No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Chamois Niortais cosas que tardan más de una semana en retirarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Chamois Niortais cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Hérold Goulon, y el técnico lo permitió.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Arnaud Giraud lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Daniel Schneider firme algo — un contrato en Chamois Niortais o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Marcel Barbier estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Chamois Niortais, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Julien Duval estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Issa Maréga entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
La racha sin perder llega a 9. Algunas fueron victorias y otras, escapadas, pero un equipo que se niega a perder es un equipo del que se habla en otros vestuarios.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Chamois Niortais cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Chamois Niortais no han contestado, que también es una forma de contestar.
Ya son 8 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Chamois Niortais cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Marcel Barbier estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Benoît Mercier. 2‑1 ante Bourg-Peronnas, y la ovación final fue sobre todo suya.
Julien Duval estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
12 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Chamois Niortais tiene que sacar un resultado de donde sea.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Chamois Niortais cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Arnaud Giraud, y el técnico lo permitió.
Una amarilla que no hacía falta, en una noche en la que el partido ya estaba ganado. Chamois Niortais pierden a un jugador por el motivo más evitable que existe.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Chamois Niortais cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Una tanda se recuerda por su final, y esta termina con Arnaud Giraud: 2 penaltis detenidos y una afición que los describirá uno por uno durante los próximos veinte años.
OGC Nice avanza y Chamois Niortais se vuelve a casa, con el 2‑2 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
Ya van 7 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Marcel Barbier estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Chamois Niortais pueden fingir no haber oído.
5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Chamois Niortais tiene que sacar un resultado de donde sea.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Chamois Niortais cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Un nombre más en la lista: Red Star ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre Marcel Duval. La respuesta de Chamois Niortais no ha cambiado. De momento.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Joseph Gautier, y el técnico lo permitió.
La oferta de Toulouse FC por Rémi Le Roux se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
La grada24/08/2026
Los silbidos bajan desde tres lados
«Pagamos esto cada quince días. Lo mínimo es alguien a quien se le note que le importa.» 7 de los 26 del primer equipo se metieron ahí dentro; el resto no jugaba.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Chamois Niortais pueden fingir no haber oído.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Chamois Niortais cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Chamois Niortais, y no se va a retirar.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Julien Duval y Chamois Niortais acuerdan 2 años más.
Julien Duval estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Julien Duval entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
En breve
MercadoMarcel Duval tiene permiso para buscarse otro sitio
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Chamois Niortais cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Daniel Leclercq. 1‑0 ante Stade Lavallois, y la ovación final fue sobre todo suya.
Algunos partidos los decide un instante; este lo decidió un hombre. 7.86 en la ficha, y la afición del Chamois Niortais se fue a casa repitiendo un nombre.
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MercadoFrédéric Rey tiene permiso para buscarse otro sitio
PlantillaEl técnico pone a Rémy Le Goff de ejemplo