Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 8 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Feyenoord cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ya son 7 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
Cambuur querrá olvidar esto cuanto antes: 6‑0, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Feyenoord fue despiadado como lo son los equipos buenos.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Feyenoord cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Feyenoord cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Calvin Stengs entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Feyenoord no han contestado, que también es una forma de contestar.
La oferta de Cambuur por Nacho Ferri se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Ramiz Zerrouki será jugador de otro club este fin de semana, y en Feyenoord las despedidas han empezado en voz baja.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Feyenoord cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Tengo ambiciones y me gustaría que el club las compartiera». Nadie ha pedido salir ni le han señalado la puerta, pero un jugador elige esa frase con cuidado y un despacho la escucha exactamente como fue pensada.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Gijs Smal será jugador de otro club este fin de semana, y en Feyenoord las despedidas han empezado en voz baja.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Feyenoord cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El nombre de Gjivai Zechiël ha aparecido en conversaciones de las que Feyenoord no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
La directiva ha respondido con dinero en lugar de con ánimos, que es la única respuesta que un entrenador quiere. Gastarlo bien ya es problema exclusivamente suyo.
Jakub Moder ha hecho la cuenta y no le gusta el resultado. Nada corroe más rápido a un grupo, y ningún club lo ha resuelto nunca explicándole a un futbolista la estructura salarial.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Aymen Sliti firme algo — un contrato en Feyenoord o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
La clasificación está sellada y la próxima temporada las grandes noches bajo los focos serán continentales. Para los jugadores es un escaparate; para las cuentas, un salvavidas; para la afición, pasaportes.
Hay futbolistas que hacen una buena temporada y futbolistas por los que se recuerda una temporada; a los segundos les leen el nombre en un salón en verano. En el Feyenoord estarán calladamente encantados y en privado nerviosos.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Feyenoord no han contestado, que también es una forma de contestar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Feyenoord cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Feyenoord saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Ramiz Zerrouki será jugador de otro club este fin de semana, y en Feyenoord las despedidas han empezado en voz baja.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Feyenoord cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Feyenoord, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Una media de 7.75 en la temporada con 15 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Feyenoord lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Ramiz Zerrouki será jugador de otro club este fin de semana, y en Feyenoord las despedidas han empezado en voz baja.
Robin Le Normand estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Una media de 7.85 en la temporada con 13 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
«Quiero ganar cosas y me gustaría hacerlo aquí.» No se ha exigido nada ni se ha amenazado con nada, pero una directiva como la de Feyenoord escucha una frase así exactamente como está construida.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Gijs Smal será jugador de otro club este fin de semana, y en Feyenoord las despedidas han empezado en voz baja.
Robin Le Normand estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
14 goles y una media de 7.74 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Feyenoord lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Feyenoord cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Feyenoord nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Feyenoord nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Feyenoord cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Una media de 7.62 en la temporada con 7 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Givairo Read, y el técnico lo permitió.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Feyenoord, y 0 partidos en 26 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Utrecht querrá olvidar esto cuanto antes: 5‑1, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Feyenoord fue despiadado como lo son los equipos buenos.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Feyenoord lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Feyenoord nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Robin Le Normand estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Timon Wellenreuther y Feyenoord acuerdan 2 años más.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Feyenoord, y no se va a retirar.
Robin Le Normand estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Givairo Read, y el técnico lo permitió.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Feyenoord, y 0 partidos en 6 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Robin Le Normand estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Pedro Henrique será jugador de otro club este fin de semana, y en Feyenoord las despedidas han empezado en voz baja.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Aymen Sliti y Feyenoord acuerdan 5 años más.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Denso Kasius, y el técnico lo permitió.
En breve
MercadoRamiz Zerrouki tiene permiso para buscarse otro sitio
La oferta de VfB Stuttgart por Robin Le Normand se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
«Quiero jugar por títulos mientras las piernas me lo permitan». Nada en esa frase es una petición de traspaso, y nadie en Feyenoord la escuchó como otra cosa.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Feyenoord cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La clasificación está sellada y la próxima temporada las grandes noches bajo los focos serán continentales. Para los jugadores es un escaparate; para las cuentas, un salvavidas; para la afición, pasaportes.
Robin Le Normand estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Robin Le Normand estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Feyenoord saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
6 goles en 33 partidos en NEC: números que viajan a casa más rápido que él. En Feyenoord alguien actualiza una hoja de cálculo cada lunes, y cada semana se lee mejor.
Robin Le Normand estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla20/03/2028
Aymen Sliti está en el mejor momento de su carrera
Una media de 7.47 en la temporada con 12 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Jerry St. Juste, y el técnico lo permitió.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Feyenoord, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Quiero jugar por títulos mientras las piernas me lo permitan». Nada en esa frase es una petición de traspaso, y nadie en Feyenoord la escuchó como otra cosa.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Gaoussou Diarra será jugador de otro club este fin de semana, y en Feyenoord las despedidas han empezado en voz baja.
Robin Le Normand estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Givairo Read, y el técnico lo permitió.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
12 goles y una media de 7.57 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Feyenoord cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La racha sin perder llega a 16. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
Robin Le Normand estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla20/12/2027
Con 21 años, Aymen Sliti ya es lo mejor de esta casa
Una media de 7.18 en un primer equipo para el que le sobran varios años de juventud. Feyenoord tienen algo, y a estas alturas lo ha visto toda la categoría.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Ayase Ueda. 2‑1 ante Excelsior, y la ovación final fue sobre todo suya.
6 goles y una media de 7.35 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Feyenoord no han contestado, que también es una forma de contestar.
Robin Le Normand estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Una media de 7.06 a una edad en la que casi todos los de su quinta siguen en el filial. En Feyenoord saben lo que tienen, y a estas alturas ya lo sabe todo el mundo.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Feyenoord, y 5 partidos en 23 dicen que se ha ganado que le escuchen.