Aleksandar Lukic se lesiona los ligamentos de la rodilla: 29 días de baja
Las palabras que un fisio dice despacio. 29 días es lo que anunciará el club, y cualquiera que haya oído antes este diagnóstico sabe que la cifra es lo de menos: la rodilla vuelve antes que el jugador.
La oferta de Grafičar por Nemanja Žunić se escuchó y se devolvió el mismo día. Las primeras ofertas rara vez pretenden triunfar; pretenden averiguar con qué fuerza se cierra la puerta.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Mladost Lucani pueden fingir no haber oído.
Mladost Lucani ha hecho la llamada a Crvena Zvezda. Sin traspaso, con una parte de la ficha, y una camiseta de repuesto en el puesto donde la plantilla ha estado más corta toda la temporada.
Un premio individual es algo raro en un deporte de equipo, y los mejores no se discuten. Ha tenido el tipo de año que acaba con su nombre leído en voz alta, y el Mladost Lucani se ha beneficiado de él.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Mladost Lucani nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
A los 36, 3 puntos por debajo de lo que era, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses. Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil de esta página.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Jovan Ćirić está en ella.
Preguntó por su futuro y le dieron una respuesta con minutos dentro. El entrenador ha hecho una promesa en un edificio donde las promesas se recuerdan, y el reloj ya ha empezado a correr.
Mladost Lucani ha hecho saber al mercado que David Đokić está disponible. El anuncio no lleva precio, pero todos en el gremio saben más o menos lo que pone.
En el Mladost Lucani todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 36 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
David Đokić y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Se ha desmentido dos veces y publicado tres, que es la aritmética habitual. Hasta que Danijel Ranđelov firme algo — un contrato en Mladost Lucani o en cualquier otra parte —, esta columna es suya.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
En breve
El banquilloDavid Đokić pide hablar con el técnico
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Mladost Lucani pueden fingir no haber oído.
«La firma más fácil de mi carrera.» Nikola Boranijašević y Mladost Lucani acuerdan 2 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
Željko Samčović y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
Quedan 3 meses, y ambas partes saben lo que significa: cada semana sin firma baja el traspaso que Mladost Lucani puede pedir y sube el sueldo que Conor Masterson puede exigir.
Todo entrenador guarda en la cabeza una lista corta de los hombres que quiere sobre el campo cuando sube la apuesta, y nunca se publica. Las alineaciones de las tardes grandes dicen que Vasil Tašovski está en ella.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Mladost Lucani. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
Ognjen Bondžulić ha hecho la cuenta y no le gusta el resultado. Nada corroe más rápido a un grupo, y ningún club lo ha resuelto nunca explicándole a un futbolista la estructura salarial.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Mladost Lucani, y no se va a retirar.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Mladost Lucani nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mladost Lucani cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«No vine aquí a calentar delante de la gente». El contrato se acaba algún día, sabe contar las semanas, y el Mladost Lucani tendrá que darle un motivo para quedarse o una salida.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Mladost Lucani querrían reconocer. Se le nota los sábados.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Nada por escrito y nada en público: una palabra sobre minutos, dada cara a cara en Mladost Lucani. Las alineaciones del próximo mes dirán si valía la pena tenerla.
«No tengo nada malo que decir de este sitio. Simplemente necesito estar en otro.» Ya está por escrito, y eso cambia lo que Mladost Lucani pueden fingir no haber oído.
Traspaso acordado, contrato acordado, revisión médica con fecha. Aldrit Oshafi será jugador de otro club este fin de semana, y en Mladost Lucani las despedidas han empezado en voz baja.
La directiva ha puesto dinero sobre la mesa en lugar de una palabra de ánimo. Lo que pase con él a partir de ahora es problema de otro, y trabajo de otro.
Antes era una de las opciones. Ahora es uno de los hombres alrededor de los cuales se eligen las opciones, y el cambio ocurrió tan en silencio que solo el vestuario lo notó ese día.
El nombre de Ognjen Bondžulić no deja de aparecer en las páginas deportivas ajenas. Mladost Lucani no dice nada, lo cual dice bastante.
El banquillo03/04/2028
Vasil Tašovski se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Mladost Lucani lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Nikola Tasić entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Estaba todo acordado hasta que dejó de estarlo, y Nikola Tasić vuelve a Mladost Lucani con un verano para olvidar. Ninguno de los dos clubes dice quién se levantó de la mesa.
