Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 43 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Iván Vargas lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
La versión oficial será que fue rutinaria. No lo fue, el momento lo dice, y todas las personas de esa sala saben lo que cuesta el próximo mal resultado.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El entrenador puede hablar con quien quiera y no puede pagar a nadie. Una plantilla sobrevive a un mercado así con cesiones, con canteranos y con la esperanza de que las lesiones caigan en otra parte.
Toda plantilla es mitad jugadores que el entrenador eligió y mitad jugadores que heredó. A Samuel Asprilla lo eligieron, el que lo eligió se ha ido, y con el siguiente empieza otra vez de cero.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 50 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universitario Popayan pueden fingir no haber oído.
Samuel Galindo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La deuda supera lo que el banco tenía concedido, y ahí es donde deja de ser la forma en que se financia el fútbol y pasa a ser un problema. Todas las tertulias de esta ciudad citarán la cifra durante los próximos cinco años.
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
El banquillo01/10/2035
La salida del técnico deja a Samuel Asprilla a la intemperie
Toda plantilla tiene hombres que fichó un entrenador concreto y hombres que simplemente se heredaron. Samuel Asprilla está en el primer grupo, y quien lo quiso aquí ya no está en el edificio.
Entrena duro, dice lo que hay que decir y vuelve a un piso vacío. En el Universitario Popayan nadie ha hecho nada mal, y por eso mismo es tan difícil de arreglar.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 72 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Samuel Asprilla estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El veto impide pagar un traspaso por cualquier jugador, piense lo que piense el entrenador. Cada rumor que se publique sobre este club hasta que se levante es un rumor sobre una operación imposible.
Ya van 4 partidos con un dibujo que el entrenador no usaba hace un mes. Cambiar de formación es fácil y sostenerla no lo es; por eso lo segundo es lo que dice algo.
Plantilla10/09/2035
Miguel Mina choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Nicolas Santos entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Samuel Galindo firme algo — un contrato en Universitario Popayan o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 80 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Iván Vargas lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Universitario Popayan, y no se va a retirar.
Es dinero que mantiene la luz encendida, no dinero que compra un central, y esa diferencia es toda la historia. Un club que vive de su propietario y no de su fútbol solo tiene una conversación por delante.
La deuda supera lo que el banco tenía concedido, y ahí es donde deja de ser la forma en que se financia el fútbol y pasa a ser un problema. Todas las tertulias de esta ciudad citarán la cifra durante los próximos cinco años.
Marco Espíndola y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Cualquier club destina a sus jugadores la mayor parte de lo que gana. Destinarles casi todo es un acuerdo distinto, y siempre que se ha probado ha terminado de la misma manera.
En breve
El banquilloCarlos Rangel llama a la puerta del técnico
El banquilloLa salida del técnico deja a Jesus Uribe a la intemperie
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 102 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universitario Popayan pueden fingir no haber oído.
Samuel Galindo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
No se puede pagar traspaso por nadie, necesite lo que necesite la plantilla. Hasta que se levante, cada rumor sobre este club es un rumor sobre una operación imposible.
Ya van 4 partidos con un dibujo que el entrenador no usaba hace un mes. Cambiar de formación es fácil y sostenerla no lo es; por eso lo segundo es lo que dice algo.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
Universitario Popayan ha hecho saber al mercado que Brayan Moctezuma está disponible. El anuncio no lleva precio, pero todos en el gremio saben más o menos lo que pone.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Brayan Moctezuma entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Samuel Galindo firme algo — un contrato en Universitario Popayan o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Leones conserva a su hombre, y Universitario Popayan vuelve a una lista con un nombre tachado.
La deuda supera lo que el banco tenía concedido, y ahí es donde deja de ser la forma en que se financia el fútbol y pasa a ser un problema. Todas las tertulias de esta ciudad citarán la cifra durante los próximos cinco años.
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
A Deportes Tolima le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
Una consulta de cesión a Deportivo Pasto: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
Ya van 4 partidos con un dibujo que el entrenador no usaba hace un mes. Cambiar de formación es fácil y sostenerla no lo es; por eso lo segundo es lo que dice algo.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Miguel Mina está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
En breve
El banquilloArturo Medel se lleva el toque del técnico
El banquilloEl técnico no ha terminado de olvidar el error de Francisco Murillo
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universitario Popayan pueden fingir no haber oído.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Universitario Popayan lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Samuel Asprilla y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Oscar Ramirez estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Puesto 11 y 11 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universitario Popayan pueden fingir no haber oído.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Oscar Ramirez está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
19 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Universitario Popayan pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Universitario Popayan todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universitario Popayan pueden fingir no haber oído.
