38 goles y una media de 7.82 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
Al-Nassr avanza y Al-Ettifaq se vuelve a casa, con el 1‑3 como sentencia. El vestuario dirá ahora que la prioridad es la liga, porque eso es lo que dicen los vestuarios.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Al-Mojzel esperando con una camiseta. En Al-Ettifaq nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
Notas de los jugadores18/01/2027
Ni rastro de nervios en Rayane Messi a los 19: 8.43
Lo más difícil de tener 19 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Rayane Messi no lo necesitó: 8.43, y parecía el más cómodo del campo.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 8.48 con 36 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
El nombre de Radhi Al-Otaibi ha aparecido en conversaciones de las que Al-Ettifaq no formaba parte. Nada formal, nada firmado, pero nada de esto es casual.
Dos goles y un 9.50 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Hay una edad a partir de la cual toda buena tarde se describe como un recuerdo del pasado, lo cual es injusto y también exacto. 8.50 con 36 años, y nadie en el campo estuvo mejor.
Partido19/12/2026
El Al-Ettifaq convierte su casa en un mal sitio para visitar
11 sin derrota sobre su césped. El campo no ha cambiado; la grada sí: más ruidosa antes y más rápida en notar cuándo el rival preferiría estar en otra parte.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Al-Ettifaq nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
Turki Al-Ghamil estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Una lesión de rodilla de las peores para Ondrej Duda
24 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Al-Ettifaq pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
23 goles y una media de 7.57 en la temporada tienen ese efecto. El espacio que antes encontraba ya no existe; sigue marcando igual, que es la marca de los buenos de verdad.
Dos goles y un 9.40 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
5 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Abdulbasit Hawsawi será jugador de otro club este fin de semana, y en Al-Ettifaq las despedidas han empezado en voz baja.
Turki Al-Ghamil estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«El que no corre por esta camiseta no la lleva mucho tiempo.» No hubo nombres y no hacían falta; en el vestuario todos supieron para quién iba.
Plantilla26/10/2026
Demasiado cambio y demasiado rápido en el Al-Ettifaq
9 fichajes en tres meses. Cada uno puede ser una mejora y el equipo puede ser peor durante un tiempo igualmente, que es la parte de una reconstrucción que nunca sale en los balances del mercado.
El banquillo26/10/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Bandar Al-Dosari salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
Regates completados: 24. Se fue de la gente como si le hubieran dicho que había un premio por hacerlo, y al final el lateral había dejado de fingir que lo intentaba.
Georginio Wijnaldum estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
Tiene 20 años, y los informes de los ojeadores coinciden en la única línea que importa: el techo. Fichajes así son décimos de lotería escritos por profesionales.
Plantilla28/09/2026
5 caras nuevas y el Al-Ettifaq todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Al-Ettifaq, y no se va a retirar.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Ohod esperando con una camiseta. En Al-Ettifaq nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
El impulso no se compra y se pierde con facilidad; ahora mismo Al-Ettifaq acumula 4 triunfos consecutivos.
Directiva07/09/2026
Pasa el cierre con 13 de alta y 10 de baja
Ese es todo el negocio hecho en Al-Ettifaq hasta que vuelva a abrirse el mercado. Si fue suficiente se responderá los sábados y no en una columna, y el primer sábado está cerca.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Moussa Dembélé. 1‑0 ante Al-Hazem, y la ovación final fue sobre todo suya.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Faisal Al-Essa, y el técnico lo permitió.
Cuatro semanas en las que nadie en la categoría hizo mejor su trabajo. El premio va a una estantería y el jugador vuelve al once, que es el orden que en Al-Ettifaq prefieren.
23 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Al-Ettifaq pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Dos goles y un 8.35 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Al-Mojzel esperando con una camiseta. En Al-Ettifaq nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
A los 35 se supone que debe dosificarse. En vez de eso fue calificado con 8.28 y pareció, durante noventa minutos, exactamente el jugador que todo el mundo recuerda.