5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Trujillanos tiene que sacar un resultado de donde sea.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Estudiantes de Merida defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Trujillanos tiene que sacar un resultado de donde sea.
Le han quitado la capitanía a Leomar Mosquera. En el Trujillanos lo llamarán una decisión de equipo; un vestuario lo lee como un veredicto sobre una persona.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Zamora defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En breve
PlantillaLos seleccionadores no pudieron dejar fuera a Francisco Bareiro
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Trujillanos todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Un 1-0 ante Atletico Venezuela, más trabajado que regalado, y una de esas tardes que mandan a todos a casa hablando de la próxima jornada y no de esta.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Preguntádmelo en verano. Lo sabré antes que nadie.» Tiene 37 años y 77 partidos a la espalda, y Trujillanos tienen que planificar con las dos respuestas.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
0-1 ante Carabobo, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
La grada24/02/2031
Los silbidos bajan desde tres lados
«Pagamos esto cada quince días. Lo mínimo es alguien a quien se le note que le importa.» 7 de los 31 del primer equipo se metieron ahí dentro; el resto no jugaba.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Trujillanos tiene que sacar un resultado de donde sea.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
Plantilla24/02/2031
Primera camiseta del primer equipo para Diego Otero
Todo debut es una pequeña historia sobre el futuro: Diego Otero, 18 años, de los campos de la cantera al primer equipo. Sus padres, en la grada, guardarán el programa del partido.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Trujillanos todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Se fue a celebrarlo como quien llevaba meses cargando con ello, porque lo llevaba. Trujillanos tienen a su fichaje desatascado y una pregunta menos en cada rueda de prensa.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Se fue siendo un chaval y regresa sabiendo todavía dónde está la grada visitante. A la mayoría de los fichajes hay que explicarlos; a este le bastó una foto.
La camiseta todavía le queda bien. Cristian Otero está de vuelta en Trujillanos, y medio estadio ya lo recuerda con estos colores. Hay fichajes que hay que venderle a la ciudad; este se vendió solo.
Se fue siendo un chaval y regresa sabiendo todavía dónde está la grada visitante. A la mayoría de los fichajes hay que explicarlos; a este le bastó una foto.
Ahora se pesa cada toque, en la prensa y fuera de ella. Hay quien crece con eso y quien se rompe en silencio, y no se sabe cuál de los dos hasta después.
Colocado en un puesto que no es el suyo, o sustituido antes de la hora una vez de más: Jorge Páez ha dejado claro que no le gusta cómo lo está usando el Trujillanos. Los entrenadores se enteran de esto mucho antes que la prensa.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Tiene 19 años y nadie en Trujillanos lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Una cara nueva en su posición y, de repente, Steven Pabón tiene que reconquistar lo que creía suyo. El Trujillanos no ha prometido nada: en esta fase casi nunca se promete.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Trujillanos todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
23 canteranos de una academia valorada ahora en 7 sobre 20. Un club de este tamaño no sobrevive de otra manera, y en la ciudad se saben todos los nombres.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Francisco Uviedo puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
Diego Otero tiene 18 años, y Trujillanos lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
23 canteranos de una academia valorada ahora en 7 sobre 20. Un club de este tamaño no sobrevive de otra manera, y en la ciudad se saben todos los nombres.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
23 canteranos de una academia valorada ahora en 7 sobre 20. Un club de este tamaño no sobrevive de otra manera, y en la ciudad se saben todos los nombres.
Dados por muertos hace quince días, el vestuario ha cerrado filas y ha respondido en el campo. Algo se dijo detrás de esa puerta, y de momento aguanta.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Trujillanos todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En breve
DirectivaLa cantera de Trujillanos sigue produciendo
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En breve
DirectivaLa cantera de Trujillanos sigue produciendo
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Ahora se pesa cada toque, en la prensa y fuera de ella. Hay quien crece con eso y quien se rompe en silencio, y no se sabe cuál de los dos hasta después.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
6 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Trujillanos tiene que sacar un resultado de donde sea.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Una amarilla que no hacía falta, en una noche en la que el partido ya estaba ganado. Trujillanos pierden a un jugador por el motivo más evitable que existe.
5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Trujillanos tiene que sacar un resultado de donde sea.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Trujillanos tiene que sacar un resultado de donde sea.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Un jugador que esperaba ser titular lo vio desde fuera. El técnico lo llamará una decisión de equipo; Francisco Uviedo lo llamará otra cosa en privado.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 9 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Emiliano Vega tiene 18 años, y Trujillanos lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Ricardo Hernández Marchesano puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
Ahora se pesa cada toque, en la prensa y fuera de ella. Hay quien crece con eso y quien se rompe en silencio, y no se sabe cuál de los dos hasta después.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
Tiene 18 años y nadie en Trujillanos lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Trujillanos tiene que sacar un resultado de donde sea.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Trujillanos todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Mineros de Guayana defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. José Febres lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Trujillanos todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 9 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Ahora se pesa cada toque, en la prensa y fuera de ella. Hay quien crece con eso y quien se rompe en silencio, y no se sabe cuál de los dos hasta después.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Trujillanos todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Se fue a celebrarlo como quien llevaba meses cargando con ello, porque lo llevaba. Trujillanos tienen a su fichaje desatascado y una pregunta menos en cada rueda de prensa.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En breve
DirectivaTrujillanos firman un acuerdo de $34.1K al año
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
En breve
PlantillaIgnacio Brea llama a la puerta del técnico
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
23 canteranos de una academia valorada ahora en 7 sobre 20. Un club de este tamaño no sobrevive de otra manera, y en la ciudad se saben todos los nombres.