Es dinero que mantiene la luz encendida, no dinero que compra un central, y esa diferencia es toda la historia. Un club que vive de su propietario y no de su fútbol solo tiene una conversación por delante.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Oscar Ramirez está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Samuel Galindo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Algunas tardes el portero es toda la defensa. 10 paradas, varias de esas que nadie espera ver hechas, y diez jugadores de campo que le deben una copa.
Plantilla30/04/2035
Una lesión de rodilla de las peores para Gustavo Mina
26 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Universitario Popayan pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Arriba nadie ha dicho nada, que es lo más ruidoso que podían hacer. Los resultados compran silencio en este oficio; la cuenta de Universitario Popayan se está agotando.
Puesto 10 y 8 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Universitario Popayan no han contestado, que también es una forma de contestar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universitario Popayan pueden fingir no haber oído.
Gustavo Mina se lesiona los ligamentos de la rodilla: 33 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 33 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
1‑5 para Deportivo Pereira, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
Defender era opcional y nadie ejerció la opción. 6 goles entre el Universitario Popayan y Deportivo Pereira, y ni uno solo de los que pagaron la entrada pedirá que le devuelvan el dinero.
Plantilla23/04/2035
Oscar Ramirez choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Jairo Ortiz estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El veto impide pagar un traspaso por cualquier jugador, piense lo que piense el entrenador. Cada rumor que se publique sobre este club hasta que se levante es un rumor sobre una operación imposible.
69 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Universitario Popayan pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
6 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Universitario Popayan tiene que sacar un resultado de donde sea.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Universitario Popayan, y no se va a retirar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Samuel Galindo, y el técnico lo permitió.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Universitario Popayan ha sido explícito sobre la situación de Marco Espíndola, que es más de lo que reciben muchos.
Todo fichaje lo espera y en todas las ruedas de prensa preguntan por él hasta que llega. Ha llegado, Universitario Popayan tiene a su hombre estrenado, y el segundo siempre es más fácil.
En breve
El banquilloEl técnico no ha terminado de olvidar el error de Francisco Murillo
El banquilloEl plan no tenía sitio para Oscar Ramirez
Gustavo Mina se lesiona los ligamentos de la rodilla: 76 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 76 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
10 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
A los 33 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 8.16 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.
5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Universitario Popayan tiene que sacar un resultado de donde sea.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universitario Popayan pueden fingir no haber oído.
Jairo Ortiz y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Los fichajes llegan con una imagen del club en la cabeza, y la de este era más grande que el edificio. Jugará bien y se irá, en ese orden, y todo el mundo lo sabe.
Los clubes de fútbol se endeudan; eso no es noticia. Endeudarse por encima de lo concedido sí lo es, porque a partir de aquí es el dinero del dueño o la decisión de otro, y ninguna de las dos cosas le pertenece a la directiva.
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
0‑4 ante Atletico Nacional, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
Los debuts se sobreviven, no se disfrutan. Este se disfrutó: 6.96, 1 goles y un entrenador al que ya le preguntan si vuelve a ser titular la semana que viene.
Puesto 11 y 3 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Universitario Popayan lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Universitario Popayan, y no se va a retirar.
Samuel Asprilla estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No se puede pagar traspaso por nadie, necesite lo que necesite la plantilla. Hasta que se levante, cada rumor sobre este club es un rumor sobre una operación imposible.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Samuel Galindo lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Plantilla26/02/2035
Gustavo Mina choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
200 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
El banquillo19/02/2035
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Iván Vargas ante una sala que ya las había oído.
Regates completados: 13. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Marco Espíndola, y el técnico lo permitió.
«El míster no usó muchas palabras, y no le hicieron falta». Edwin Sinisterra ya tiene su respuesta de Universitario Popayan; lo que haga con ella es la historia de la próxima ventana.
Nadie en el Universitario Popayan insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Universitario Popayan no han contestado, que también es una forma de contestar.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
4 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Universitario Popayan sabe decir en qué semana.