David Đokić estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Sergej Ivic tras el empate 0‑0, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Ognjen Bondžulić entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Lo más difícil de tener 20 años en un primer equipo es que nadie te lo perdona. Ognjen Bondžulić no lo necesitó: 7.76, y parecía el más cómodo del campo.
Los clubes han llegado a un acuerdo, y lo que queda es puro trámite: reconocimiento médico, fotografía y firma. En Mladost Lucani nadie finge que volverá a vestir la camiseta.
A los 20 años lo cantan personas que le doblan la edad, un cariño que un fichaje tarda años en ganarse y que un chaval de la casa recibe por aparecer. También es lo más difícil de sostener que hay en el fútbol.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Petar Bojić, y el técnico lo permitió.
Toda racha termina una tarde que alguien había apuntado como trámite. Esta duró 4 partidos: los bastantes para que la ciudad dejara de contarlos, y los justos para que recuerde exactamente quién la paró.
David Đokić estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La única versión de quedarse fuera contra la que un jugador no puede alegar, y la que peor lleva. Otro lo ha hecho mejor y la alineación lo dice, en público, cada semana hasta que cambie.
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Mladost Lucani no han contestado, que también es una forma de contestar.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑2, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
Mercado08/11/2027
David Đokić tiene permiso para buscarse otro sitio
«Me lo dijeron claro, y lo prefiero así.» El entrenador de Mladost Lucani ha sido explícito sobre la situación de David Đokić, que es más de lo que reciben muchos.
Un año después el idioma no ha llegado, la ciudad no se ha abierto, y come solo más veces de las que en el Mladost Lucani querrían reconocer. Se le nota los sábados.
En breve
Notas de los jugadoresOgnjen Bondžulić los encaró todo el partido
3 partidos, ningún gol y una ciudad deportiva que lo ha probado todo. Terminará —las sequías siempre terminan—, pero nadie en el Mladost Lucani sabe decir en qué semana.
Miloš Divac estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Matija Gočmanac, y el técnico lo permitió.
«La afición tiene derecho a estar enfadada. Yo también lo estoy. Lo vamos a arreglar». 0‑2, un entrenador diciendo lo que toca, y un vestuario que escuchó una versión distinta.
Hubo un error y acabó dentro. A los defensas se los juzga por lo peor que hicieron y no por los ochenta y nueve minutos de alrededor: es injusto y es también el oficio.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
En breve
El banquilloNikola Ćirković se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Lo que vieneDušan Jovančić se enfrenta a su antiguo club
Notas de los jugadoresDanijel Ranđelov los va pasando de uno en uno
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mladost Lucani cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
La degradación que un club no anuncia nunca y un vestuario nota siempre. David Đokić está más lejos del once de lo que estaba, y el motivo no se le dará hasta que lo pregunte.
El banquillo04/10/2027
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Sergej Ivic no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Mladost Lucani tampoco lo escondía nadie.
«He hecho todo lo que se me ha pedido en los entrenamientos y no ha cambiado nada un sábado». La queja más conocida del fútbol, y una a la que Mladost Lucani tendrá que responder con minutos o con un traspaso.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Mladost Lucani, y no se va a retirar.
Ya van 4 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
Mihailo Todosijević estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
El banquillo27/09/2027
El veredicto del entrenador
«Estoy frustrado, sinceramente. Hicimos lo suficiente para ganar y no ganamos». Sergej Ivic no lo escondía tras el 0‑0, y en el vestuario de Mladost Lucani tampoco lo escondía nadie.
Noventa minutos, cero goles, y la discusión empezó antes de vaciarse el aparcamiento: ¿un punto sumado o dos regalados ante FAP Priboj? El debate seguirá vivo el jueves.
El banquillo27/09/2027
Jovan Ćirić se ha convertido en un hombre de confianza del técnico
Nadie en el Mladost Lucani lo dirá para la grabadora y las alineaciones llevan semanas diciéndolo. En toda plantilla hay un grupo pequeño al que se recurre cuando el partido es difícil, y él ya está dentro.
El estado de forma va y viene; esto no se ha ido. Mihailo Todosijević tiene 19 años, y la versión que entrena ahora no habría entrado en el equipo en el que estaba hace un año.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 36 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Mladost Lucani es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
Mladost Lucani preguntó y Crvena Zvezda dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
David Đokić y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
«Hoy no hemos estado a la altura y no lo voy a maquillar». Sergej Ivic tras el 1‑2, con el tono de quien sabe cuál es la siguiente pregunta y no piensa responderla.
