Samed Baždar estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Veo todos los partidos de Zaragoza desde aquí. Eso lo dice todo sobre dónde tengo la cabeza». La cesión en Levante sigue su curso, pero el corazón nunca hizo el viaje.
Es el nombre de todas las columnas y de todas las tertulias, y eso pesa a cualquier edad. Hay futbolistas que crecen ahí dentro y otros que se apagan sin ruido.
«Tengo ambiciones y me gustaría que el club las compartiera». Nadie ha pedido salir ni le han señalado la puerta, pero un jugador elige esa frase con cuidado y un despacho la escucha exactamente como fue pensada.
Samed Baždar estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Samed Baždar. 3‑1 ante Cultural Leonesa, y la ovación final fue sobre todo suya.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Zaragoza, y 0 partidos en 11 dicen que se ha ganado que le escuchen.
«Tengo ambiciones y me gustaría que el club las compartiera». Nadie ha pedido salir ni le han señalado la puerta, pero un jugador elige esa frase con cuidado y un despacho la escucha exactamente como fue pensada.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Zaragoza cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Zaragoza, y 0 partidos en 7 dicen que se ha ganado que le escuchen.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Levante pueden fingir no haber oído.
César Gelabert estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Marco Ilaimaharitra, y el técnico lo permitió.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que César Gelabert firme algo — un contrato en Levante o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Samed Baždar estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Nahuel Tenaglia. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Zaragoza querrían reconocer. Se le nota los sábados.
Una cara nueva en su posición y, de repente, Nahuel Tenaglia tiene que reconquistar lo que creía suyo. El Zaragoza no ha prometido nada: en esta fase casi nunca se promete.