0-3 para Charleroi, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Westerlo saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Se fue a celebrarlo como quien llevaba meses cargando con ello, porque lo llevaba. Westerlo tienen a su fichaje desatascado y una pregunta menos en cada rueda de prensa.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Tiene 20 años y nadie en Westerlo lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
Es el nombre de todas las columnas y de todas las tertulias, y eso pesa a cualquier edad. Hay futbolistas que crecen ahí dentro y otros que se apagan sin ruido.
Se fue a celebrarlo como quien llevaba meses cargando con ello, porque lo llevaba. Westerlo tienen a su fichaje desatascado y una pregunta menos en cada rueda de prensa.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Westerlo saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Se fue siendo un chaval y regresa sabiendo todavía dónde está la grada visitante. A la mayoría de los fichajes hay que explicarlos; a este le bastó una foto.
La camiseta todavía le queda bien. Simon Alderweireld está de vuelta en Westerlo, y medio estadio ya lo recuerda con estos colores. Hay fichajes que hay que venderle a la ciudad; este se vendió solo.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Arsenio Valpoort llega con 37 años, sin nada que demostrar y con mucho que transmitir. Las piernas son moneda de jóvenes; saber dónde colocarse no envejece.
Tiene 20 años y nadie en Westerlo lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Westerlo saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Westerlo pueden fingir no haber oído.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Westerlo pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Westerlo todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Arsenio Valpoort llega con 37 años, sin nada que demostrar y con mucho que transmitir. Las piernas son moneda de jóvenes; saber dónde colocarse no envejece.
Ivan Guzmán tiene 38 y ya no le queda nada por demostrar. Le queda saber dónde colocarse, cuándo bajar el ritmo y qué decir en el descanso, y nada de eso sale en una gráfica física.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
El club buscó fuera durante un mes, no encontró nada que le convenciera más y le dio el cargo al hombre que ya lo estaba haciendo. Conoce la casa; ahora tiene que demostrar que conoce el resto.
«Preguntádmelo en verano. Lo sabré antes que nadie.» Tiene 37 años y 12 partidos a la espalda, y Westerlo tienen que planificar con las dos respuestas.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Las mejores operaciones son las que los contables ni llegan a notar. Daniel Tumminelli llega a Westerlo con su ficha como único coste y algo que demostrar como única cláusula.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
8 días desde que quedó libre el banquillo, una lista de nombres circulando y nadie ha firmado nada. Cada semana que esto se alarga, la lista se acorta.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Johan Martial puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
10 canteranos de una academia valorada ahora en 9 sobre 20. Un club de este tamaño no sobrevive de otra manera, y en la ciudad se saben todos los nombres.
En breve
PlantillaFabiano Ferro conserva el voto de su entrenador
Cuatro párrafos en la web del club, ninguno sobre fútbol. La directiva le dio las gracias, le deseó suerte y ya tenía la búsqueda en marcha antes de publicarlo.
«Alguien tiene que dar la alineación el sábado. Esta semana soy yo, y hasta ahí he pensado.» No hubo promesas en ninguna dirección, que es como suelen empezar estas cosas.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Westerlo todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
La operación que iba a llevar a Adnan Nainggolan al Zulte Waregem se ha roto en la última fase y vuelve a presentarse en el Westerlo con un verano para olvidar y una temporada por jugar. Nadie dice quién se levantó de la mesa.
Un jugador que esperaba ser titular lo vio desde fuera. El técnico lo llamará una decisión de equipo; Daivy Lefranc-Yeboah lo llamará otra cosa en privado.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 11 partidos en 33 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Una amarilla que no hacía falta, en una noche en la que el partido ya estaba ganado. Westerlo pierden a un jugador por el motivo más evitable que existe.
Una media de 7.23 en la temporada con 4 goles detrás. Los rivales han empezado a planificar pensando en él, que es el cumplido más sincero que paga el fútbol.
Las mejores operaciones son las que los contables ni llegan a notar. Ioannis Katsiamis llega a Westerlo con su ficha como único coste y algo que demostrar como única cláusula.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
El club buscó fuera durante un mes, no encontró nada que le convenciera más y le dio el cargo al hombre que ya lo estaba haciendo. Conoce la casa; ahora tiene que demostrar que conoce el resto.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 10 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Westerlo pueden fingir no haber oído.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
10 días con la silla libre, una lista de nombres que crece y mengua cada día y ninguna firma. Cada semana que pasa se lleva a los mejores candidatos de esa lista.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 13 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
10 canteranos de una academia valorada ahora en 9 sobre 20. Un club de este tamaño no sobrevive de otra manera, y en la ciudad se saben todos los nombres.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Oskar Annell lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Racing Genk defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 12 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 8 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
10 canteranos de una academia valorada ahora en 9 sobre 20. Un club de este tamaño no sobrevive de otra manera, y en la ciudad se saben todos los nombres.
