Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Al-Taawoun nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Parfait Guiagon firme algo — un contrato en Al-Taawoun o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Ahora parece alguien que vive aquí y no alguien que viene a trabajar aquí. Ha costado casi toda una temporada, y en el Al-Taawoun la diferencia se ve desde la última fila.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Abdulrahman Hindi será jugador de otro club este fin de semana, y en Al-Taawoun las despedidas han empezado en voz baja.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Clayton Diandy tiene 20 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Abderrazak Hamdallah estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Al-Taawoun nadie finge estar haciéndolo.
Una cláusula en la que alguien insistió hace años, en una negociación que nadie recuerda, acaba de pagarle al Al-Taawoun $8.0K. Ibrahim Al-Shuail se marchó hace mucho; el papel se quedó.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Al-Taawoun saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
El banquillo05/04/2027
Younes El Bahraoui se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Al-Taawoun lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Mohammed Al-Kuwaykibi ha apuntado la fecha.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Abdulrahman Hindi será jugador de otro club este fin de semana, y en Al-Taawoun las despedidas han empezado en voz baja.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Al-Taawoun trata con un hombre que quiere otro país.
Muteb Al-Mufarrij estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Al-Taawoun saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
El banquillo08/03/2027
Younes El Bahraoui se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Al-Taawoun lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Se ha jugado el último partido de liga y la tabla ha dejado de moverse: 35 puntos. El verano empieza el lunes, y con él la discusión sobre qué ha significado todo esto.
Notas de los jugadores01/03/2027
Clayton Diandy, 20 años, juega como si llevara aquí una vida: 8.29
Un 8.29 significa una cosa junto al nombre de un futbolista de veintinueve y otra muy distinta junto al de uno de 20. En el estadio nadie necesitó que se lo explicaran.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Al-Taawoun lo saben.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al-Taawoun cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Tiene 20 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Saif Rashad será jugador de otro club este fin de semana, y en Al-Taawoun las despedidas han empezado en voz baja.
Abderrazak Hamdallah y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Regates completados: 17. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Saeed Al-Sheikh tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Younes El Bahraoui, y el técnico lo permitió.
El banquillo22/02/2027
Maílson se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Al-Taawoun lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Aschraf El Mahdioui. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Dos goles y un 8.45 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Ahmed Bahusayn será jugador de otro club este fin de semana, y en Al-Taawoun las despedidas han empezado en voz baja.
Ya son 3 victorias seguidas, y la pregunta ha cambiado: ya no es si la racha se acaba, sino quién la acaba. Una confianza así no se compra; se gana exactamente de esta manera.
Tiene 23 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 14 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Abdulrahman Hindi será jugador de otro club este fin de semana, y en Al-Taawoun las despedidas han empezado en voz baja.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Maílson y Al-Taawoun acuerdan 3 años más.
Tiene 22 años y el estadio ya canta su nombre, algo que les pasa a los chicos de la casa y casi nunca a los fichajes. Todo lo que venga a partir de aquí se medirá contra un cariño que no hizo nada por ganarse salvo ser de aquí.
Al-Fateh obligó a Al-Taawoun a sudarlo, pero el marcador decía 1‑0 al final y la tabla no pregunta cómo.
Objetivos de mercado08/02/2027
El cierre del mercado se lleva por delante el fichaje de Ahmed Al-Kassar
A Al-Taawoun se le acabó el tiempo con Al-Qadisiyah. El papeleo seguía abierto cuando pasó la hora límite, y un traspaso que estaba casi hecho es ahora un traspaso que nunca existió.
Ali Makki estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Al-Taawoun la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
Hay un silencio muy concreto en una grada visitante viendo a un hombre marcar dos veces. Parfait Guiagon lo produjo, y el 8.38 junto a su nombre es más bien generoso con todos los demás.
La oferta de Saipa por Koshaim Al-Qahtani se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Los clubes lo tienen todo cerrado y lo que queda son papeles y una foto. En Al-Taawoun ya hablan de él en pasado.
Directiva01/02/2027
Al-Taawoun cierra el mercado con una plantilla hecha a su medida
Altas, 2; bajas, 1; y ningún cambio más en meses. El entrenador tiene lo que tiene, la afición tiene su opinión al respecto, y la tabla tendrá la última palabra.
Al-Taawoun ha acudido a Al-Qadisiyah con una oferta, y la afición ha acudido a internet con una opinión sobre ella. Que alguna de las dos cambie algo depende del club vendedor.
9 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Al-Taawoun tiene que sacar un resultado de donde sea.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Al-Taawoun lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
8 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Al-Taawoun sabe decir en qué semana.
Regates completados: 20. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al-Taawoun cosas que tardan más de una semana en retirarse.
2 penaltis detenidos desde los once metros, y un estadio que los describirá uno por uno durante veinte años. A un portero le hace falta una noche así en toda su carrera, y esta fue la suya.
Lo último de un traspaso que todavía depende del jugador es su firma en sus propias condiciones, y ya está puesta. Al-Taawoun lo ha perdido en todo salvo en el papeleo.