Nadie en el Mladost Lucani insinúa que esté en baja forma. El entrenador simplemente quería otras cualidades para noventa minutos concretos, y contra eso un jugador no puede entrenar nada.
Brutal, inequívoca y, pese al horror del momento, normalmente menos determinante para una carrera que el ligamento al que todos temen más. 21 días, un calendario limpio y una fecha de vuelta con la que de verdad se puede planificar.
«No es un enfado. Llevo meses pensándolo, y nada de lo último me ha hecho cambiar de idea». La solicitud está sobre una mesa de Mladost Lucani, y no se va a retirar.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Dinamo Vranje conserva a su hombre, y Mladost Lucani vuelve a una lista con un nombre tachado.
Nenad Gavrić estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Djordje Vlahovic ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
La cantera existe exactamente para esta mañana. Nemanja Grujic ha pasado por todas las categorías del club y ya tiene dorsal del primer equipo; los más orgullosos del edificio serán quienes lo entrenaron con doce años.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Uros Lukic lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Una lesión de rodilla de las peores para Nikola Sergej
20 días según la estimación, y un año largo, privado y sin glamour de una recuperación que nadie mira. El Mladost Lucani pierde a un futbolista; él pierde bastante más que una temporada.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Mladost Lucani hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Nenad Gavrić y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Una conversación en el despacho del entrenador, y un compromiso que salió de ella. Las promesas así salen baratas de hacer y caras de romper, y Nikola Ćirković ha apuntado la fecha.
«Treinta minutos, puerta cerrada, todo dicho. Después nos dimos la mano». Lo que hubo en esa sala se quedó en esa sala, y Aleksandar Varjačić entrenó a la mañana siguiente como un hombre con menos peso encima.
Yegor Sedov firma, y la columna del traspaso se queda vacía. Estas operaciones parecen pequeñas en julio y listas en marzo, o no se vuelven a mencionar.
Mladost Lucani ha hecho saber al mercado que David Đokić está disponible. El anuncio no lleva precio, pero todos en el gremio saben más o menos lo que pone.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Mladost Lucani hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
La directiva ha dicho en público lo que ya decía en privado. Lo que pase de aquí a la próxima reunión lo decide todo, y en el club todo el mundo sabe hacer la cuenta.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Mladost Lucani, y 6 partidos en 37 dicen que se ha ganado que le escuchen.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Un cambio en el banquillo no es una historia, son veinticinco. Esta es la de Saša Stamenković: era el jugador de alguien y ahora tiene que ser el de otro, empezando de cero.
Se explicará como un cambio por el bien del equipo, y puede que incluso lo sea. Nadie que lo haya llevado se lo cree, y tampoco el hombre al que acaban de quitárselo.
«Nos seguimos reuniendo, y seguimos saliendo de la sala con los mismos números con los que entramos». Otra ronda de conversaciones en Mladost Lucani, otra semana sin la firma de Jovan Ćirić.
Los huesos sueldan. Es lo único piadoso de esta lesión y la razón por la que en el Mladost Lucani hablarán de ella con más franqueza que de una rodilla. Volverá, y más o menos cuando digan.
Lo que se decía a puerta cerrada ya se ha dicho delante de un micrófono. En Mladost Lucani todos saben hacer la cuenta, incluido el hombre al que va dirigida.
Les pasa a todos y sigue siendo el párrafo más difícil que tiene que escribir un periódico local. 34 años, 3 puntos por debajo de donde estaba, y un cuerpo que ha empezado a cobrar intereses sobre una carrera.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mladost Lucani cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Mladost Lucani, y 5 partidos en 33 dicen que se ha ganado que le escuchen.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Toda plantilla tiene hombres que fichó un entrenador concreto y hombres que simplemente se heredaron. Veljko Kijevčanin está en el primer grupo, y quien lo quiso aquí ya no está en el edificio.
El comunicado de la junta tenía tres frases y una mencionaba los resultados. Sergej Ivic lleva bastante en esto para traducirlo: ganar pronto, o el próximo comunicado será más corto.
«La firma más fácil de mi carrera.» Nikola Boranijašević y Mladost Lucani acuerdan 2 años más, y el entrenador ya puede planificar con él, no sobre él.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mladost Lucani cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Con 19 años ha pasado un mes siendo mejor que todos los de su edad en la liga, que es algo distinto y más difícil que una buena tarde. En el Mladost Lucani se esforzarán mucho por no darle demasiada importancia.