Alessandro Santella tiene 20 años, y Westerlo lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Jelle Van Neck puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
Dados por muertos hace quince días, el vestuario ha cerrado filas y ha respondido en el campo. Algo se dijo detrás de esa puerta, y de momento aguanta.
La operación que iba a llevar a Adnan Nainggolan al Waasland-Beveren se ha roto en la última fase y vuelve a presentarse en el Westerlo con un verano para olvidar y una temporada por jugar. Nadie dice quién se levantó de la mesa.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 4 partidos en 13 dicen que se ha ganado que le escuchen.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Westerlo saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Una cara nueva en su posición y, de repente, Serhiy Sydorchuk tiene que reconquistar lo que creía suyo. El Westerlo no ha prometido nada: en esta fase casi nunca se promete.
Anderlecht avanza y Westerlo se vuelve a casa, con el 1-3 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
Estaba todo acordado hasta que dejó de estarlo, y Mehdi Bounou vuelve a Westerlo con un verano para olvidar. Ninguno de los dos clubes dice quién se levantó de la mesa.
Johan Martial llega con 37 años, sin nada que demostrar y con mucho que transmitir. Las piernas son moneda de jóvenes; saber dónde colocarse no envejece.
La grada esperó un gol que nunca llegó. Charleroi defendió con todos, se marchó con lo que había venido a buscar, y los dos equipos podrían seguir jugando a estas horas sin estrenar el marcador.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Westerlo saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Plantilla04/09/2028
Primera camiseta del primer equipo para Kévin Sitou
Todo debut es una pequeña historia sobre el futuro: Kévin Sitou, 22 años, de los campos de la cantera al primer equipo. Sus padres, en la grada, guardarán el programa del partido.
En breve
DirectivaWesterlo firman un acuerdo de $324.1K al año
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
0-4 para KAA Gent, y fue tan malo como sugiere el número. Hay derrotas que se discuten y derrotas por las que se pide perdón; esta fue de las segundas.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Oskar Annell lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
Mackenzie Inman tiene 20 años, y Westerlo lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
En breve
MercadoMouscron están a punto de descolgar el teléfono
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 2 partidos en 9 dicen que se ha ganado que le escuchen.
En breve
MercadoSint-Truiden están a punto de descolgar el teléfono
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Westerlo saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Thorgan Witsel puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
La camiseta todavía le queda bien. Thomas De Ketelaere está de vuelta en Westerlo, y medio estadio ya lo recuerda con estos colores. Hay fichajes que hay que venderle a la ciudad; este se vendió solo.
La camiseta todavía le queda bien. Jason De Ketelaere está de vuelta en Westerlo, y medio estadio ya lo recuerda con estos colores. Hay fichajes que hay que venderle a la ciudad; este se vendió solo.
La camiseta todavía le queda bien. Lois Openda está de vuelta en Westerlo, y medio estadio ya lo recuerda con estos colores. Hay fichajes que hay que venderle a la ciudad; este se vendió solo.
La camiseta todavía le queda bien. Nacer Openda está de vuelta en Westerlo, y medio estadio ya lo recuerda con estos colores. Hay fichajes que hay que venderle a la ciudad; este se vendió solo.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 0 partidos en 5 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Westerlo saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Westerlo pueden fingir no haber oído.
Diego Da Silva Sousa tiene 20 años, y Westerlo lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Giovanni Rabbi tiene 20 años, y Westerlo lo ha fichado por el jugador que será, no por el que es. El primer equipo puede esperar; el sentido de una operación así son los años que compra.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 10 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
11 días con la silla libre, una lista de nombres que crece y mengua cada día y ninguna firma. Cada semana que pasa se lleva a los mejores candidatos de esa lista.
Tiene 20 años y nadie en Westerlo lo ha fichado para esta temporada. Estas operaciones se juzgan dentro de cuatro años, por gente que quizá ya no esté en el club.
«Alguien tiene que dar la alineación el sábado. Esta semana soy yo, y hasta ahí he pensado.» No hubo promesas en ninguna dirección, que es como suelen empezar estas cosas.
