«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Celta lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Ilaix Moriba estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Plantilla31/05/2032
Palabras en el entrenamiento del Celta sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Marc Bernal está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Eitan Peretz lo ha hecho, en Celta, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
El papeleo se termina mucho antes que el jugador. Axel Abet ha acordado venir cuando expire su contrato actual, lo que significa que el Celta se ha ahorrado un presupuesto de verano con una llamada.
Tiene 20 años, y los informes de los ojeadores coinciden en la única línea que importa: el techo. Fichajes así son décimos de lotería escritos por profesionales.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Celta saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
El banquillo31/05/2032
Paco Esteban se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Celta lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Maccabi Petach Tikva hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Maccabi Petach Tikva la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Maccabi Petach Tikva pueden fingir no haber oído.
Maccabi Petach Tikva lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Maccabi Haifa, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
Un reconocimiento médico, una firma, una camiseta sostenida delante de un panel de patrocinadores. Maccabi Petach Tikva ha hecho la parte difícil con Hapoel Kiryat Shmona, y lo que queda es la parte que la afición ve de verdad.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Ben Lederman estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
34 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. Maccabi Petach Tikva pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. Maccabi Petach Tikva dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Maccabi Petach Tikva lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Ben Lederman y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Nowaf Bazia está en ella.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Maccabi Petach Tikva saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Samuel Owusu se lesiona los ligamentos de la rodilla: 138 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 138 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Maccabi Petach Tikva lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Dan Dabbur será jugador de otro club este fin de semana, y en Maccabi Petach Tikva las despedidas han empezado en voz baja.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: PSV lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Maccabi Petach Tikva tiene que sacar un resultado de donde sea.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Ben Lederman está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Johnbosco Samuel Kalu estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Maccabi Petach Tikva preguntó y Wadi Degla dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
En breve
Notas de los jugadoresNoventa minutos de Adar Ratner en su mejor versión
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Maccabi Petach Tikva pueden fingir no haber oído.
Maccabi Petach Tikva lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Sevilla, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑3, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Maccabi Petach Tikva pueden fingir no haber oído.
7 partidos sin ganar, y entonces esto, contra Maccabi Netanya. El alivio es un ruido extraño en un campo de fútbol, y al final fue el único que se oyó.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Ben Lederman está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Regates completados: 19. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Maccabi Petach Tikva nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Ben Lederman está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Johnbosco Samuel Kalu estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
El banquillo14/10/2030
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑2, pronunciadas por Christophe Richard ante una sala que ya las había oído.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Ariel Lugassy está en ella.
Toca Hapoel Haifa, y hay un hombre en el vestuario de Maccabi Petach Tikva que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Maccabi Petach Tikva hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Maccabi Petach Tikva lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Altas, 14; bajas, 5; y ningún cambio más en meses. El entrenador tiene lo que tiene, la afición tiene su opinión al respecto, y la tabla tendrá la última palabra.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Hapoel Kfar Saba lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
A los 21 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Plantilla02/09/2030
Ben Lederman choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
10 días con la silla libre, una lista de nombres que crece y mengua cada día y ninguna firma. Cada semana que pasa se lleva a los mejores candidatos de esa lista.