El agujero de las cuentas se ha vuelto a tapar desde arriba. La afición tiene derecho a estar agradecida y a preguntar qué pasará el mes en que no se tape, y las dos cosas llegan juntas.
4 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
7 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Universitario Popayan, y no se va a retirar.
Samuel Galindo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
9 días con la silla libre, una lista de nombres que crece y mengua cada día y ninguna firma. Cada semana que pasa se lleva a los mejores candidatos de esa lista.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Universitario Popayan sabe decir en qué semana.
El veto impide pagar un traspaso por cualquier jugador, piense lo que piense el entrenador. Cada rumor que se publique sobre este club hasta que se levante es un rumor sobre una operación imposible.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
El banquillo29/01/2035
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑2, pronunciadas por Interim Coach ante una sala que ya las había oído.
En breve
El banquilloOscar Ramirez, fuera tras una mala racha
El banquilloJunior García pide hablar con el técnico
Javier Borja consigue el traspaso que siempre quiso
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Javier Borja acaba de firmar por el Universitario Popayan y, por una vez, la respuesta importaba.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Millonarios conserva a su hombre, y Universitario Popayan vuelve a una lista con un nombre tachado.
Jairo Ortiz y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Los clubes de fútbol se endeudan; eso no es noticia. Endeudarse por encima de lo concedido sí lo es, porque a partir de aquí es el dinero del dueño o la decisión de otro, y ninguna de las dos cosas le pertenece a la directiva.
Tiene 20 años y nadie en Universitario Popayan lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
No es que lo dejen fuera. Simplemente no hay ningún lugar en el sistema con el que juega Universitario Popayan donde poner a un hombre que hace lo que él hace, y eso es más duro de oír que cualquier alineación.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Universitario Popayan saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Entrena duro, dice lo que hay que decir y vuelve a un piso vacío. En el Universitario Popayan nadie ha hecho nada mal, y por eso mismo es tan difícil de arreglar.
Quedan 6 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Universitario Popayan puede pedir y sube el sueldo que Jairo Ortiz puede exigir.
Samuel Asprilla estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Universitario Popayan ha hecho la llamada a Deportivo Pereira. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
A America de Cali le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
A Jairo Ortiz le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Samuel Galindo está en ella.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Universitario Popayan saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Nicolas Santos entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
En breve
El banquilloLuis Muriel se lleva el toque del técnico
Los aficionados que cantan cuando va mal son aficionados. Los que se quedan concentrados a la salida son un problema, y dentro del edificio todos saben cuál de las dos cosas es esto ahora.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 121 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universitario Popayan pueden fingir no haber oído.
Samuel Galindo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Universitario Popayan preguntó y Aguilas Doradas dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
A Once Caldas le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Universitario Popayan hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Jairo Ortiz estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En breve
El banquilloGustavo Mina llama a la puerta del técnico
MercadoLa historia de Carlos Rangel se niega a morir
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Samuel Galindo está en ella.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Nicolas Santos entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
En breve
MercadoLa historia de Carlos Rangel se niega a morir
El banquilloEl técnico sale a defender a Carlos Rangel
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
La deuda supera lo que el banco tenía concedido, y ahí es donde deja de ser la forma en que se financia el fútbol y pasa a ser un problema. Todas las tertulias de esta ciudad citarán la cifra durante los próximos cinco años.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. el entrenador lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
Todo el departamento de fútbol en una sala una mañana entre semana. No se anunció nada después, que es lo que anuncia una directiva cuando se le ha acabado la paciencia.
Samuel Asprilla estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El agujero de las cuentas se ha vuelto a tapar desde arriba. La afición tiene derecho a estar agradecida y a preguntar qué pasará el mes en que no se tape, y las dos cosas llegan juntas.
Un cambio en el banquillo no es una historia, son veinticinco. Esta es la de Saymon: era el jugador de alguien y ahora tiene que ser el de otro, empezando de cero.
El banquillo02/10/2034
Samuel Galindo se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Universitario Popayan lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Universitario Popayan, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Carlos Rangel firme algo — un contrato en Universitario Popayan o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Fuera lo que fuera lo que se dijo tras esa puerta, funcionó: la presión ha vuelto, las discusiones han cesado, y el puesto del técnico se defiende en el único idioma que cuenta.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Universitario Popayan pueden fingir no haber oído.
