47 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Zira pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Zira hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Las cuentas son de lectura incómoda. Primero los salarios y después la ambición: ese es ahora el orden en Zira.
Plantilla05/06/2028
Eren Aydın choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Namiq Ələsgərov se lesiona los ligamentos de la rodilla: 54 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 54 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Plantilla29/05/2028
Issa Djibrilla choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Rustam Machilov estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
22 partidos y 5 goles lejos de aquí, y un hombre que el entrenador no tenía el verano pasado. La cesión hizo lo que se supone que hacen las cesiones y casi nunca hacen.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Zira nadie finge estar haciéndolo.
1 partidos y 0 goles no son una temporada fuera, son un año perdido. Vuelve a Zira sin haber avanzado nada, y todos los implicados explicarán por qué la culpa no fue suya.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Zira saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Giovani Albuquerque ha apuntado la fecha.
99 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Zira pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Plantilla17/04/2028
Issa Djibrilla choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Éder Rocha estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El banquillo17/04/2028
Egor Bogomolskiy se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Zira lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Brahim Konaté firme algo — un contrato en Zira o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
107 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Zira pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Los sueldos han adelantado a los ingresos y los contables han empezado a sentarse en reuniones a las que antes se excusaban. La ambición va segunda en una temporada así.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Issa Djibrilla estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Tom Conlon estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Zira tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Issa Djibrilla firme algo — un contrato en Zira o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Zira pueden fingir no haber oído.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Zira lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Plantilla28/02/2028
Issa Djibrilla choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Zira lo saben.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Brahim Konaté está en ella.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Alonso Barría, y el técnico lo permitió.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Giovani Albuquerque estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Andrea Romanini y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Egor Bogomolskiy está en ella.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Zira tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Egor Bogomolskiy. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
En breve
El banquilloAlonso Barría pide hablar con el técnico
La oferta de Neftchi por Davit Volkovi se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Henrique Gelain será jugador de otro club este fin de semana, y en Zira las despedidas han empezado en voz baja.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Zira pueden fingir no haber oído.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Zira se está agotando.
Un premio individual es algo raro en un deporte de equipo, y los mejores no se discuten. Ha tenido el tipo de año que acaba con su nombre leído en voz alta, y el Zira se ha beneficiado de él.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Zira lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Andrea Romanini y Zira acuerdan 4 años más.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Elçin Əlicanov será jugador de otro club este fin de semana, y en Zira las despedidas han empezado en voz baja.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Zira nadie finge estar haciéndolo.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Alonso Barría, y el técnico lo permitió.
Con 19 años se mide con el resto de los chavales de la categoría y sale por delante. La versión adulta de este premio es adonde al club le gustaría que llevara.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Zira saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Ha pasado un año y la ciudad sigue cerrada, el idioma sigue sin llegar, y el almuerzo en solitario se repite más de lo que nadie en Zira reconocería. Los sábados se nota.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Zira lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Zira nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Plantilla26/07/2027
Péricles choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Guima está en ella.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Zira, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Zira, y no se va a retirar.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Zira lo saben.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo15/02/2027
Davit Volkovi se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Zira lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Zira, y no se va a retirar.
Plantilla08/02/2027
Alonso Barría consigue el traspaso que siempre quiso
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Alonso Barría acaba de firmar por el Zira y, por una vez, la respuesta importaba.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Zira nadie finge estar haciéndolo.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Zira cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los 19 fue mejor que todos los de su edad en la categoría durante cuatro semanas seguidas, que es más difícil que una buena tarde. En Zira intentarán no darle demasiada importancia.
Juan Falcón tiene 18 años, y Zira lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
Tiene 19 años, y los informes de los ojeadores coinciden en la única línea que importa: el techo. Fichajes así son décimos de lotería escritos por profesionales.
El banquillo08/02/2027
Brahim Konaté se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Zira lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
En breve
MercadoLa historia de Davit Volkovi se niega a morir