Ya van 8 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
7 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Fahad Al-Rashidi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Al-Taawoun hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
5 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Saif Rashad será jugador de otro club este fin de semana, y en Al-Taawoun las despedidas han empezado en voz baja.
Abderrazak Hamdallah estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Al-Taawoun preguntó y Al-Ta'ee dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Al-Taawoun hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Regates completados: 26. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Al-Taawoun lo saben.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 20 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al-Taawoun cosas que tardan más de una semana en retirarse.
4 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Al-Taawoun sabe decir en qué semana.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Al-Ettifaq conserva a su hombre, y Al-Taawoun vuelve a una lista con un nombre tachado.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 23 años que siente suyo. Marin Petkov la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Regates completados: 25. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Abderrazak Hamdallah y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Al-Taawoun sabe decir en qué semana.
Directiva28/12/2026
En Al-Taawoun el 106% de los ingresos se va en sueldos
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
El banquillo28/12/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Saeed Al-Sheikh no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Al-Taawoun tampoco lo escondía nadie.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Al-Taawoun hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Ocasiones creadas: 12. La columna que nadie lee llevaba toda la historia del partido, y su nombre estaba arriba del todo.
El banquillo21/12/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑1, pronunciadas por Saeed Al-Sheikh ante una sala que ya las había oído.
Waleed Al-Subaie estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Younes El Bahraoui, y el técnico lo permitió.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Saif Rashad será jugador de otro club este fin de semana, y en Al-Taawoun las despedidas han empezado en voz baja.
Ali Makki estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El banquillo14/12/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Saeed Al-Sheikh salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
La historia de la ambición al revés, la que nadie cuenta: un futbolista pidiendo un escenario más pequeño, menos cámaras y una grada que no se gire. No es debilidad y casi siempre se cuenta como si lo fuera.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 86 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Regates completados: 21. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Fahad Al-Rashidi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 1‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Aquí no cabe queja y todos los implicados lo saben, lo que no acorta el camino hasta el banquillo. El estado de forma es la única moneda del fútbol contra la que no se puede pedir un préstamo.
Le han quitado la capitanía a Bassam Al-Hurayji. En el Al-Taawoun lo llamarán una decisión de equipo; un vestuario lo lee como un veredicto sobre una persona.
Regates completados: 23. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Al-Taawoun lo saben.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al-Taawoun cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los 23 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Media liga jugada, puesto 5, 20 puntos en el casillero. Multiplicarlo por dos es la cuenta que ha hecho todo aficionado y la única que nadie en el club hará en voz alta.
Directiva30/11/2026
En Al-Taawoun el 105% de los ingresos se va en sueldos
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
En breve
Notas de los jugadoresNadie sobre el césped estuvo cerca de Marin Petkov
Las eliminatorias esperan a que alguien las agarre, y Waleed Al-Subaie lo hizo ante Al-Ettifaq. 1‑0 al final, y en el bombo de la siguiente ronda está Al-Taawoun.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Al-Taawoun no han contestado, que también es una forma de contestar.
Lo más difícil de tener 14 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Waleed Al-Subaie no lo necesitó: 7.83, y parecía el más cómodo del campo.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 22 años que siente suyo. Saif Rashad la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Al-Taawoun hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Saif Rashad será jugador de otro club este fin de semana, y en Al-Taawoun las despedidas han empezado en voz baja.
Abderrazak Hamdallah estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Younes El Bahraoui está en ella.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Al-Taawoun, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Saif Rashad: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Al-Taawoun necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Fahad Al-Rashidi ha apuntado la fecha.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 117 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al-Taawoun cosas que tardan más de una semana en retirarse.
100 partidos con la camiseta. Nadie se propone construir un registro así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club, y esta ciudad sabe lo que tiene.
«No me fui a mirar desde el banquillo. Quiero volver a Al-Taawoun y pelear mi sitio.» 7 partidos de 11 en Al-Saudi Al-Watani dicen el resto.
El banquillo09/11/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Saeed Al-Sheikh salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
A Abdulelah Hawsawi le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
El once lo repite en público cada semana hasta que deje de ser verdad. Es la única forma de suplencia contra la que un futbolista no tiene argumentos, y la que más le cuesta digerir.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Al-Taawoun hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Abderrazak Hamdallah, y el técnico lo permitió.
16 días, dice la prueba, y las pruebas son más amables que la realidad. Los partidos de ese tramo acaban de convertirse en el trabajo de otro.