Samuel Galindo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Samuel Galindo está en ella.
Le han quitado la capitanía a Jose Hurtado. En el Universitario Popayan lo llamarán una decisión de equipo; un vestuario lo lee como un veredicto sobre una persona.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Universitario Popayan todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Es dinero que mantiene la luz encendida, no dinero que compra un central, y esa diferencia es toda la historia. Un club que vive de su propietario y no de su fútbol solo tiene una conversación por delante.
Universitario Popayan preguntó y Patriotas dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Jairo Ortiz estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Jairo Ortiz, y el técnico lo permitió.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Universitario Popayan cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Un cambio en el banquillo no es una historia, son veinticinco. Esta es la de Saymon: era el jugador de alguien y ahora tiene que ser el de otro, empezando de cero.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Universitario Popayan ha hecho la parte difícil con Junior, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
No se puede pagar traspaso por nadie, necesite lo que necesite la plantilla. Hasta que se levante, cada rumor sobre este club es un rumor sobre una operación imposible.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Millonarios conserva a su hombre, y Universitario Popayan vuelve a una lista con un nombre tachado.
Carlos Herrera estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Universitario Popayan ha hecho la llamada a Junior. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Una consulta de cesión a Deportivo Pasto: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
Universitario Popayan ha hecho la llamada a Atletico Bucaramanga. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
El banquillo10/07/2034
Samuel Galindo se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Universitario Popayan lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Nicolas Santos entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Ya van 26 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Fortaleza CEIF conserva a su hombre, y Universitario Popayan vuelve a una lista con un nombre tachado.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Samuel Galindo, y el técnico lo permitió.
Los dos clubes en el barro, un partido entre ellos, y un estadio que estará más ruidoso y más asustado que en cualquier otro momento de la temporada. Universitario Popayan sabe lo que hay en juego, y también lo sabe todo el fondo visitante.
Marco Espíndola y un compañero se dijeron esta semana cosas que costará más de una semana retirar. No iba de fútbol, y los dos juegan el sábado.
El banquillo12/06/2034
el entrenador afronta las preguntas
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». el entrenador tras el 0‑3, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Carlos Herrera lo produjo, y el 8.75 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
Samuel Galindo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 17 años que siente suyo. Carlos Herrera la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
23 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Universitario Popayan tiene que sacar un resultado de donde sea.
18 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Universitario Popayan sabe decir en qué semana.
0‑3 para Barranquilla, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Universitario Popayan lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El veto impide pagar un traspaso por cualquier jugador, piense lo que piense el entrenador. Cada rumor que se publique sobre este club hasta que se levante es un rumor sobre una operación imposible.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Quan Idris, y el técnico lo permitió.
Ya van 22 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
17 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Universitario Popayan sabe decir en qué semana.
Edwin Sinisterra estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El banquillo15/05/2034
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por el entrenador ante una sala que ya las había oído.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Samuel Galindo está en ella.
De los campos de la cantera a una convocatoria del primer equipo a los 16. El debut es la parte fácil; el segundo partido es el que todo joven tiene que ganarse.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Universitario Popayan querrían reconocer. Se le nota los sábados.
20 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Universitario Popayan tiene que sacar un resultado de donde sea.
15 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Samuel Asprilla y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
13 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Universitario Popayan sabe decir en qué semana.
Marco Espíndola estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El banquillo17/04/2034
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑4, pronunciadas por el entrenador ante una sala que ya las había oído.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
Ya van 17 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
12 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Samuel Galindo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
Los clubes de fútbol se endeudan; eso no es noticia. Endeudarse por encima de lo concedido sí lo es, porque a partir de aquí es el dinero del dueño o la decisión de otro, y ninguna de las dos cosas le pertenece a la directiva.
Puesto 12, 1 puntos, y cada resultado hasta hoy reducido a una línea. La segunda vuelta empieza con la misma plantilla y otras expectativas.
El banquillo10/04/2034
el entrenador da la cara
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
En breve
El banquilloSamuel Galindo se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
15 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Universitario Popayan tiene que sacar un resultado de donde sea.
10 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Universitario Popayan sabe decir en qué semana.
0‑3 para Deportivo Pereira, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
El técnico los retuvo y dijo lo que había que decir. Se espera respuesta el sábado, y si no llega las preguntas suben de planta.
