«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Ludogorets II trata con un hombre que quiere otro país.
Derrota por 1‑2, y merecida. El entrenador fue breve después, lo cual probablemente fue prudente.
El banquillo30/11/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑2, pronunciadas por Deyan Nikolov ante una sala que ya las había oído.
Regates completados: 106. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Una nota de 7.30, y nadie en el estadio la discutiría. Estuvo en todo lo que importaba y en casi todo lo que no.
El banquillo23/11/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Deyan Nikolov no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Ludogorets II tampoco lo escondía nadie.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Damyan Hristov: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Ludogorets II necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Damyan Hristov. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Nota de 7.15 en una tarde que corrió del primer al último pitido. Fallara lo que fallara en Ludogorets II, el mejor del campo era suyo.
El banquillo09/11/2026
La vista desde el banquillo
«No hemos perdido. Hay semanas en que eso es todo lo que hay, y prefiero tener el punto a no tenerlo». Deyan Nikolov eligió la versión del vaso medio lleno del 0‑0; la afición se fue con la otra.
En breve
PlantillaEl mejor de la categoría el pasado fin de semana fue un jugador del Ludogorets II
Un 2‑1 ante CSKA Sofia II, más trabajado que regalado, y una de esas tardes que mandan a todos a casa hablando de la próxima jornada y no de esta.
El banquillo02/11/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Deyan Nikolov, sobre una victoria por 2‑1 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
Alguien vio todos los partidos de la categoría este fin de semana y decidió que él fue lo mejor de cualquiera de ellos. Un honor pequeño, y la mayoría de las carreras terminan sin uno.
«Si nos van a ganar, que no sea porque a alguien de aquí le daba pereza». Se levantó y lo dijo delante de todos, y eso es algo que un grupo recuerda de un hombre durante años.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Hossam Abdelmaguid entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Nadie en el Ludogorets II insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Ocupa el puesto 17 y estará esperando. Fuera de casa es donde una temporada enseña su verdadero carácter, y este equipo tiene algo que demostrar sobre el suyo.
Ya van 10 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
9 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Dos o más goles en contra en cada uno de los últimos 4 partidos. No es un error que se repite, que sería lo fácil de corregir; es uno distinto cada semana.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Ludogorets II se enfrenta al equipo al que todos persiguen
Belasitsa llega como líder. A un equipo de arriba se le gana más o menos una vez al mes, y el club que lo consigue se lleva una semana que recuerda durante un año.
«Respeto al entrenador y no voy a sentarme aquí a fingir que estoy contento». Es la frase más repetida del fútbol y nunca ha sido el final de una historia.
Regates completados: 64. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
8 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Ludogorets II sabe decir en qué semana.
«Hay mañanas en las que te despiertas y todo lo que conoces sigue estando lejísimo». No es el fútbol y nunca lo fue: el Ludogorets II trata con un hombre que quiere otro país.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑5, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Ludogorets II tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
7 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
A los 23 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Hossam Abdelmaguid firme algo — un contrato en Ludogorets II o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
Nadie en el Ludogorets II insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Regates completados: 55. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
16 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Ya van 7 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑4, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Todas las ruedas de prensa empiezan y acaban ya igual: con el futuro de Damyan Hristov. Al técnico se le han agotado las maneras nuevas de no decir nada.
Ya van 6 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
5 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Deyan Nikolov tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Lokomotiv Gorna Oryahovitsa defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Noventa minutos muy concretos pedían otro tipo de jugador, y el entrenador eligió uno. No está en mala forma y no está en el once, y las dos cosas son ciertas.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Ludogorets II, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
No un contrato nuevo, no un dorsal nuevo: un lugar nuevo en la cabeza del entrenador, que es el único ascenso del fútbol que importa de verdad. Hossam Abdelmaguid acaba de subir en él.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
«No es el fin del mundo y no es suficiente. Las dos cosas son verdad». El entrenador, tras un empate 0‑0, dijo lo honesto y luego entró a decirlo otra vez.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Dunav Ruse defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Regates completados: 124. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Los clubes han cerrado el traspaso y él ha cerrado su ficha. Queda un reconocimiento médico y una fotografía, y alrededor de Ludogorets II la gente ha empezado a hablar de él en pasado.
4 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Ludogorets II tiene que sacar un resultado de donde sea.
A los 23 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
El banquillo24/08/2026
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Deyan Nikolov no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Ludogorets II tampoco lo escondía nadie.
La oferta de Ismaily por Hossam Abdelmaguid se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
Hossam Abdelmaguid estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
El banquillo17/08/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑2 Deyan Nikolov salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Regates completados: 35. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
«Sé lo que va a decir la gente. Sé lo que quiero, y está aquí». Belasitsa tenía el traspaso acordado y la camiseta lista; no tenía al jugador, y ahora ya no lo tendrá.
«Hay una distancia, y fingir que no la hay no ayuda a nadie.» Ninguna de las partes se ha movido, y el calendario trabaja para una sola de ellas.
El banquillo10/08/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 0‑2, pronunciadas por Deyan Nikolov ante una sala que ya las había oído.
274 partidos a lo largo de 13 temporadas con una sola camiseta. Ya nadie planea una carrera así; le ocurre a cierta clase de futbolista en cierta clase de club.
El nombre de Georgi Terziev ha aparecido en conversaciones de las que Ludogorets II no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
Ya se había levantado el cartel del añadido, la victoria estaba descontada, y entonces marcó Marek. No hay peor minuto para encajar, y el estadio se vació en el silencio que sigue a uno de esos.
Georgi Terziev estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Ludogorets II tendrá que responder con minutos o con un traspaso.