le gustaría que llevara.
En un vestuario las cifras no se quedan en secreto. No pide más de lo que vale; pregunta por qué el de al lado vale más, y Osasuna Promesas no tiene una buena respuesta.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 1‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Dimitris Stamatakis, y el técnico lo permitió.
Toca el líder, y la medida honesta de dónde está en realidad este equipo. Cualquiera le gana al club que tiene debajo; la pregunta es qué pasa contra Tenerife.
Plantilla26/10/2026
Anai, 20 años, es el mejor joven del fin de semana
Medido contra todos los demás chavales de la categoría, y el primero de ellos. En Osasuna Promesas querrían que esto llevara al premio de los mayores.
Se fue a celebrarlo como quien llevaba meses cargando con ello, porque lo llevaba. Osasuna Promesas tienen a su fichaje desatascado y una pregunta menos en cada rueda de prensa.
Nadie en el Osasuna Promesas insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
En breve
El banquilloMikel García pide hablar con el técnico
Notas de los jugadoresAsier Bonel encuentra la llave
A los 23 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Mikel García y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Rockson Yeboah entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 22 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
4 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Osasuna Promesas sabe decir en qué semana.
Regates completados: 15. Cada vez que recibía, alguien tenía que decidir, y cada vez la decisión fue la equivocada.
El banquillo05/10/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Mario Cortés no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Osasuna Promesas tampoco lo escondía nadie.
A los 23 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Dimitris Stamatakis y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
7.33, y ninguna discusión seria por parte de quien estuvo allí. El Osasuna Promesas tenía once hombres sobre el campo y uno de ellos decidió cómo salía.
El banquillo28/09/2026
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Mario Cortés eligió la versión del vaso medio lleno del 0‑0; la afición se fue con la otra.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Real Avilés defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
«De fuera no va a venir nadie a salvarnos». Fue corto, fue incómodo y, según todos, el vestuario del Osasuna Promesas quedó después más callado que en toda la temporada.
«Hay cosas que me han gustado y cosas que estaremos haciendo el martes hasta que salgan». 0‑0, y un entrenador que ya había decidido cómo iba a ser el martes.
Nadie en el Osasuna Promesas insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
«Si nos van a ganar, que no sea porque a alguien de aquí le daba pereza». Se levantó y lo dijo delante de todos, y eso es algo que un grupo recuerda de un hombre durante años.
Jugando fuera de sitio, cambiado en la hora, obligado a ser alguien que no es: los detalles varían y el ánimo no. Osasuna Promesas tiene un jugador haciendo su trabajo bajo protesta.
La oferta de Mirandés por Asier Bonel se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Osasuna Promesas cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Dimitris Stamatakis estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Una cara nueva en su posición y, de repente, Diego Espejo tiene que reconquistar lo que creía suyo. El Osasuna Promesas no ha prometido nada: en esta fase casi nunca se promete.