Leomar Mosquera y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de José Rivas Gamboa. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
En breve
El banquilloA Osnel García le han prometido minutos
Palabras en el entrenamiento del Trujillanos sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Agustín Araujo está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Nicolás Femia ha apuntado la fecha.
Angostura querrá olvidar esto cuanto antes: 3‑0, todos los duelos perdidos y un viaje de vuelta muy largo. Trujillanos fue despiadado como lo son los equipos buenos.
Leomar Mosquera estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Agustín Araujo estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 22 años que siente suyo. Greyberth Trompetera la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Ya son 50 con el club, cada uno archivado en la memoria de alguien con una fecha y un marcador. Sobre cifras así discuten los aficionados dentro de veinte años.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Trujillanos, otra semana sin la firma de Jhonny González.
En breve
MercadoEl reloj corre para el contrato de Agustín Araujo