Sherif Dabo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑3, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Charles Bassey estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
En breve
El banquilloReda Mohamed se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
14 paradas, y un marcador al que los diez que tenía delante no tenían derecho. A los porteros solo se les mira en los días malos; este fue de los otros.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 65 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Plantilla02/11/2026
Hady Reyad choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Sherif Dabo, y el técnico lo permitió.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en El Dakhleya, otra semana sin la firma de Adewale Sapara.
El banquillo02/11/2026
El veredicto del entrenador
«Es culpa mía. Yo elijo el equipo y elegí mal». Los entrenadores dicen eso cuando lo sienten y cuando necesitan que se vea que lo dicen, y después del 0‑1 Emad El Shenawy salió de la sala antes de que nadie pudiera preguntar cuál de las dos era.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de El Dakhleya, y no se va a retirar.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que El Dakhleya lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
Hady Reyad y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Un gol en el minuto 90 convirtió tres puntos en uno y una buena tarde en una discusión sobre cómo se gestionan los partidos que durará hasta el sábado.
No da para gran titular y es la razón por la que los jugadores se creen la siguiente promesa. El El Dakhleya le dijo a Hady Reyad que algo pasaría y pasó, lo que en esta industria ya es notable.
11 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el El Dakhleya cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los 21 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 33 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para El Dakhleya es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
4 partidos sin perder, y entonces Haras El Hodoud. Nadie en el estadio fingía que fuera a durar para siempre; nadie esperaba tampoco que se acabara aquí.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Emad El Shenawy tras el 1‑3, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Toca Ismaily, y hay un hombre en el vestuario de El Dakhleya que conoce su ciudad deportiva mejor que la propia. El recibimiento le dirá lo que pensaban de él.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 87 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Hady Reyad estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Sherif Dabo estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
En el El Dakhleya todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 39 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
A Youssef Wael le dijeron algo y luego ocurrió. En este negocio eso pasa por extraordinario, y el vestuario se dio cuenta antes de lo que podría hacerlo cualquier aficionado.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Mosaad Awad: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y El Dakhleya necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Mohamed El Araby firme algo — un contrato en El Dakhleya o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
«Ya duraba demasiado. Prefiero decirlo a la cara antes que dejarlo ahí.» Diez minutos a puerta cerrada en El Dakhleya, y los dos salieron diciendo que no pasaba nada.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el El Dakhleya hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Hay tardes en las que el portero es todo el equipo. 7 paradas, varias de ellas de las que nadie espera ver detenidas, y un marcador que favorece a los diez que tenía delante.
4 victorias seguidas cambian cómo calienta el rival: más callado, mirando de reojo. Las rachas se acaban, todo el mundo lo sabe; en este vestuario nadie lo tiene previsto.
No es una racha: es un salto real, sostenido durante meses. Con 20 años hace a este nivel cosas que no hacía al empezar la temporada, y el cuerpo técnico le dirá exactamente cuáles.
Adewale Sapara estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Pregunte a cualquiera a la salida qué separó a los dos equipos y escuchará un nombre: Mohamed El Araby. 3‑2 ante El Masry, y la ovación final fue sobre todo suya.
El banquillo05/10/2026
La vista desde el banquillo
«Lo hemos controlado. Hubo fases que no me gustaron y las miraremos, pero el grupo me ha enseñado algo». Emad El Shenawy, sobre una victoria por 3‑2 que ya iba desmenuzando de camino a la sala de prensa.
7.29, 1 en el marcador y la comedia concreta de un jugador de la línea de cuatro celebrando como quien hace esto cada semana. No lo hace, y por eso el estadio reaccionó como reaccionó.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el El Dakhleya cosas que tardan más de una semana en retirarse.
A los 21 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
21 días en el comunicado, y detrás un año de rehabilitación silenciosa que nadie verá. El Dakhleya pierde a un jugador por una temporada; él pierde algo más difícil de nombrar.
Las eliminatorias esperan a que alguien las agarre, y Zizo lo hizo ante Masr El Makasa. 2‑1 al final, y en el bombo de la siguiente ronda está El Dakhleya.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 108 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Hay goles que ganan partidos y goles que se los quitan a otro. Zizo marcó en el minuto 86, Masr El Makasa ya pensaba en el viaje de vuelta, y el El Dakhleya se lo llevó todo.
Dos goles y un 8.77 para acompañarlos. A los delanteros se los juzga por tardes como esta y se los recuerda por muchas menos de las que la gente imagina.
Participación en 2 goles, de un futbolista que se pasó los noventa minutos haciendo lo que un entrenador quiere de verdad: estar donde el balón iba a acabar. 7.94 junto a su nombre.
Plantilla21/09/2026
Palabras en el entrenamiento del El Dakhleya sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Hady Reyad está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el El Dakhleya cosas que tardan más de una semana en retirarse.
29 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El El Dakhleya pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Plantilla14/09/2026
116 días de baja para Nader Ramadan por una fractura
Un hueso, que es la única lesión que viene con calendario. El Dakhleya dará una fecha de vuelta y, cosa rara en este negocio, probablemente acertará.