No se anuncia nunca y se ve del todo: las tardes más grandes de la temporada lo siguen incluyendo. Una tribuna de prensa lo deduce mucho antes de que nadie en el club confirme una sola palabra.
Traspaso acordado, ficha acordada, y Spartak Subotica esperando con una camiseta. En Mladost Lucani nadie finge lo contrario, y la afición ha dejado de preguntar si para preguntar cuándo.
Se le ofreció un contrato y lo declinó. Si fue la ficha, el papel o la ciudad, nadie en Zenit lo dice, y a nadie en Mladost Lucani le divierte adivinarlo.
Los dos clubes en el barro, un partido entre ellos, y un estadio que estará más ruidoso y más asustado que en cualquier otro momento de la temporada. Mladost Lucani sabe lo que hay en juego, y también lo sabe todo el fondo visitante.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Mladost Lucani, y 5 partidos en 25 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
Noventa minutos de muy poco y luego todo de golpe. El gol llegó en el 86, y TSC pasó lo que quedaba protestando al árbitro en lugar de perseguir el balón.
El acuerdo con Olympiacos está cerrado en todos los sentidos menos en el que lo pone sobre el campo. En esta fase nunca sale nada mal, salvo las veces en que sale.
Ni ahora, ni a ningún precio que el club estuviera dispuesto a decir en voz alta. Vojvodina conserva a su hombre, y Mladost Lucani vuelve a una lista con un nombre tachado.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mladost Lucani cosas que tardan más de una semana en retirarse.
En el Mladost Lucani todos lo vieron antes de que nadie lo dijera, que es como va siempre. A los 37 la caída es real y medible —3 puntos— y lo único que queda por saber es cómo trata el club a alguien a quien debe muchísimo.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Mladost Lucani, y 5 partidos en 21 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Ya van 5 sin ganar, y el estadio ha desarrollado ese silencio especial de la grada que espera lo peor. Un 1-0 feo lo curaría casi todo; eso es lo desesperante.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Mladost Lucani, y 4 partidos en 17 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Recuperó y luego hizo algo con ello, que son dos trabajos y la razón de que el marcador tenga el aspecto que tiene. 10 acciones combinadas y un 7.52, y ninguna de ellas saldrá en un resumen.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia Nikola Ćirković, y el técnico lo permitió.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
«Un punto es un punto y me lo quedo, pero debimos llevarnos los tres». Sergej Ivic tras el empate 1‑1, y la frase que todo entrenador del país ha dicho en algún momento de este fin de semana.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Milan Gajić: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Mladost Lucani necesitando que juegue como si nada de eso importara.
En breve
CedidosLa cesión de Željko Samčović se mide en lo que no ocurre
«Antes de firmar se me dijeron cosas. No las voy a repetir, pero me acuerdo de todas.» Mladost Lucani no han contestado, que también es una forma de contestar.
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mladost Lucani cosas que tardan más de una semana en retirarse.
«Alineo a jugadores que hacen el trabajo. Todo el trabajo». No se pronunció ningún nombre; todas las cámaras giraron igualmente hacia John Mary, y el técnico lo permitió.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Mladost Lucani, y 2 partidos en 13 dicen que se ha ganado que le escuchen.
Nadie lo confirmará y nada más explica las alineaciones del último mes. Un error caro le compra a un jugador un periodo de suplencia que siempre dura más que el error.
En toda plantilla hay uno de estos partidos para alguien cada temporada. Este es el de Dino Dolmagić: el club que lo conoció primero, la afición que decidirá en el primer minuto si aplaude, y Mladost Lucani necesitando que juegue como si nada de eso importara.
Visita un equipo del puesto 12. El resultado no le hará la temporada a nadie y podría desbaratar en silencio la forma de una, y por eso el entrenador lleva viendo vídeo desde el domingo.
«Me acuerdo de la reunión. Me acuerdo exactamente de lo que se prometió en ella». Puede que Mladost Lucani lo recuerde de otra manera, que es precisamente el problema.
5 partidos ya sin victoria, y las excusas se han gastado más deprisa que la paciencia. Alguien en Mladost Lucani tiene que sacar un resultado de donde sea.
A los 19 años hace esta temporada cosas que no podía hacer la pasada, y las hace cada semana. La forma va y viene; esto se ha quedado lo bastante como para llamarlo de otra manera.