Es el nombre de todas las columnas y de todas las tertulias, y eso pesa a cualquier edad. Hay futbolistas que crecen ahí dentro y otros que se apagan sin ruido.
El nombre de Kevin De La Hoz no deja de aparecer en las páginas deportivas ajenas. Trujillanos no dice nada, lo cual dice bastante.
Plantilla11/03/2030
Jorge Páez quiere un sitio de verdad en este equipo
Movido de lado a lado, cambiado antes de hora, corriendo lo que no le toca: Jorge Páez está harto de ser útil y querría ser titular. En Trujillanos lo saben, y lo saben desde hace semanas.
En breve
PlantillaLuis Terán conserva el voto de su entrenador
Una tanda se recuerda por su final, y esta termina con José Febres: 1 penaltis detenidos y una afición que los describirá uno por uno durante los próximos veinte años.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Trujillanos nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Se fue a celebrarlo como quien llevaba meses cargando con ello, porque lo llevaba. Trujillanos tienen a su fichaje desatascado y una pregunta menos en cada rueda de prensa.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
En breve
PlantillaIgnacio Brea llama a la puerta del técnico
Si la culpa fue del portero o de los diez que tenía delante es la discusión que llenará esta semana todas las conversaciones de la ciudad. 2 paradas no zanjan el debate en ningún sentido.
La camiseta todavía le queda bien. Francisco Murillo está de vuelta en Trujillanos, y medio estadio ya lo recuerda con estos colores. Hay fichajes que hay que venderle a la ciudad; este se vendió solo.
La camiseta todavía le queda bien. Jose Arango está de vuelta en Trujillanos, y medio estadio ya lo recuerda con estos colores. Hay fichajes que hay que venderle a la ciudad; este se vendió solo.
La camiseta todavía le queda bien. David Otero está de vuelta en Trujillanos, y medio estadio ya lo recuerda con estos colores. Hay fichajes que hay que venderle a la ciudad; este se vendió solo.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Trujillanos todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Francisco Uviedo llega con 33 años, sin nada que demostrar y con mucho que transmitir. Las piernas son moneda de jóvenes; saber dónde colocarse no envejece.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Una cara nueva en su posición y, de repente, Steven Pabón tiene que reconquistar lo que creía suyo. El Trujillanos no ha prometido nada: en esta fase casi nunca se promete.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
Los contratos vencieron y detrás no entró nada. Un departamento comercial solo fracasa en público cuando el fútbol lleva un tiempo fracasando en privado.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
En breve
DirectivaLa cantera de Trujillanos sigue produciendo
PlantillaJulio Da Silva conserva el voto de su entrenador
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Juan Pablo Curvino puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Trujillanos todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Juan Pablo Curvino puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
6 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Trujillanos tiene que sacar un resultado de donde sea.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Trujillanos tiene que sacar un resultado de donde sea.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Lo que era una noticia de contraportada es ya asunto del graderío, y el graderío no entiende de matices. En Trujillanos querrían resolverlo antes de que sea la única pregunta.
Movido de lado a lado, cambiado antes de hora, corriendo lo que no le toca: Juan Pablo Curvino está harto de ser útil y querría ser titular. En Trujillanos lo saben, y lo saben desde hace semanas.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Maxim Sapriko puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Trujillanos tiene que sacar un resultado de donde sea.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Tiene 19 años y nadie en Trujillanos lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Alan Mareco tiene 35 y ya no le queda nada por demostrar. Le queda saber dónde colocarse, cuándo bajar el ritmo y qué decir en el descanso, y nada de eso sale en una gráfica física.
Contrato liquidado, apretón de manos y ningún traspaso de por medio. Carlos Rueda deja Trujillanos por la puerta discreta, y la masa salarial respira un poco mejor.
En breve
La gradaLa prensa ha encontrado a su hombre en Leomar Mosquera
Es el nombre de todas las columnas y de todas las tertulias, y eso pesa a cualquier edad. Hay futbolistas que crecen ahí dentro y otros que se apagan sin ruido.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Atletico Venezuela defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Un parón con la selección, y una camiseta de Trujillanos que durante unos días hace también de anuncio. Una convocatoria halaga al jugador y al club que lo formó en la misma frase.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Trujillanos no han contestado, que también es una forma de contestar.
Le han quitado la capitanía a Jorge Páez. En el Trujillanos lo llamarán una decisión de equipo; un vestuario lo lee como un veredicto sobre una persona.
Ahora se pesa cada toque, en la prensa y fuera de ella. Hay quien crece con eso y quien se rompe en silencio, y no se sabe cuál de los dos hasta después.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Trujillanos pueden fingir no haber oído.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Trujillanos saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Trujillanos, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.