Directiva02/11/2026
En Al-Taawoun el 105% de los ingresos se va en sueldos
Todos los clubes del fútbol pagan a sus jugadores la mayor parte de lo que ingresan. Pagarles casi todo es otro invento, y ha acabado igual todas las veces que alguien lo ha intentado.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Saeed Al-Sheikh tras el 0‑1, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al-Taawoun cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 133 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Al-Taawoun lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
A los 23 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
Waleed Al-Subaie estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El banquillo26/10/2026
El veredicto del entrenador
«No me voy a venir arriba y tampoco dejaré que ellos lo hagan. Ha sido un buen día. Los habrá más difíciles». Saeed Al-Sheikh fue breve tras ganar 1‑0, que es lo que hacen los entrenadores cuando están contentos.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 141 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Al-Taawoun nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
A los 22 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Al-Taawoun lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 20 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
Fahad Al-Rashidi y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Toca Al-Hilal, y hay un hombre en el vestuario de Al-Taawoun que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Al-Taawoun. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
«Le he dado todo a esto, pero mi familia no está aquí, y yo tampoco, en realidad». A un futbolista se le puede corregir el mal momento. De esto nunca se ha corregido nadie, y en el Al-Taawoun lo saben.
Abderrazak Hamdallah y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Los sueldos se llevan el 138% de lo que ingresa Al-Taawoun
Hay una cifra a partir de la cual una masa salarial deja de ser ambiciosa y se convierte en la razón de que no sea posible nada más, y este club ha llegado a ella. No queda nada para un fichaje, para una grada ni para una tarde de lluvia.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Koshaim Al-Qahtani, y el técnico lo permitió.
Plantilla05/10/2026
14 caras nuevas y el Al-Taawoun todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Saeed Al-Sheikh tras el 1‑3, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Cuatro o cinco jornadas de regularidad, medidas contra todos los de la división que hacen su trabajo. Abderrazak Hamdallah sale de esa comparación dentro del equipo, y el Al-Taawoun se ha beneficiado de cada una de esas tardes.
Dos goles y un 8.80 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Ya son 6 partidos sin perder. Unos se ganaron y otros se sobrevivieron, pero se está formando una costumbre — y contra las costumbres es contra lo más difícil que se juega en el fútbol.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Al-Taawoun trata con un hombre que quiere otro país.
2‑2, y los dos vestuarios lo llamarán dos puntos perdidos. Un empate que planteó muchas preguntas y no respondió ninguna.
El banquillo28/09/2026
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Saeed Al-Sheikh eligió la versión del vaso medio lleno del 2‑2; la afición se fue con la otra.
Otro ha estado mejor, el entrenador lo ha dicho con una alineación, y no hay discusión posible. Recuperará la camiseta de la única manera en que se puede recuperar.
Regates completados: 30. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 7.98 con 35 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Saif Rashad será jugador de otro club este fin de semana, y en Al-Taawoun las despedidas han empezado en voz baja.
Abderrazak Hamdallah estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 22 años que siente suyo. Cristhoper Zambrano la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Abderrazak Hamdallah. 1‑0 ante Al-Khaleej, y la ovación final fue sobre todo suya.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Mohammed Al-Dossary, y el técnico lo permitió.
«El mérito es de los jugadores. Hoy mi trabajo ha sido fácil». No lo fue, y todos en la sala lo sabían; después de un 1‑0, Saeed Al-Sheikh podía permitirse ser generoso.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
El precio estaba acordado y el vuelo, mirado — y entonces el teléfono dejó de sonar. Damac pasó página, Ibrahim Al-Shuail se reincorpora a Al-Taawoun, y todos fingen que el lunes es solo un lunes.
Fahad Al-Rashidi estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Parfait Guiagon. 2‑0 ante Najran, y la ovación final fue sobre todo suya.
Nota de 8.07: de esas cifras que un cronista apunta dos veces para asegurarse. Le salió todo lo que intentó, y lo que no intentó no merecía la pena.
El banquillo31/08/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Saeed Al-Sheikh, sobre una victoria por 2‑0 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Al-Taawoun la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Al-Taawoun nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Al-Taawoun lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Al-Fayha, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
Abderrazak Hamdallah estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Al-Taawoun preguntó y Al-Fayha dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 22 años que siente suyo. Marin Petkov la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Un nombre más en la lista: Al-Saudi Al-Watani ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre Hamoud Bassam. La respuesta de Al-Taawoun no ha cambiado. De momento.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Al-Taawoun cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Al-Fayha conserva a su hombre, y Al-Taawoun vuelve a una lista con un nombre tachado.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Maílson, y el técnico lo permitió.
Al-Nassr se llevó los puntos tras un 0‑2 que costará explicar en la grada.
El banquillo17/08/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑2, pronunciadas por Saeed Al-Sheikh ante una sala que ya las había oído.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. Al-Taawoun cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Al-Taawoun la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Sami Al-Mutairi es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Waleed Al-Subaie es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
En breve
PlantillaAl-Taawoun, un equipo de desconocidos entre sí
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Oscar y Al-Taawoun acuerdan 4 años más.
Abderrazak Hamdallah y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Lo he intentado. Lo he intentado de verdad, y cada día me despierto en el sitio equivocado». Eso no se le entrena a nadie, y en Al-Taawoun nadie finge estar haciéndolo.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Parfait Guiagon estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
El nombre de Bassem Al-Arini ha aparecido en conversaciones de las que Al-Taawoun no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
Sigue sin haber oferta sobre la mesa, y el contrato de Oscar sigue encogiendo. En el idioma de los despachos, un silencio tan largo deja de ser un descuido y empieza a ser una respuesta.