Todos lo vieron antes de que alguien lo dijera. A los 41 los números marcan 3 puntos menos de lo que era, y la pregunta para Mladost Lucani es cómo tratar a un hombre al que debe muchísimo.
«No me fui a mirar desde el banquillo. Quiero volver a Mladost Lucani y pelear mi sitio.» 1 partidos de 9 en Nea Salamis dicen el resto.
El banquillo19/10/2026
La vista desde el banquillo
«Lo analizaremos, aprenderemos de ello y seguiremos adelante». Las tres frases que todo entrenador guarda para una derrota por 1‑3, pronunciadas por Sergej Ivic ante una sala que ya las había oído.
1 error, un gol y una noche delante de los mismos tres segundos. La verá hoy, mañana y probablemente en febrero, y cualquiera que haya jugado sabe en qué fotograma se queda parado.
Nadie lo confirmará y las alineaciones lo confirman cada semana. Un error le ha costado una etapa de suplente que ya es más larga de lo que el error merecía.
En breve
El banquilloJovan Ćirić se lleva el toque del técnico
No fue por fútbol, y todos los que lo vieron lo saben. Dos hombres que el sábado tienen que jugar juntos se dijeron esta semana en el Mladost Lucani cosas que tardan más de una semana en retirarse.
Los clubes prometen constantemente y el periódico solo suele enterarse cuando incumplen. Esta se cumplió, y el vestuario lo notó antes que cualquier aficionado.
«Agradezco los partidos, pero no me hice futbolista para ser el recambio de nadie.» Quiere estar en Mladost Lucani, y 0 partidos en 5 dicen que se ha ganado que le escuchen.
«Podría hablar de decisiones arbitrales y podría hablar de suerte. No lo voy a hacer. Hemos perdido». El entrenador, el 0‑3, y una rueda de prensa que duró cuatro minutos.
Antes llevaba la otra camiseta. El sábado juega contra Radnicki 1923 con esta, y todo lo que diga esta semana sobre que es un partido más será mentira.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y José Artiles estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.
Nea Salamis preguntó y Dinamo Bucharest dijo que no sin discutir una cifra. Es la respuesta menos ambigua del fútbol y la que los clubes más a menudo vuelven a poner a prueba.
15 fichajes en un solo mercado. Puede que cada uno sea una mejora y el equipo puede seguir siendo peor durante un tiempo, que es la parte de una reconstrucción que los veredictos nunca mencionan.
Mladost Lucani lo había hecho todo salvo convencer al hombre en cuestión. Se queda en Shakhtar, y el entrenador vuelve a empezar de cero con el dinero todavía en el banco.
La camiseta todavía le queda bien. Nenad Gavrić está de vuelta en Mladost Lucani, y medio estadio ya lo recuerda con estos colores. Hay fichajes que hay que venderle a la ciudad; este se vendió solo.
Petar Bojić estuvo en el centro y, cuando los separaron, había tres o cuatro más metidos. Las ciudades deportivas son sitios pequeños y las temporadas largas los hacen más pequeños.
No hay traspaso, ni presentación, ni agente en la escalinata. Ivan Babic lleva en este club desde niño y ahora forma parte, formalmente, del primer equipo, lo que para un lector local supera a cualquier fichaje del tamaño que sea.
Los clubes gastan fortunas buscando jugadores y de vez en cuando encuentran uno al final del pasillo. Nenad Ilic es eso, y el recibimiento de su primera aparición será de otra naturaleza que el de cualquier fichaje.
Todo futbolista tiene una respuesta a la pregunta por el club de su infancia, y casi ninguno llega a actuar en consecuencia. Veljko Mladenović lo ha hecho, en Nea Salamis, y el primer mes enseñará lo que eso le hace a un hombre.
La camiseta todavía le queda bien. Giorgos Pontikos está de vuelta en Nea Salamis, y medio estadio ya lo recuerda con estos colores. Hay fichajes que hay que venderle a la ciudad; este se vendió solo.
Denis Thomalla y un compañero se enzarzaron, y no por fútbol. Las ciudades deportivas son lugares pequeños, y una temporada larga los hace más pequeños todavía.
Alguien dijo en voz alta lo que varios pensaban sobre cuánto se esfuerza otro en los entrenamientos, y José Artiles estaba en medio. La única discusión de vestuario que de verdad va de fútbol.