El banquillo20/03/2034
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑3 el entrenador salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
Un mal ambiente se puede esperar a que pase. Un grupo de gente que se reúne después para decidir qué hacer al respecto, no, y todos en el club saben en qué fase están.
Ya van 13 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Puesto 12 y 0 puntos, y en esta parte de la ciudad la tabla se lee de abajo arriba. El calendario ha dejado de ser un programa y ha empezado a ser una cuenta atrás.
8 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
A los 37, 3 puntos por debajo de lo que era, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses. Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil de esta página.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
4 partidos, dos o más encajados en todos ellos. Los equipos que generan tanto pueden convivir con eso una temporada corta. Nadie convive con eso para siempre.
Atletico Nacional avanza y Universitario Popayan se vuelve a casa, con el 0‑3 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
No se puede pagar traspaso por nadie, necesite lo que necesite la plantilla. Hasta que se levante, cada rumor sobre este club es un rumor sobre una operación imposible.
Ya van 10 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
0‑2 para Valledupar, y ninguna queja que merezca tinta. La actuación no pidió más de lo que obtuvo.
El banquillo20/02/2034
el entrenador afronta las preguntas
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». el entrenador tras el 0‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Universitario Popayan ha sido explícito sobre la situación de Marco Espíndola, que es más de lo que reciben muchos.
De los campos de la cantera a una convocatoria del primer equipo a los 16. El debut es la parte fácil; el segundo partido es el que todo joven tiene que ganarse.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
100 veces con esta camiseta, con cualquier tiempo y bajo cuatro o cinco entrenadores distintos. Esa clase de servicio se está yendo del fútbol sin hacer ruido.
La deuda supera lo que el banco tenía concedido, y ahí es donde deja de ser la forma en que se financia el fútbol y pasa a ser un problema. Todas las tertulias de esta ciudad citarán la cifra durante los próximos cinco años.
Ha dejado de ser un ambiente en la grada y ha pasado a ser algo organizado. Las directivas pueden ignorar mucho tiempo un mal clima; esta fase no la pueden ignorar demasiado.
Nazareno Bazán Vera estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Es dinero que mantiene la luz encendida, no dinero que compra un central, y esa diferencia es toda la historia. Un club que vive de su propietario y no de su fútbol solo tiene una conversación por delante.
Samuel Asprilla y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
El veto impide pagar un traspaso por cualquier jugador, piense lo que piense el entrenador. Cada rumor que se publique sobre este club hasta que se levante es un rumor sobre una operación imposible.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Quan Idris, y el técnico lo permitió.
El banquillo30/01/2034
el entrenador: «Sin excusas»
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑1, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Quedan 3 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Universitario Popayan puede pedir y sube el sueldo que Nazareno Bazán Vera puede exigir.
En breve
PlantillaDebut con el primer equipo a los 17 para Brian Castillo
6 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Universitario Popayan tiene que sacar un resultado de donde sea.
6 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
La lesión que siempre vuelve, de la que siempre se regresa con prisa y que en silencio cuesta más carreras que las dramáticas. 14 días es la estimación; la cifra honesta depende de si alguien tiene paciencia.
Dorsales del primer equipo para chavales a los que los técnicos conocen desde los doce años. La mayoría no llegará, y todos han hecho ya la parte más difícil.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Carlos Barrios lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Juan Giraldo ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Rafael Sanchez lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Cristian Garcia es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Jose Hurtado se lesiona los ligamentos de la rodilla: 37 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 37 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
Directiva02/01/2034
el entrenador tiene hasta la próxima junta
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Universitario Popayan todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
La versión oficial será que fue rutinaria. No lo fue, el momento lo dice, y todas las personas de esa sala saben lo que cuesta el próximo mal resultado.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Samuel Galindo lo ha hecho, en Universitario Popayan, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
«La firma más fácil de mi carrera.» Samuel Asprilla y Universitario Popayan acuerdan 3 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Universitario Popayan cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El agujero lo ha vuelto a tapar el de arriba. La afición tiene derecho a respirar y derecho a preguntar qué pasará el mes en que no lo tape, y las dos cosas suelen llegar juntas.
El entrenador puede hablar con quien quiera y no puede pagar a nadie. Una plantilla sobrevive a un mercado así con cesiones, con canteranos y con la esperanza de que las lesiones caigan en otra parte.