Se le ofreció un contrato y lo declinó. Si fue la ficha, el papel o la ciudad, nadie en Al Ahly lo dice, y a nadie en El Dakhleya le divierte adivinarlo.
Hady Reyad estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
3 partidos sin gol. Los delanteros dejan de levantar la cabeza, los medios dan el toque de más, y cada disparo que se va por encima va seguido de un lamento que lleva acumulándose desde el último gol.
Plantilla14/09/2026
Adewale Sapara choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 123 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
Directiva07/09/2026
Pasa el cierre con 22 de alta y 0 de baja
Ese es todo el negocio hecho en El Dakhleya hasta que vuelva a abrirse el mercado. Si fue suficiente se responderá los sábados y no en una columna, y el primer sábado está cerca.
La operación que iba a llevar a Mohamed El Araby al El Masry se ha roto en la última fase y vuelve a presentarse en el El Dakhleya con un verano para olvidar y una temporada por jugar. Nadie dice quién se levantó de la mesa.
El Dakhleya preguntó y River Plate dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Mohamed Shika estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Reda Mohamed, y el técnico lo permitió.
En breve
El banquilloAdewale Sapara llama a la puerta del técnico
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que El Dakhleya pueden fingir no haber oído.
Un nombre más en la lista: Masr El Makasa ha hecho la pregunta que todo el fútbol lleva semanas haciéndose sobre Reda Mohamed. La respuesta de El Dakhleya no ha cambiado. De momento.
Plantilla31/08/2026
Palabras en el entrenamiento del El Dakhleya sobre quién trabaja
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban. Adewale Sapara está en el centro, y la plantilla averiguará ahora si el listón sube o si los dos simplemente dejan de hablarse.
Hay una calidez concreta que un estadio reserva para un chico de 21 años que siente suyo. Youssef Wael la tiene ya, y todo lo que haga durante el resto de su etapa aquí se medirá contra esa buena voluntad que le regalaron.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Masr El Makasa lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el El Dakhleya cosas que tardan más de una semana en retirarse.
El Dakhleya preguntó y Nasarawa United dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Plantilla24/08/2026
Mohamed Shika choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
«Aquí nadie está por encima de que le digan las cosas.» No se dijo ningún nombre, pero el vestuario sabe contar, y quien escuchaba también.
Plantilla24/08/2026
8 caras nuevas y el El Dakhleya todavía se está conociendo
Una plantilla reconstruida en un solo mercado lo paga en una moneda que nadie presupuesta. El fútbol no es peor que la suma de los jugadores: es peor que la suma de los jugadores que ya han jugado juntos.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
A los futbolistas se les pregunta tanto por el club de su infancia que nadie escucha la respuesta. Moaz Ateya acaba de firmar por el El Dakhleya y, por una vez, la respuesta importaba.
Los clubes se habían puesto de acuerdo y el jugador no. Un desplante, y público: Flamengo lo conserva, y la afición de aquí se queda preguntándose qué le habrían contado de este sitio.
Se fue siendo un chaval y regresa sabiendo todavía dónde está la grada visitante. A la mayoría de los fichajes hay que explicarlos; a este le bastó una foto.
El Dakhleya preguntó y Ittihad dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Traspaso acordado, contrato acordado, y una resonancia que dijo otra cosa. Él vuelve a Petrojet; El Dakhleya vuelve al mercado; y los dos insistirán en que aquí no hay historia.
Sherif Dabo y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Nunca quise estar en otro sitio. Aquí queda trabajo por terminar.» El-Amir Hossam se compromete con El Dakhleya 3 años más.
Plantilla10/08/2026
Adewale Sapara choca con un compañero por las exigencias
La discusión más vieja de cualquier vestuario y la única que va de verdad sobre fútbol: uno cree que el otro no pone lo suficiente. También es la bronca que a un entrenador, en privado, no le disgusta que haya ocurrido.
El Dakhleya preguntó y Al Gaish dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Shikabala El Wensh es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Ramadan Ashour es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Mostafa Sobhi ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Shikabala Trezeguet ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
«Hay decisiones que llevan mucho tiempo. Esta llevó diez minutos, y la mayoría fueron para encontrar un bolígrafo». Sherif Dabo y El Dakhleya acuerdan 2 años más.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y Adewale Sapara estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Todo sistema tiene posiciones y este no tiene la suya. El Dakhleya cambiará el dibujo, cambiará su función o le cambiará de club, y él está esperando a saber cuál.
Una consulta de cesión a Petrojet: un recambio, o un vistazo a alguien que el club todavía no puede permitirse comprar. Sea como sea, la respuesta llegará antes de que acabe la semana.
A Arab Contractors le han preguntado si lo prestaría. Las cesiones se acuerdan rápido o no se acuerdan, y esta será una cosa o la otra antes del fin de semana.
El Dakhleya ha hecho la llamada a Zamalek. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.