El nombre de Afonso Patrão ha aparecido en conversaciones de las que Westerlo no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Westerlo nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Le han quitado la capitanía a Serhiy Sydorchuk. En el Westerlo lo llamarán una decisión de equipo; un vestuario lo lee como un veredicto sobre una persona.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
En breve
PlantillaAfonso Patrão conserva el voto de su entrenador
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 5 partidos en 45 dicen que se ha ganado que le escuchen.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 5 partidos en 41 dicen que se ha ganado que le escuchen.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Westerlo todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 5 partidos en 37 dicen que se ha ganado que le escuchen.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
El premio es poca cosa con un significado grande: durante cuatro semanas nadie en esta categoría hizo mejor su trabajo. Westerlo tienen el trofeo en una estantería y al jugador en el once.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 5 partidos en 33 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Westerlo saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 12 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
13 días desde que quedó libre el banquillo, una lista de nombres circulando y nadie ha firmado nada. Cada semana que esto se alarga, la lista se acorta.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 4 partidos en 25 dicen que se ha ganado que le escuchen.
El Westerlo pasó todo el mercado intentando colocar a Karol Borys y no apareció nadie. Entrena con un grupo que ya le ha dicho que no cuenta con él, y ambas partes esperan ahora la siguiente ventana.
La lista es un documento discreto con un significado ruidoso. Jelle Van Neck puede hablar con quien pregunte, y en el club todos saben lo que eso quiere decir.
«Alguien tiene que dar la alineación el sábado. Esta semana soy yo, y hasta ahí he pensado.» No hubo promesas en ninguna dirección, que es como suelen empezar estas cosas.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Westerlo pueden fingir no haber oído.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 0 partidos en 33 dicen que se ha ganado que le escuchen.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 3 partidos en 29 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Una amarilla que no hacía falta, en una noche en la que el partido ya estaba ganado. Westerlo pierden a un jugador por el motivo más evitable que existe.
Otra semana, otro rumor, otro desmentido que nadie termina de creerse. En Westerlo saben que estas cosas las decide el mercado y no la prensa, pero la prensa hace más ruido.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Westerlo pueden fingir no haber oído.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 4 partidos en 25 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Dedryck Mignolet llega con 34 años, sin nada que demostrar y con mucho que transmitir. Las piernas son moneda de jóvenes; saber dónde colocarse no envejece.
El nombre de Andreas Jungdal ha aparecido en conversaciones de las que Westerlo no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Westerlo pueden fingir no haber oído.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 0 partidos en 29 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Ambas partes esperan hablar en los próximos días. Westerlo pondrá un precio, y todo lo que venga después será aritmética.
Mercado10/01/2028
Livio Milts tiene permiso para buscarse otro sitio
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Westerlo ha sido explícito sobre la situación de Livio Milts, que es más de lo que reciben muchos.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 8 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Westerlo pueden fingir no haber oído.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 3 partidos en 17 dicen que se ha ganado que le escuchen.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en Westerlo, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Andreas Jungdal lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
Ahora se pesa cada toque, en la prensa y fuera de ella. Hay quien crece con eso y quien se rompe en silencio, y no se sabe cuál de los dos hasta después.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«Quiero ganar cosas y me gustaría hacerlo aquí.» No se ha exigido nada ni se ha amenazado con nada, pero una directiva como la de Westerlo escucha una frase así exactamente como está construida.
El premio es poca cosa con un significado grande: durante cuatro semanas nadie en esta categoría hizo mejor su trabajo. Westerlo tienen el trofeo en una estantería y al jugador en el once.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 2 partidos en 21 dicen que se ha ganado que le escuchen.
0-4 ante Club Brugge, y la carretera termina aquí. Las eliminaciones de copa son muertes rápidas: sin partido de vuelta, sin próxima semana, solo la liga de aquí a mayo.
Si la culpa fue del portero o de los diez que tenía delante es la discusión que llenará esta semana todas las conversaciones de la ciudad. 2 paradas no zanjan el debate en ningún sentido.
En breve
PlantillaPrimera camiseta del primer equipo para Fabiano Ferro
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 9 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 2 partidos en 17 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Un error en defensa es un susto; un error bajo palos es un gol. Andreas Jungdal lo sabe, la grada lo supo al instante y detrás de él no había nadie para convertirlo en otra cosa.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Westerlo no han contestado, que también es una forma de contestar.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 6 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Westerlo, y 2 partidos en 13 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Ahora se pesa cada toque, en la prensa y fuera de ella. Hay quien crece con eso y quien se rompe en silencio, y no se sabe cuál de los dos hasta después.